“Canarias era la Nacional Sexta, la llamaban así los colombianos porque los barcos con droga tenían que pasar por aquí”

José Antonio Vázquez Taín. (MANOLO DE LA HOZ)

Saúl García

Arrecife —

Fue uno de los azotes de los narcos gallegos, sus operaciones se recogen en el libro Fariña, y ha instruido los casos del Códice calixtino y de Asunta Basterra. El juez José Antonio Vázquez Taín llegó a Canarias para dar varias conferencias sobre protección de datos de la mano de Progesdatos, una empresa que trabaja en Lanzarote y Fuerteventura desde hace siete años.

¿Qué deben hacer las empresas para cumplir el Reglamento General de Protección de Datos?

En España ya teníamos una Ley de protección de datos bastante garantista. Las empresas pequeñas y medianas ya estaban sometidas a un imperio de la ley, pero eso no llegaba a las grandes empresas. Europa se ha dado cuenta de que tiene que controlar de otra manera, pero sí impone nuevas condiciones a las pymes. Les dice: no me diga que tiene controlados los datos que maneja, dígame como controla que no se los roben. Tienen que revisar qué datos almacenan y las medidas de seguridad que tienen.

¿Necesitan contratar a empresas especializadas?

Hace falta algo que no pasa en este país, que es asesorarse. No es un contrato que tenga que estar siempre, sino que es hacer de vez en cuando una revisión. No es algo muy exigente.

Se trata de controlar los datos que aportamos nosotros mismos...

Debemos saber que si bajamos una aplicación que es gratuita, el negocio está en nuestros datos. Nos podrían cobrar por whatsapp... Estas leyes tratan de que le expliquen al usuario que van a coger sus datos y los van a vender, y el usuario tiene que aceptarlo de forma expresa. Hay que educar en que se nos está corrompiendo el concepto de intimidad y que hay que volver a educar en ese concepto.

Después de años instruyendo casos de narcotráfico, recientemente han vuelto a detener a Sito Miñanco que seguía en el negocio... ¿Ha fallado algo?

Llegué al Juzgado de Villagarcía de Arosa en el año 1999, y ahora todos los periodistas dan por sentado que siempre se ha hablado de narcotráfico, y algunos que ahora se ponen medallas eran contrarios a nuestras actuaciones. Decían que había poco narcotráfico y que se solucionaba legalizándolo. En aquel momento incluso me sentí perseguido como juez cuando hacíamos operaciones contra el narcotráfico. Faltaba un elemento, que era la continuidad en las incautaciones. En mi Juzgado incautamos 54.000 kilos de cocaína y 20.000 de hachís. Es cuando se pone de relieve ese problema, cuando se empieza a luchar. Se consiguió debilitar a los narcos, y aunque siempre va a haber narcotráfico, que el volumen del delito sea capaz de dominar al Estado, no lo podemos permitir. Ahora se han diversificado y ha descendido...

¿No es la legalización la solución?

No. El problema es que la droga ha sido siempre un negocio que consiste en llevarse vidas humanas a cambio de dinero. Si lo legalizas, ningún empresario decente se va a poner a traficar con eso. En Holanda lo han intentado y ahora lo han restringido porque las mafias les venden a los menores, que es el negocio que les queda. En aquella época, a los partidos políticos, a todos, les interesaba el narcotráfico porque donaban mucho.

¿Canarias jugaba algún papel en esas rutas del narcotráfico?

En la época en que estaba yo, Canarias era la Nacional Sexta, la llamaban así los colombianos, porque los barcos tenían que pasar por aquí. Yo utilicé Canarias en ocasiones para el almacenaje del barco tras la incautación. Conseguimos que cambiaran la ruta. Ahora no entra toda la droga por España. Canarias era una base logística, nada más, pero luego cambiaron a Cabo Verde, para huir de la actuación de la policía española.

Es una lucha desigual, y también con los casos de corrupción… El crimen organizado tiene más medios que el Estado. ¿Echa en falta más medios?

En general la Justicia tendría que ser un servicio, para cualquier crisis. Debería tener medios suficientes. Se notaba más la diferencia de medios, con medios materiales, cuando nosotros sacábamos una patrullera y ellos una planeadora. Pero en investigación, no tiene nada que ver el esfuerzo que hacen aquellos que trabajan por vocación que alguien que trabaja por dinero. Cuando cazamos a los narcos, lo hicimos porque creíamos en lo que hacíamos y estábamos muy unidos.

Pero no todos tienen la mala suerte de que les toque un juez implicado. También los hay que sólo cubren el expediente...

Eso también es cierto, los hay como en todas las profesiones, pero este país ya no tolera esos silencios. El sistema judicial ya no acepta que las causas se instruyan tan lentas y tan mal. Se tiene que llegar más lejos... El Gobierno no está poniendo todos los medios que necesitamos, hacen falta más medios y más voluntad.

Algunas causas de corrupción se eternizan, se recurre todo y eso favorece a quien tiene más dinero para soportar tantos años de instrucción. Y las reformas que se plantean no han funcionado

Todas las reformas se centran en el aspecto formal. Da igual que lo lleven los fiscales o que se pongan plazos si no se ponen más medios. Eso es absurdo, es un brindis al sol, y es lamentable ver en un banquillo a personas que, aunque las inhabilites, ya había terminado su carrera política. Estamos dando pasos muy lentos pero se percibe que ya nos criticamos en ese aspecto si un compañero se alarga mucho en la instrucción.

¿Habría que cambiar el sistema de elección de los jueces?

El problema es que cada vez que se plantea una reforma es para politizarla más. Hay que distinguir la justicia del día a día, que suele ser independiente y no hay politización, y luego hay unos órganos elegidos por el Parlamento y el Gobierno. No podemos negar que tienen una elección política. Eso hay que corregirlo y nos lo está diciendo Europa. Pero hasta los más progresistas quieren nombrarlos más directamente. Los políticos deben entender que la separación de poderes les va a quitar poder pero va a hacer que el Estado sea más justo. Reivindicamos que los vocales sean votados por elección y que los ascensos sean por algo tan neutro como la antigüedad.

¿Existe la corrupción judicial?

Todos los colectivos tienen lo bueno y lo malo de la sociedad. Los jueces no vinimos del espacio. Es como los políticos, que son como son porque el pueblo es como es. Yo he sido criticado por salir en los medios de comunicación, pero creo que estamos obligados a dar explicaciones. Que los jueces sean noticia porque llevan casos importantes es un síntoma de democracia. Los tribunales tienen que abrir las ventanas y es bueno que los jueces hablemos de la justicia.

Muchos argumentan que ya hablan en las sentencias

Ya, y eso les da un traje de independencia, pero también de distancia, y a veces el desconocimiento de la justicia nos da mala fama.

¿Ha sufrido presiones por la instrucción de algún caso?

Por instrucciones no he tenido problemas, y he acusado a cargos que estaban en el gobierno. Por las apariciones en los medios sí, porque se ve con mucho recelo aún...

¿Y como novelista?

Sí. Mis dos primeros libros fueron novelas. Me criticaron porque pensaron, sin leerlos, que hablaba de dos de los casos que había instruido: el del Códice calixtino y el de Asunta Basterra, y no puede ser que las envidias puedan más que las razones. Llevo ya cinco libros y me siento muy bien. Ahora me he atrevido con un ensayo sobre los juicios de la historia, como Jesús o Sócrates, y seguimos igual.

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