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“Ya está borrada”: prisión provisional para un hombre acusado de violar a una joven inconsciente en Gran Canaria

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria.

Iván Suárez

15 de enero de 2026 21:52 h

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Maria Auxiliadora Díaz, magistrada de la sección de Violencia sobre la Mujer de Las Palmas de Gran Canaria, ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para un hombre como presunto autor de una violación a una joven de 34 años en el municipio de Santa María de Guía.

La jueza le imputa un delito de agresión sexual agravada debido a la vulnerabilidad de la víctima, que se encontraba inconsciente tras haber sido presuntamente drogada.

También se investiga por los mismos hechos a una mujer, pareja del presunto agresor, que tomó imágenes de la escena. Está en libertad provisional.

Un relato “claro, creíble y convincente”

Según la magistrada instructora, la joven ofreció un relato “claro, creíble y convincente”. Contó que días antes de los hechos estaba caminando por la calle junto a una amiga cuando un chico, hijo de los investigados, se interesó por ellas y pidió el contacto de la víctima cuando esta le comentó a qué se dedicaba (“flores de Bach, kéfir, naturaleza…”, según el auto). Intereses que, según el joven, compartía con su madre.

Unos días después, la madre del chico, la mujer ahora investigada, quiso conocer a la joven y concretaron una videollamada en la que también participó el presunto agresor. En esa llamada le preguntaron “cosas de su vida personal”. La joven les dijo que era chilena (igual que la pareja), que había venido sola a España y que vivía en una granja.

Después, según los hechos recogidos en un auto dictado este miércoles, los investigados empezaron a preguntarle por sus medidas o su peso, cuestiones que “extrañaron” a la víctima. “Después, al ser tan amables con ella, no lo tuvo en cuenta”, señala la jueza.

La presunta agresión sexual se produjo el 25 de octubre en la casa de la pareja. Los investigados le ofrecieron tomar “vino, cerveza y chupitos de licor verde de plantas”. La víctima relató que el hombre le ofreció la bebida, pero que no pudo ver cómo se la servía, puesto que lo hizo en la cocina.

Después fueron a un restaurante, La Tasquita de Guía, y la víctima empezó a sentirse mal y no recuerda con precisión qué sucedió, ni siquiera si había ido en coche o caminando de vuelta a la casa de la pareja.

“Ya está borrada”

“Mira la huevona, ya está borrá (borrada)”, habría dicho la investigada al presunto agresor antes de llegar a la casa, en referencia al estado de inconsciencia de la víctima.

En su declaración, la joven solo recordaba “de forma parcial” lo que pasó en la casa al volver del restaurante. Según dijo, estaba en una sala con música y después se vio en la cama con ambos. La investigada “grababa la escena”. La víctima contó que todos estaban desnudos y que forcejeaba con el hombre, que estaba encima de ella, “ya que no entendía la situación”.

El auto relata tocamientos de la pareja a la joven y también una agresión con penetración por parte del hombre. De esos hechos la víctima dijo tener “flashes” que no podía situar en el tiempo. Cuando se despertó estaba desnuda al lado de la mujer, también desnuda. En la sala de estar estaba el hombre “con el móvil y a pecho descubierto”.

“Debido al dolor de cabeza, de cara y a la resaca, se quedó dormida de nuevo”. Cuando despertó, preguntó qué había pasado. “Nada”, le respondieron.

Con posterioridad, la pareja llevó a su casa a la chica, que contó lo que había pasado a su madre y a sus amigos, por lo que decidieron ir al Hospital Insular Materno Infantil de Gran Canaria, donde se activó el protocolo para víctimas de agresión sexual.

En los días posteriores, los investigados quisieron contactar de nuevo con la víctima a través de WhatsApp e incluso llegaron a presentarse en su casa y a reprocharle que los hubiera bloqueado en esa aplicación de mensajería instantánea.

Ese encuentro fue grabado por una amiga de la joven y en ese audio se puede escuchar cómo la investigada reconoce que sacó una fotografía a la víctima cuando estaba desnuda junto a su presunto agresor en el sofá del salón.

“Intentó mentir descaradamente”

La magistrada señala que las declaraciones prestadas por los investigados en sede judicial fueron “vagas, incongruentes y falsas”. Aunque en un principio negaron los hechos y él “intentó mentir descaradamente”, acabaron reconociendo que la víctima estaba “borrada” (inconsciente), que se cayó varias veces por su estado y que el hombre estaba desnudo tocándole el pecho mientras su mujer le tomaba fotos.

A la jueza le llama la atención las diferentes versiones de la pareja. Ella dijo no recordar que bebieran ese licor. Él dijo que lo hicieron después de ir al restaurante, La víctima, que eso ocurrió antes. “¿No será que ese licor es el causante de la pérdida de conciencia de la perjudicada y por ello no quieren decir la verdad?”, se pregunta la jueza.

No es la única contradicción que la instructora aprecia en el relato de la pareja. El hombre que ha sido enviado este miércoles a la cárcel de forma provisional contó que su pareja le sacó la foto para “mostrársela a ella (a la víctima) al día siguiente, para que supiera lo que estaba haciendo”, ya que se encontraba inconsciente. La mujer investigada, en cambio, manifestó que había sacado esa foto para reprochársela a su marido.

A la jueza le parece poco creíble lo manifestado por la mujer investigada, que sugirió que fue la joven quien propuso a su agresor mantener relaciones sexuales. Esta versión no fue corroborado por el hombre y resulta “inverosímil”, concluye la instructora.

La magistrada del juzgado de Violencia sobre la Mujer entiende que hay indicios de un delito de agresión sexual a una víctima vulnerable, en cuanto a que sus facultades estaban anuladas en el momento de la comisión del hecho delictivo. “La gravedad de las penas que se le pueden imponer, la gravedad de los hechos, el riesgo de fuga, la posibilidad de afectar a la presente instrucción y al hecho de que en el momento del juicio podamos tener la certeza de su personación en el mismo, es lo que determina la medida cautelar excepcional (la prisión provisional)”, resuelve la jueza, que también hace referencia a “la protección física y psicológica de la víctima”.

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