Opel Grandland: el ‘enfoque alemán’ en Stellantis
Desde su integración en PSA y luego en Stellantis, la marca alemana Opel supone una especie de verso suelto dentro de un conglomerado que, como se sabe, es fruto de la fusión de la francesa PSA y la italoestadounidense FCA. Diferente en sus modos de hacer tanto de una como de otra, Opel luce un sello propio entre cuyos rasgos destacan la reconocida fiabilidad germana, la sobriedad o el celo por aspectos como la iluminación y la calidad de los asientos, todo ello sazonado ahora -al menos en España- por un reposicionamiento de precios que no puede sino beneficiarla a la larga.
El Grandland es el SUV de la firma de Rüsselsheim que equivale, sin salir de Stellantis, al Peugeot 308, al Citroën C5 Aircross o al Jeep Compass, pero sin duda es menos conocido que ellos, especialmente que los dos primeros. Sin embargo, no le faltan argumentos para codearse con cualquiera de los múltiples competidores de su segmento, como nos ha recordado una reciente jornada de pruebas organizada por la marca entre Zaragoza y las Bardenas Reales de Navarra.
Con 4,65 metros de largo y 2,78 m de distancia entre ejes, el modelo más grande de Opel cuenta con unas plazas traseras muy espaciosas y un maletero de 550 litros bajo la bandeja, que pueden ampliarse hasta los 1.641 con los asientos posteriores abatidos.
La gama multienergía de la que se enorgullece Stellantis se compone en el caso del Grandland de tres opciones totalmente eléctricas, una híbrida enchufable de 225 CV y una tercera mild hybrid de 145 CV.
Los eléctricos se despliegan en una versión con batería de 73 kWh y motor de 213 caballos, otra de 231 CV y batería de 97 kWh y, como colofón, una variante de tracción a las cuatro ruedas que emplea la batería más pequeña y dos motores, uno por eje, que suman 325 CV. Las autonomías se sitúan entre los 523 y los 694 kilómetros entre recargas, en función de la variante escogida.
‘Autobahn Proof’
Como apuntábamos al inicio, en el Grandland se dan cita estas características comunes a otros modelos del grupo con un enfoque específicamente alemán en el que todavía resuena aquel viejo claim de “Tecnología alemana a su alcance”. Así, el coche se ha diseñado con arreglo a un protocolo que Opel denomina Autobahn Proof, en referencia al tipo de experiencia que ofrece circular por las autopistas alemanas, algunas de ellas sin límites de velocidad.
Lo que se ha buscado es proporcionar al conductor un comportamiento seguro y una respuesta rápida -no brusca- y predecible sin comprometer la seguridad ni el confort. El énfasis lo han puesto los ingenieros en aspectos como la aceleración, la elasticidad y la punta de velocidad que permiten una conducción fluida en autopista. En paralelo, han cuidado en el interior el confort acústico que ayuda a viajar de la manera más cómoda y sosegada posible incluso a altas velocidades.
En sus versiones eléctrica e híbrida enchufable, el Grandland añade a esta puesta a punto específica un sistema de amortiguación selectiva por frecuencia (FSD). Esta tecnología integra un segundo flujo de aceite en la cámara del amortiguador a fin de ésta se adapte a las diferentes condiciones de conducción.
Cuando se circula a baja velocidad en una carretera bacheada, por ejemplo, se aplican fuerzas de amortiguación reducidas para compensar que la suspensión se mueve en un rango de alta frecuencia, de +/- 10 Hz. En el caso opuesto (+/- 1 Hz), se aplica mayor firmeza al objeto de reducir el movimiento de balanceo de la carrocería a alta velocidad.
Opel acostumbra a cuidar aspectos del automóvil a los que otros fabricantes no prestan tanta atención. Uno de ellos es la iluminación, que desempeña un papel prominente en el Grandland más allá de que pueda exhibir por primera vez un logo frontal provisto de luz. El SUV alemán incorpora ahora nuevos grupos ópticos Intelli-Lux Led HD con 51.200 elementos que distribuyen la luz gracias a una cámara que detecta tanto objetos cercanos como vehículos o personas que se aproximan. De este modo, crean un haz luminoso brillante y homogéneo sin deslumbrar a los demás usuarios de la carretera.
Otra divisa de la marca consiste en dotar a sus vehículos de asientos ergonómicos que ofrezcan el máximo soporte y confort incluso en los trayectos más largos. En este caso cuentan con la acostumbrada certificación AGR e incorporan bolsillos neumáticos en los refuerzos laterales del respaldo que se controlan eléctricamente. Su función Intelli-Seat permite aliviar la presión sobre el coxis cuando se recorren muchos kilómetros.
Como rasgo distintivo de Opel es obligado citar finalmente su afán de sobriedad, que le lleva a no sobrecargar el habitáculo con gadgets de toda clase. Eso no significa que el Grandland carezca de nada de lo que se reclama hoy en día, como una pantalla de 16 pulgadas, un generoso cuadro de instrumentos digital y detalles innovadores como las salidas de aire laterales integradas en las puertas.
Acertar con los precios
Al comienzo de este artículo mencionábamos la nueva política de precios que ha decidido Alejandro Noriega, al mando de la marca en España y Portugal desde abril de 2024. Para el directivo argentino, era un error hacer pasar a Opel por una marca con aspiraciones premium “porque no era ese su ADN, especialmente en nuestro país”.
“Desde que llegué, insistí en que teníamos que ser competitivos en precio”, insiste Noriega, ofreciendo un coche netamente alemán. “Esto es bueno para el cliente y seguramente será bueno para nosotros, porque tendremos más clientes -explica-. Opel siempre fue una marca apreciada, que prometía tecnología alemana a un precio accesible, y eso es lo que hemos recuperado. No hemos copiado ni inventado nada extraordinario, solo retomado el posicionamiento original de la marca, que a mí me parecía que era el que tenía que tener”.
Dicho esto, no podemos sino concluir recordando que el Grandland, ilustre desconocido de Opel, está a la venta desde 32.300 euros en variante de hibridación ligera de 145 CV y acabado Edition. El modelo más costoso es el eléctrico de tracción total y 325 caballos, necesariamente en terminación Ultimate, que cuesta 51.450 euros según tarifa oficial.