REPORTAJE

La desesperada búsqueda de Pepe, César o David tras la tragedia de Urda: “Ojalá esté inconsciente, pero vivo y luchando”

El proceso más duro llega ahora. Decenas de familiares esperan la identificación de las víctimas mortales de la tragedia ferroviaria de Urda, en Toledo. Lo hacen entre el Instituto de Medicina Legal de Toledo, donde 12 forenses trabajan con este objetivo, y la Casa Sacerdotal de la ciudad, que se ha habilitado para acogerlos y atender sus necesidades.

Hay desesperanza, ansiedad y mucha impotencia. Sensaciones imposibles de describir que van más allá de las cifras. Porque detrás de los datos de muertos hay familiares y amigos que los buscan, que quieren saber con urgencia y que no se explican nada de lo que está pasando. Juan Carlos Mayoral, un párroco ha informado que todos están recibiendo ayuda psicológica: “Están a la espera de algo que les dé un halo de esperanza”.

Lo más terrible es que es 29 de octubre, fecha en la que se cumplen dos años de la dana que dejó 229 personas muertas en la Comunitat Valenciana y siete en Castilla-La Mancha. Esta última comunidad autónoma vuelve a vivir el horror de una catástrofe como ya lo hizo en las localidades de Letur (Albacete), Mira (Cuenca) y Villel de Mesa (Guadalajara).

Ahora es Toledo el epicentro de la tragedia. De entre los 59 familiares de posibles víctimas del accidente de Urda, situación, hablamos con Mari Carmen Bejarano, quien espera noticias en Toledo de César Vicente Sanz, su exmarido, de 63 años. Viajaba en uno de los trenes que ayer chocaron en Urda. La acompaña su hijo César. Ambos han pasado la noche en la Casa Sacerdotal de Toledo, convertido en el epicentro de espera.

“Nos han dicho que a lo mejor luego nos dicen algo. A ver si es verdad”, comenta Mari Carmen a los medios apostados a las puertas de la Casa Sacerdotal. Las familias allí acogidas están devastadas. Pesa la incertidumbre. “Poco más podemos decirles, es que no nos dicen nada”, responde Mari Carmen a los periodistas.

Están siendo atendidos por psicólogos, por los servicios sociales e incluso por la Guardia Civil, relata con templanza. “Estamos muy bien atendidos y la Guardia Civil nos trató anoche muy bien”. César, el hijo de Mari Carmen, atiende a la prensa, pero se termina derrumbando. “No nos dicen nada, no se puede vivir así”, comenta llorando.

Entre familiares también se ayudan. “A mi hijo le contactó ayer por redes sociales la hermana de la persona que iba al lado de mi marido en el tren y que fue atendida en un centro de atención primaria”. Tiene la esperanza de que a su familiar le pasara lo mismo y pueda estar en algún hospital sin poder identificarse. “Todos los familiares que estamos aquí pedimos que nos digan qué características tienen las personas de los hospitales para saber si son los nuestros”.

Han estado esperando la visita de las autoridades tras la reunión del CECOPI para poder tener más información. “Renfe no nos puede decir muchas cosas, pedimos que nos informe alguien con autoridad porque la gente está muy nerviosa”.

La situación de Esther y Manuel es muy parecida. Son dos hermanos de Sevilla que buscan, tras hacerse las pruebas de ADN, a su hermano, José (Pepe) San Emeterio. Iba en el vagón ocho del AVE que embistió al Iryo en Urda. Viajaba con su perrro, que sí pudo ser localizado y entregado a su cuñada. Tiene 54 años y es empresario. Tiene un reloj de montaña con localización y a las 9.00 horas del jueves 28 de octubre su hermano Manuel recibió un mensaje de esa aplicación: había tenido un accidente.

“Recibí la notificación, encendí la televisión y vi que podía estar ahí, en medio de la nada. Llamé a mi hermano y vimos que pintaba muy mal”, explica, a lo que su hermana Esther, muy emocionada añade: “Tiene una niña de 16 años y mis padres son muy mayores. Solo queremos que esté vivo, aunque esté inconsciente, intubado, que está en un hospital, por lo menos eso”.

Ambos explican que van pasando las horas y no saben nada. “Cuando ocurre algo así, debe haber un protocolo entendible por cualquiera, sin tecnicismos, y eso lo echamos en falta. La noche la hemos pasado con esperanza, pensamos que él está peleando por salir para adelante en algún sitio. A él le gusta mucho la tecnología, y me lo imagino lleno de cables y tubos como a él le gusta”, dice su hermano Manuel.

Otro desaparecido es David Martínez Méndez, un joven madrileño de 25 años con vínculos en Sevilla que iba en el vagón siete del AVE siniestrado. Su búsqueda la ha activado la compañera de trabajo de su padre, quien ha pedido a su tío, Agustín Díaz Moreno, que acudiera a Toledo para intentar localizarle. En el Instituto de Medicina Legal de Toledo explica que tan solo sabe que lo desalojaron en helicóptero hasta esta ciudad, pero “no han vuelto a saber nada más”.

Precisamente, la familia de David ha hecho público un comunicado para poder localizarlo: “Cualquier dato por pequeño que parezca puede ser de gran ayuda”, afirman. Cuentan los familiares que durante las últimas horas han recorrido diferentes centros hospitalarios en busca de información. Entre ellos, el Hospital Universitario de Toledo y el Hospital 12 de octubre de Madrid aunque “hasta ahora no hemos podido confirmar su paradero”.

