Un fin de semana en Mérida: El Puente romano, la Alcazaba y los alrededores de la Plaza de España

Alcazaba emiral de Mérida. Esta fortaleza islámica es la más antigua de toda España y data de antes de la formación del Califato.

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El acceso al Puente Romano de Mérida (Paseo Rosales) se hace a muchos metros de la orilla sur del Guadiana. La Calle Tarraco es un buen lugar para dejar el coche y empezar el paseo. Pero volvamos al puente. Este espectacular alarde de la ingeniería humana es, en realidad, el resultado de varias destrucciones y reconstrucciones que culminaron tras las riadas catastróficas de 1603. Pero el alma de este puente histórico (sin duda alguna de los cuatro o cinco más importantes de España) es romana. El puente salva el Guadiana con una longitud de más de 790 metros volando, en su primer tramo, sobre el bonito Parque de las Siete Sillas (antes de ir hacia el casco histórico hay que acercarse a las sillas en cuestión y hacer una de las grandes fotos del viaje) a muchos metros del agua. Y aquí empezamos a comprender el genio de esa civilización que nos fundó. Porque todos somos romanos.

Sigamos. El puente se eleva bastante sobre el caudal del Guadiana creando un vano máximo de 12 metros. 790 de largo; 12 de alto. Y todo tiene su por qué. Esa altura y esa longitud coinciden con el rango de desborde del río. Se hizo así para evitar que el agua se lo llevara puesto en una crecida incontrolada. Están locos estos romanos. Como todos los genios. La historia de Mérida se inicia a finales del siglo I antes de nuestra era. La colonia se fundó en el 25 a.C. para dar hogar a los veteranos de las legiones que luchaban en las Guerras Cántabras que darían por finalizada la conquista de Hispania un par de años más tarde. Una colonia romana de pleno derecho. Pero el primer contacto con la ciudad se produce varios siglos más tarde (ver iconos azules en el mapa).

Puente romano de Mérida desde los muros del Dique y la Alcazaba. Este es uno de los puentes históricos más importantes de España.

La Alcazaba y el entorno de la Plaza de España.- Nos encontramos con la vieja Mérida a través de las piedras de la Alcazaba árabe (Paseo de Roma, sn) que se asientan en los muros robustos del antiguo dique romano que protegía a la colonia de las crecidas del Guadiana. La alcazaba emeritense es la más antigua del país en su especie ya que es anterior al Califato de Córdoba. Esta fortaleza se construyó a mediados del siglo IX para controlar una ciudad que excesivamente levantisca. En su interior pueden verse varios rastros de la presencia musulmana y, también, la primera de las transformaciones que sufrió la ciudad cuando fue tomada por los cristianos en el siglo XIII: la Conventual Santiaguista (Plaza del Rastro, 12), un convento de la Orden de Santiago que se construyó poco después de la conquista castellana de la ciudad (1230). El lugar se puede visitar.

Sótanos en la Alcazaba de Mérida. Pueden verse antiguos elementos arquitectónicos visigóticos reutilizados en la obra islámica.

El otro gran eje patrimonial de esta zona de la ciudad es la porticada Plaza de España, que se erigió en el epicentro de la vida política y religiosa de Mérida tras su incorporación a la Castilla cristiana. Aquí nos encontramos con la Concatedral de Santa María la Mayor (Plaza de España, sn), un curioso edificio mitad templo mitad fortaleza en la que podemos ver los últimos rasgos del románico y los primeros del gótico. El Poder civil se manifiesta en la sede del Ayuntamiento (Plaza de España, 1) y la presencia de varios palacetes históricos de entre los que destacan el Palacio de la China (Plaza de España, 8) y la Casa de los Pacheco (Pl. de España, 20).

El Arco de Trajano daba acceso a los foros imperiales de la antigua Emérita Augusta (Mérida).

En los alrededores de la plaza hay que ir callejeando hasta el Arco de Trajano (Trajano, 8) para visitar el lugar donde se levantaban los foros provinciales Emérita Augusta. Disimulados entre los callejones podemos descubrir algunos rastros del antiguo Foro Provincial de la capital de la Hispania Ulterior: el Templo del Culto Imperial (Holguín, 35) y otros restos de edificios que debían ser parte de las infraestructuras típicas de las grandes plazas públicas de la época (Holguín, 25). Otros restos importantes de la época romana se encuentran justo al otro lado de la Plaza de España.

Plaza de España de Mérida.

El Templo de Diana (Romero Leal, sn) ocupaba un espacio de centralidad importante en la colonia dando paso a la zona de los grandes monumentos públicos que exploraremos en una segunda jornada. Del templo queda buena parte de la columnata principal que sostenía el Tímpano y el espectacular escalón que lo elevaba del nivel de la calle. El lugar se salvó porque servía de ‘patio’ del Palacio de los Cobos (Santa Catalina, 7), un espectacular palacete renacentista que se cuenta entre los más bonitos de la ciudad.

El espectacular Templo de Diana de Mérida. Detrás de las columnas puede verse la casona de Los Cobos.

La Colección Visigoda del Museo Romano (Santa Julia, 7).- Uno de los puntos fuertes de Mérida es la calidad de sus museos. Dejaremos el Museo Nacional de Arte Romano para el segundo día de exploración así que hoy nos centraremos en la sede que custodia los restos arqueológicos visigóticos (en la antigua Iglesia de Santa Clara -siglo XVII-). Tras el colapso del Imperio en el siglo V Mérida siguió siendo uno de los principales centros urbanos del nuevo reino con un papel religioso y militar muy importante. En este museo se custodia la colección de escultura visigoda más grande de España.

Estructuras subterráneas en la Domus del Mitreo. Aquí se practicaban los ritos de una religión muy vinculada a las legiones romanas.

El Mitreo y el Centro de Interpretación del Columbario.- Terminamos el paseo de esta primera jornada a extramuros de la antigua ciudad romana para visitar dos de los yacimientos arqueológicos más interesantes de la ciudad (ambos de época imperial). El primer punto de interés es la Domus del Mitreo (Oviedo, sn), un lugar que permite explorar dos aspectos muy importantes de la antigua civilización romana. Lo primero es el espacio doméstico de lo que debió ser una vivienda de lujo de alguna familia muy importante. La casa era una gran domus articulada en torno a tres grandes patios que contaba hasta con sus propios baños termales. En este lugar puedes ver el Mosaico del Cosmos, uno de los más maravillosos de toda la Península Ibérica (se representan los planetas y el mar). Y bajo la casa está el mitreo. Nos flipan los mitreos. ¿Y qué es un mitreo? Pues un espacio de culto al dios Mitra, una religión de carácter mistérico (con ritos secretos) muy vinculada a las legiones romanas.

Mosaicos de gran calidad en la Domus del Mitreo de Mérida.

El segundo hito de esta zona de Mérida es el Columbario (Antonio Machado, sn). Los romanos situaban sus áreas funerarias a las afueras de la ciudad coincidiendo con los caminos que salían de la ciudad. Era una manera de mantener vivo el recuerdo de los difuntos cuyos nombres eran vistos por los que iban y venían. El Columbario emeritense pueden verse algunos de los mausoleos y un centro de interpretación donde se explica el lugar y se da una breve descripción de los ritos y costumbres funerarias de la antigua Roma.

Fotos bajo Licencia CC: José Luis Filpo; sctkirk; Santiago López-Pastor; Sergei Gussev; Ramón Pérez Niz; Fernando López; Carole Raddato; Ángel M. Felicísimo; Sergio Geijo

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