Santiago Díaz del Campo, historiador: “La divulgación es un ejercicio democrático y de transparencia”
“No sirve de nada tener un archivo enorme si luego no sabemos lo que hay”. Esa es la explicación que da el historiador Santiago Díaz del Campo (29 años) cuando se le pregunta por su doble faceta como técnico documental en el Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) y como divulgador en redes sociales, donde difunde el patrimonio documental que atesora su lugar de trabajo.
Es por ello que elDiario.es Castilla-La Mancha le consideró merecedor del Reconocimiento 'Somos Km.0' en el ámbito de la Cultura, el cual recogió este jueves en Toledo de manos de Soledad de Frutos, vicepresidenta portavoz en la Diputación Provincial de Toledo.
El evento tuvo el objetivo de visibilizar la labor de personas o grupos de personas, entidades o asociaciones que contribuyen al desarrollo social, económico o cultural, entre otros, de la comunidad autónoma. Los Reconocimientos 'Somos Km0' han alcanzado este año su segunda edición, organizados por un medio que el próximo año 2027 cumplirá 13 años de trayectoria.
En el caso de Díaz del Campo, elDiario.es Castilla-La Mancha le concedió la distinción por su labor de divulgación del patrimonio documental de Castilla-La Mancha y, especialmente, por acercar al público documentos centenarios y fotografías históricas conservados en el Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos.
“Su trabajo está permitiendo además salvaguardar la memoria en el medio rural, tan importante como es esto en Castilla-La Mancha”, incidía la presentadora del acto, la periodista Inma Sánchez Morate.
Divulgar, un “ejercicio democrático y de transparencia”
En el escenario, Díaz del Campo ha señalado que su labor de divulgación es un “ejercicio democrático y de transparencia” porque “no sirve de nada tener un archivo enorme si luego no sabemos lo que hay”. “Como trabajador público que soy, mi sueldo se paga con los impuestos, así que tengo que devolver esa inversión que se hace en mí”.
Sin embargo, al divulgar contenido en redes sociales -ya supera los cuatro mil seguidores en Instagram-, ha experimentado el “lado oscuro” de estas plataformas.
“Hasta un documento de hace 300 años puede ser susceptible a una polémica. A veces me sorprende, porque tampoco estoy contando nada del otro mundo. Las redes sociales son un escenario, un púlpito perfecto para darte a conocer, para mostrar tu trabajo, pero también tienen un lado oscuro”.
El historiador ha reconocido que en redes evita hablar de grandes hechos, porque lo que verdaderamente le interesa es la microhistoria, “lo que sufre la gente del día a día”, poniendo como ejemplo casos de personas a las que se les murieron las perdices por inundación o a las que les pusieron una multa. “Ese tipo de historias que son las que de verdad afectan en el día a día a las personas yo creo que son el éxito de que haya llegado lejos”, incidió.
Como curiosidad, el galardonado explicó que el contenido que más suele triunfar en sus redes sociales es el relacionado con “lo más escabroso”. “En el archivo de Villarrubia hay algunos libros de defunciones del siglo XIX, que además se titulan Libro de muertos. Ya solamente con eso la gente... Lo escabroso, la muerte, es lo que más le gusta a la gente”.