“Mantenemos la esperanza de localizarlo entre los pacientes que todavía permanecen sin identificar. Necesitamos que cualquier persona que pueda haber coincidido con David o que tenga alguna información sobre su situación, se ponga en contacto con nosotros. Solo queremos saber dónde está y cómo se encuentra”.

La tragedia ha tocado igualmente a los medios de comunicación. Entre los desaparecidos se encuentra Raúl Triguero, reportero del programa '¡De viernes!' de Telecinco, que viajaba a Sevilla. De hecho, el presentador el programa, Santiago Acosta, ha acudido al Hospital Universitario de Toledo para intentar localizarlo.

La confusión todavía es muy latente entre familiares y amigos de desaparecidos. Otro de ellos es Agustín Randazzo, de nacionalidad argentina, que viajaba en el coche número ocho del AVE. Se trata de un hombre de 51 años con barba entrecana y muchos tatuajes visibles que suele usar gorra. Sus familiares, que desde el momento del accidente no han podido ponerse en contacto con él, piden que cualquiera que tenga información les contacte en el +54 9 11 4192-7700.

Y es que un total de 42 ciudadanos extranjeros viajaban en los trenes que chocaron, según el balance provisional del Ministerio de Exteriores. Se trata de personas de siete nacionalidades distintas de los cuales habría un fallecido, siete heridos, diez habrían resultado ilesos y hay otros 24 cuya situación se desconoce por el momento. “Hemos pedido información”, señalan desde Exteriores, cuyo departamento asegura estar “en contacto permanente con las embajadas de los ciudadanos extranjeros afectados que constan en estos momentos”.

Entre los desaparecidos andaluces, hay al menos siete personas de las que se desconoce su paradero y para quienes las familias piden cualquier información. Sonia Palacios fue atendida ayer en el punto habilitado por Renfe para las familias de los afectados en la estación de Santa Justa, en Sevilla. Busca desesperadamente cualquier señal de Juan José García Palacios, de 26 años. El joven guardia civil volvía en el vagón número 8 del AVE.

También, Ana Benítez pide la colaboración ciudadana para encontrar a su hermano David tras interponen la denuncia en el cuartel de Eritaña de la Guardia Civil en Sevilla, quien iba en el vagón 8 y asiento 13B. Hasta ayer, se había notificado su historial clínico en atención primaria en el sistema sanitario de Castilla-La Mancha, pero la familia todavía no ha recibido ningún mensaje que confirme que está en buenas condiciones.

Otro de los momentos más dramáticos vividos en Santa Justa fue cuando los allegados de José Ángel San Emeterio, de 54 años, pedían información sobre su paradero. Otro caso similar es el de Ana Avilés Uruñuela, madre de Ana Román, que viajaba a Sevilla para acudir a la boda de su hija, que se celebraba este mismo sábado.

La joven Mari Carmen García, de 26 años y procedente de la localidad cordobesa de Rute, viajaba en uno de los trenes siniestrados desde Madrid, donde trabajaba, y de la que aún no hay ninguna noticia. El actor sevillano César Vicente también busca a su padre, César Vicente Sanz, que ocupaba el asiento 13 A del vagón 8 del AVE. Su hijo traslada en redes sociales que portaba un maletín con un gato.

Otro llamamiento es para la búsqueda de David Reina, un joven de 22 años procedente de Málaga que se encontraba en el segundo convoy del AVE. Según su hermana, vestía una camiseta blanca y unos pantalones azul claro. El mecánico de trenes en Renfe sigue en paradero desconocido.   

En esta lista también se encuentra Antonio Vázquez, apoderado de Pablo Aguado y hermano del maestro Curro Vázquez. La familia ha intentado buscarlo en el hospital de Toledo, pero sin éxito.

Mientras siguen las identificaciones de las víctimas mortales, ya hay fallecidos confirmados. En el accidente ferroviario de Urda ha muerto la atleta española Julieta Gallego, de 24 años y saltadora de longitud del club madrileño AD Sprint, según ha informado la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) en sus redes sociales, en las que ha trasladado también su pésame y todo su apoyo a su familia, seres queridos y compañeros de club.

La joven atleta había cumplido 24 años el pasado 9 de octubre y residía en Alemania. “Hoy es un día muy triste para toda la familia del AD Sprint. Nos despedimos de nuestra atleta Julieta Gallego, integrante de nuestro grupo de saltos, que nos ha dejado tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo)”.

“Todo el club estamos con el corazón encogido y queremos trasladar nuestro más sentido pésame a su familia, amigos, compañeros y a todas las personas que la querían. Descansa en paz, Julieta. Siempre formarás parte de nuestra familia Sprint”.

También ha muerto en el accidente la presidenta de la Fundación CEOE y exministra de Empleo y Seguridad Social con gobiernos del PP, Fátima Báñez.

La exministra, de 59 años, ocupaba uno de los asientos del Iryo que fue embestido este miércoles por un tren AVE de Renfe. Los dos trenes, que habían salido de Madrid, se dirigían a Sevilla, donde Báñez iba a participar en un acto empresarial de la patronal andaluza. Tanto la patronal CEOE como el PP esperaban noticias de la exministra desde que se produjo el accidente, perdiendo la esperanza a medida que pasaban las horas.