Una ría en miniatura y el banco más bonito del mundo. Un paseo por el entorno del Cabo de Estaca de Bares

Costa en el entorno del Cabo de Estaca de Bares.

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El Cabo de Estaca de Bares ostenta el título de ser el punto más septentrional de la Península Ibérica. También se le otorga el honor de ser el lugar donde el Mar Cantábrico se une a las aguas oceánicas atlánticas dando paso a esa región de límites que culmina en el cercano Finisterre. Ya sólo por eso merece la pena acercarse hasta acá. El modesto faro que avisa a los navegantes de la presencia del cabo da paso a un breve sendero que llega a las inmediaciones del punto geográfico estrella. El lugar es de una belleza imponente. Los alrededores del hito son una pequeña muestra de la dramática hermosura de las costas de Galicia. Los prados verdes que llegan hasta la orilla del mar; pequeños bosques; los cantiles batidos por olas violentísimas; las pequeñas playas de arena blanquísima que aprovechan cualquier recoveco donde el mar se tranquiliza…

Entorno del Faro de Estaca de Bares.

En la Playa de Bares, por ejemplo, el socaire de las tempestades crea un pequeño refugio protegido de las tempestades que da pie a un arenal de tamaño considerable, a un pequeño puerto de pescadores que según se dice por aquí es el más antiguo de todos los embarcaderos gallegos (dicen que las grandes piedras redondeadas que puedes ver en la base del dique las pusieron ahí los fenicios en el siglo VII antes de Cristo) y a una aledhuela de poco más de dos docenas de casas donde hay un par de restaurantes con muy buen pescado. En otros casos, como sucede en la preciosa Playa del Esteiro, la arena se amolda a las grietas del cantil para crear pequeñas calas salvajes. Muy cerca de aquí se encuentra el que los locales denominan como ‘el banco más bonito del mundo’. Cuando te sientes en él y mires lo que tienes a tu alrededor sabrás el porqué del nombre.

La costa gallega está marcada por la sucesión de pequeñas y grandes rías. Estos ‘fiordos’ a la gallega son el resultado de la labor escultora de los hielos en la era glacial. Algunas de estas rías (como las Baixas, Ferrol o Betanzos) son grandes masas de agua que penetran varios kilómetros tierra adentro creando paisajes brutales y una cultura marinera excepcional. Otras son pequeñas y casi desconocidas para los que viajan por estas latitudes. Es el caso de la ría que forma el modestísimo Río Sor. Y sin embargo estamos ante uno de los lugares más lindos de todo el litoral norte de la vieja Iberia. Y no exageramos ni un ápice. El lugar que hace de gran referencia de esta ría en miniatura es Estaca de Bares. Pero hay muchísimo más que ver. Y empezamos por O Barqueiro, uno de los puntos más bonitas de la Comarca del Ortegal: o como se dice por aquí, el norte del norte.

Casas de O Barqueiro y su pequeña ría.

O Barqueiro ejerce de ‘capital’ de un pequeño tramo de costa que incluye la ría del Sor y el trozo de tierra que se adentra hasta la Estaca de Bares. La ría, por ser pequeña, no deja de ser bellísima. El río se encuentra con el mar en un enorme banco de arena (a Barra) que se adhiere a la costa formando la Playa de Area Longa. Dos pequeños puentes dan acceso a O Barqueiro y su pequeño casco urbano de casas apiñadas en torno a su puerto. ¿Qué ver aquí? La sencilla Iglesia de Santa María de Mogor (Lugar Igrexa, 9), el mirador que forma la Estación de tren (Carretera de la Estación), el trocito de Camino Natural Ruta del Cantábrico que pasa por la localidad y el entorno del puerto (Avenida de Peirao). El pueblo está en un entorno espectacular donde se funden el mar y el monte a través de prados y bosques densísimos. El Cristo de Monteirón.- Saliendo de O Barqueiro hacia San Fiz (CP-4401) puedes ver un humilde cruceiro medio camuflado por la densidad del bosque de eucaliptos. Es apenas una sencilla cruz de piedra pintada de musgos pero por aquí dicen que es lugar dónde suelen andar sueltas las ánimas. Los bosques gallegos son mágicos y sus historias aún más.

El banco más bonito del mundo. Vistas al Atlántico.

Ir al famoso bar de Bares.- Camino del faro de Estaca de Bares hay que pasar por la preciosa Villa de Bares, un centenar largo de casas de piedra que forman un conjunto muy bonito de ver. Más allá de deleitarse con las casonas de piedra o la más que bonita Iglesia de Santa María de Bares (Estrada do Porto, 10), llegarse hasta aquí tiene un pequeño mito viajero para los gallegos: ir al Bar de Bares (Rúa Tomás Río Dean). El lugar es sencillo, pero es un verdadero mito que trasciende la propia comarca. Un lugar con muchísima marcha e ideal para una salida si pasas alguna noche por la comarca. Antes de bajar hasta el puerto date una vuelta por el Peñón de la Iglesia vieja, desde donde puedes ver una muy bonita vista de la playa y el puerto. Tres cosas que ver en el Cabo de Estaca de Bares.- Más allá de poder decir que has estado en el punto más al norte de España aquí puedes ver los restos de una vieja base militar de los Estados Unidos, un observatorio de aves marinas y un grupo de Muiños (molinos hidráulicos) instalados al pie de los cantiles que aprovechaban la pendiente para acelerar la presión del agua (hoy están en bastante mal estado).

El banco más bonito del mundo y un castro frente a las olas.- No es para nada exagerado el título. El tramo de costa que media entre Estaca de Bares y la localidad de O Porto de Espasante es una sucesión increíble de cantiles y calas de gran belleza.: imprescindible tomar las escaleras que bajan hasta la Playa do Picón. Terminamos el paseo en el Castro de la Punta dos Prados (acceso desde Porto de Espasante) , uno de los muchos poblados prerromanos que ser pueden encontrar en tierras de Galicia y Asturias. Aquí vas a poder ver una pequeña ciudadela con muros defensivos, torres y los restos de las típicas casas circulares que forman las aldeas célticas. Y el entorno es brutal.

Fotos bajo Licencia CC: Augusto Rodríguez de la Rúa; @ondasderuido; amaianos

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