Un fin de invierno en la costa patagónica: El dinosaurio más grande del mundo y un té al estilo galés

El Patagotitan, el dinosaurio más grande del mundo, preside la entrada a la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina.

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A medio camino entre Puerto Madryn y Punta Tombo (donde se encuentra la pingüinera más grande del mundo) se encuentra la ciudad de Trelew, la segunda ciudad por población de la provincia de Chubut y puerta de entrada a los inmensos campos volcánicos que marcan el paisaje patagónico precordillerano. Trelew es una ciudad algo anodina y muchos pasan de largo sin saber que aquí se encuentra una de las joyas científicas más importantes de todo el planeta. Por eso recomendamos hacer una parada en esta ciudad y dedicar uno de los días de estancia en esta parte de la Patagonia a explorar sus alrededores para descubrir sorpresas como Gaiman, una antigua colonia de galeses donde se ha conservado la costumbre de la hora del té, pero a lo bestia. La costa, con uno de los puertos pesqueros más importantes del país, es otra opción para ver toninas (un delfín endémico de estos mares extremos) y una nutrida colonia de lobos marinos.

Sus edificios históricos más notables se apelotonan en la Avenida Fontana donde puedes ver el edificio del Banco de la Nación Argentina (25 de Mayo, 2) y el histórico Hotel Touring Club (Av. Fontana, 240), un local mítico que resume entre sus paredes buena parte de la historia de esta parte del mundo. En sus habitaciones se alojó Antoine de Saint Exupery cuando exploraba la región para construir una red de aeropuertos que posibilitara la creación de una ruta aeropostal por toda la Argentina. Más dudosa es la estancia del mítico Bucht Cassidy, el famoso ladrón de bancos de los últimos estertores del Salvaje Oeste norteamericano (el que formó banda con Sundance Kid y Etta Place).

Salón del Hotel Touring Club. Este hotel es todo un mito en la historia de La Patagonia argentina.

Más allá de un par de edificios notables, como la estación de tren reconvertida en el Museo Regional Pueblo de Luis (Fontana, sn), con una colección de objetos que explican la historia de la ciudad desde el XIX, lo que hay que ver en Trelew es el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (Fontana, 140), el mejor del mundo en su categoría. Este centro posee una de las colecciones de fósiles de megafauna y dinosaurios más grandes y mejor estudiadas del planeta. Y el discurso museográfico es sobresaliente. Es el mejor museo de ciencias naturales que hemos visitado nunca. Y hemos visto muchos. Los reyes del mambo son el Carnotauro, un carnívoro formidable del Cretácico, y el magnífico Patagotitan Mayorum, el bicharraco terrestre más grande que se ha encontrado jamás. La sala dedicada al Cretácico es, sencillamente espectacular.

Sala dedicada a los grandes dinosaurios del Cretácico en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Trelew.

Una de las cosas que más nos gustaron de este museo (que ya habíamos visitado hace años) es el discurso y la manera de plantear la exposición ordenada desde la desaparición de la megafauna y la llegada del ser humano a la zona a los inicios de la vida. Sales de ahí con una idea muy buena del proceso evolutivo desde lo más complejo a lo más simple. Es un lugar ideal para ir con niños. Si eres medianamente curioso te vas a pegar aquí varias horas.

Sala dedicada al Jurásico en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Trelew.

El Centro de Interpretación del Dinosaurio más grande del mundo (Ruta Nacional 3, sn).- A la entrada de la ciudad hay una enorme escultura que reproduce el aspecto de uno de estos Patagotitanes que caminaban por estos lugares hace más de 100 millones de años (mediados del Cretácico). Más allá de la enorme reproducción (hecha con el rigor científico que caracteriza al Museo Paleontológico Egidio Feruglio) el centro cuenta con información útil sobre este enorme bicharraco. Es un buen complemento a la visita al propio museo.

Antigua estación de tren de Gaiman, uno de los pueblos galeses de la provincia de Chubut.

Un té en Gaiman.- La pequeña localidad de Gaiman se encuentra a 18 kilómetros de Trelew (Ruta Provincial 25) en una bonita vega agrícola junto al Río Chubut. El pueblo es pequeño y todo lo que hay que ver se encuentra en las apenas veinte cuadras que forman el casco histórico en la orilla norte del río. Aquí te vas a encontrar con algunas casas de piedra con ventanas de guillotina que recuerdan a las campiñas británicas junto a construcciones típicamente patagónicas (con madera y chapa) y viejas casonas de ladrillo muy bien conservadas. Este pueblo fue fundado por colonos galeses a finales del siglo XIX y aún conserva ese ambiente gracias a un sentido de pertenencia muy marcado. En el Museo Histórico Regional (28 de julio), instalado en la antigua estación de tren, puedes rastrear esta historia que se inició en 1865. Y en el Museo Tehuelche (Bouchard), que pasó con los que vivían aquí antes de los galeses.

Las casas de té son una de las señas de identidad del pueblo galés de Gaiman.
La hora del té en Gaiman. Tienes para el desayuno del día siguiente y la merienda.

Más allá de las casitas (algunas muy bonitas como la que hay junto a la estación de servicio de la calle Eugenio Tello (ver mapa) y el bonito entorno de la Plaza Julio Argentino Roca, Gaiman es famosa por la tradición de la hora del té. En la localidad hay varias casas de té que ofrecen servicios de merienda muy copiosos con una selección magnífica de la tradición repostera británica acompañada de té negro de gran calidad. Hay muchas opciones. Nosotros las dos veces que hemos estado aquí visitamos Ty Gwyn (9 de Julio, 111), una casa de té preciosa donde te atienden con una amabilidad impresionante. Y la calidad del servicio es brutal.

Varios familiares esperan el regreso de la flota pesquera en Puerto Rawson.

Toninas y lobos marinos en Puerto Rawson.- La visita al entorno de Trelew puede terminar en la costa con una visita a Puerto Rawson, base de una de las flotas pesqueras más importantes del país. La ciudad en sí no tiene mucho que ver, pero junto a la desembocadura del Río Chubut puedes ver una colonia de lobos marinos bastante grande. De aquí parten excursiones de avistaje de fauna marina. La estrella de esta parte de la costa es el Delfín Pio, o Tonina, una especie endémica de las aguas patagónicas que se desplaza en enormes cardúmenes de una manera bastante vistosa (hacen piruetas y saltos de manera casi constante).

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