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Qué ver en Múnich en dos días II: El Odeón y la orilla del Río Isar

Templete de Diana en el Hofgarten de Múnich.

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Después de recorrer el casco histórico y la zona de la Königsplatz dedicamos el segundo día de nuestro paseo por Múnich al entorno de la Plaza del Odeón y a poner sobre la mesa algunas opciones para completar la visita (museos y otros lugares de interés) para lo que tengan la oportunidad de estar más de dos días en Múnich. La ruta propuesta incluye la visita a los palacios bávaros y al inmenso complejo de jardines que se extiende junto al Río Isar. El crecimiento en importancia del antiguo reino de Baviera desbordó los límites de Múnich más allá de sus antiguas murallas. El resultado es la ciudad ordenada que podemos ver hoy en lugares como Odeonplatz.

La mejor manera de llegar hasta la Odeonsplatz es a través de la calle Theatinerstrasse. Esta vía parte desde la parte posterior de la Catedral de Frauenkirche (Weinstrasse) y supone una de las ‘millas de oro’ de la ciudad. En Theatinerstrasse te vas a encontrar los comercios de las grandes marcas comerciales y a media ciudad en la calle. Llegamos a Odeonsplatz que nos muestra su carácter monumental a través del Feldherrnhalle (Residenzstraße, 1) el ‘Templo de los Generales’ que rinde homenaje a los grandes ejércitos bávaros y la Theatinerkirche (Salvatorplatz, 2) una de las grandes joyas barrocas de la ciudad. La Plaza del Odeón es otro de los grandes centros urbanos de la ciudad. Ya te hablamos en el texto de la ruta anterior, de lugares como la Marienplatz que sirve para articular el poder civil de la ciudad a través del Ayuntamiento. Pues la Odeonsplatz sirve para organizar la Residenz (Residenzstraße, 1), el complejo que sirvió de palacio a los duques y reyes bávaros. Y aquí hay que entrar sí o sí para ver el Antiquarium, una sala de arte (lugares que servían para atesorar las curiosidades que coleccionaban las familias reales) de estilo renacentista que es la más grande de Europa de este estilo arquitectónico.

Pero la Plaza del Odeón es mucho más que el lugar dónde se asienta la ‘Residencia’. En esta zona de la ciudad se acumulan las cosas que ver: está el Hofgarten, un jardín a la italiana presidido por un templete muy bonito (Dianatempel –Templo de Diana-); el edificio de la Cancillería Estatal de Baviera; el propio Odeón (un teatro monumental impresionante); el Palacete del Príncipe Carlos y sus jardines o el imponente Campus Universitario que se extiende a ambos lados de la Ludwigstrasse. Estamos ante uno de los espacios monumentales más importantes de la ciudad. Si sigues por Ludwigstrasse te vas a topar con el Siegestor, un arco de triunfo erigido en 1852 para engrandecer las victorias de Bavaria durante las guerras napoleónicas.

Los parques de Múnich y el Río Isar.- Al norte de la calle Prinzregentenstrasse se extiende un gigantesco parque que sigue el cauce del Río Isar por muchos kilómetros. En la ciudad presumen de que se trata del parque urbano más grande de Europa y que empequeñece al mismísimo Central Park de Nueva York (pudimos leer que hay casi 100 kilómetros de caminos en los límites del jardín). Pues aquí hay que ver, al menos, tres lugares: el Jardín Inglés (que atesora una curiosa pagoda china y un edificio –el monóptero- de diseño clásico); el Kanshoan (una curiosa casa de té de estilo japonés) y el Dianabad-Schwelle, un canal con olas artificiales donde se puede practicar surf a menos de 50 kilómetros de las primeras rampas de los Alpes. Al otro lado del río hay que darse un paseo por el Maximiliansanlagen, otra zona de jardines que sirven de antesala al Maximilianeum un edificio monumental que durante décadas ha sido la sede del Parlamento de Baviera. (Max-Planck-Strasse, 1),  El Museo Nacional Bávaro (Prinzregentenstrasse, 3).- Este museo se encuentra instalado en la llamada Casa del Tesoro, un antiguo palacio que hoy alberga una de las colecciones históricas y artísticas más importantes de Alemania. El museo está muy bien y merece la pena verlo si vas con tiempo (ideal para incluirlo en una visita de tres o cuatro días).

El Museo BMW y el Olympiapark.- La Torre BWM es uno de los iconos arquitectónicos más importantes de la ciudad y, también, un símbolo de la potencia industrial de la capital de Baviera. Por eso no es de extrañar que el museo de la marca (Am Olympiapark, 2) sea uno de los grandes atractivos turísticos y, también, culturales de Múnich. ¿Merece la pena ir a ver el museo? Sí. Merece la pena. Y si eres un amante del automovilismo o un flipado de la ingeniería te diría que es un imprescindible. Llegarse hasta aquí arriba (estamos en el límite norte de la ciudad) demanda tomar el metro (Parada Petuelring –líneas U3 y U8-) o la línea 27 del tranvía (con parada en Karlsplatz). Y ya que estás por aquí puedes aprovechar la ocasión para darte un paseo por el Parque Olímpico, una de las grandes maravillas arquitectónicas y urbanísticas de la ciudad. Este inmenso parque se creó con motivo de los Juegos Olímpicos de 1972 y puedes ver el Estadio, varias instalaciones (como la Torre Olímpica, otro de los grandes símbolos muniqueses) y un parque que aún rezuma modernidad después de más de 50 años. Es una pasada.

El Deutsches Museum (Museumsinsel, 1).- Al más puro estilo berlinés, este impresionante centro cultural se encuentra en una isla que parte en dos el cauce del Isar. Estamos hablando del Museo de Ciencias Naturales y Tecnología más grande del país y uno de los mayores del mundo en su especie. Aquí se atesoran más de 30.000 objetos que van desde hachas de piedra del Paleolítico a objetos relacionados con la exploración espacial. Desde pinturas rupestres hasta un verdadero submarino que puede visitarse. Para ir con niños es una muy buena opción.

Fotos bajo Licencia CC: Allie_Caulfield; Polybert49; Sergei Gussev; TeaMeister; Steve Knight

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