El giro de Rufián descoloca a la izquierda y complica el pacto entre Podemos y el Frente Amplio
Gabriel Rufián ha optado por quedarse en ERC tras más de un año inflando la idea de una gran coalición entre las izquierdas independentistas, los partidos alineados en Sumar —cuya marca ahora es “Frente Amplio”— y Podemos. Sin embargo, una de las condiciones impuestas por Rufián a su partido supone llegar a un “acuerdo de colaboración” con la formación de Irene Montero. De cerrarse, esa entente implicaría que Podemos no se presente en Catalunya, donde reconocería a ERC como referente, al tiempo que Rufián ayuda a Podemos fuera de la comunidad.
Aunque en estos momentos, en el descuento para que se acabe el plazo para registrar coaliciones el viernes a medianoche, los detalles de esta posible alianza entre ERC y Podemos se siguen negociando, la fórmula complica que los de Montero se integren en el Frente Amplio, la candidatura pensada para incorporar al conjunto de las izquierdas con vocación estatal.
El principal problema estriba en que el acuerdo entre Rufián y ERC supone que los republicanos competirán con los Comuns en las cuatro provincias catalanas. Es decir, el partido de Ada Colau es el único referente catalán del Frente Amplio, por lo que esa coalición tendría difícil acoger a un partido —Podemos— que compartirá actos y pedirá el voto por sus competidores en Catalunya.
La situación a la que se ha llegado es paradójica ya que Rufián, que ha sido uno de los grandes impulsores y caras visibles de la propuesta de una reunificación de las izquierdas, se convierte ahora en la principal piedra en el zapato para la reintegración de Podemos con los partidos que siguieron dentro de Sumar. “Al final quien venía a unir a la izquierda se queda en ERC y la divide”, resume una fuente del Frente Amplio.
Por su parte, desde ERC rechazan que el acuerdo con Podemos pueda suponer acabar formando una coalición electoral para presentarse juntos en Catalunya. Fuentes de la formación aseguran que lo único que está sobre la mesa es ir a las elecciones con sus propias siglas. Ahora bien, sí estarían dispuestos a incorporar candidatos de Podemos como independientes, al menos uno de ellos en puestos de salida, como ya hicieron en el pasado con otras formaciones.
Los republicanos no ven ningún problema en la posibilidad de compartir actos de campaña con Podemos, ni tampoco en que su candidato, Rufián, tenga una dimensión más allá de Catalunya. Podría haber, por tanto, actos electorales de Montero y Rufián tanto en Catalunya como fuera. “Lo importante es que se reconozca a ERC como el espacio idóneo desde donde hacer política de izquierdas y plantar cara a la extrema derecha en Catalunya”, aseguran.
Los Comuns “respetan pero lamentan” el paso de Rufián
Pocos minutos después de empezar a conocerse las primeras informaciones al respecto, los Comuns afirmaban a través de un comunicado que “respetan” la decisión de Rufián de seguir “bajo las siglas de ERC”, pero también lamentaron “que no haya querido participar en la construcción de un Frente Amplio de izquierdas” y sostuvieron que ellos, los Comuns, continúan “comprometidos” con esta vía “de ámbito estatal”. Es decir: que no tienen ninguna intención de disolver sus siglas en las de ERC como, en principio, hará Podemos en Catalunya.
El movimiento de Rufián complica el acuerdo entre Podemos y el Frente Amplio también fuera de Catalunya. Los morados decretaron silencio absoluto este domingo entre sus filas, y ni oficial ni extraoficialmente quisieron confirmar cuáles serán los términos exactos del acuerdo con ERC. Pero cuando celebró el pasado abril un acto con él en Barcelona, Podemos ya dejó claro cuál era su lectura de un pacto con Rufián: un “tándem” en el que el portavoz de ERC sería el referente en Catalunya de un bloque que estaría representado en el resto de España por Montero.
Una vez suscrito ese acuerdo, Podemos cuenta ahora con una alianza con la pieza más codiciada en el tablero de la izquierda alternativa. Y eso les permite elevar la presión sobre los partidos de lo que antes se denominaba Sumar —IU, Más Madrid y Movimiento Sumar, además de los Comuns— para que acepten a Montero como candidata si quieren una lista unitaria. La advertencia implícita es que, en un escenario con dos candidaturas, la lista que cuente con el apoyo de Rufián podría ser más potente que la que careciera de él.
Hasta el momento, los partidos del Frente Amplio confiaban en terminar alcanzando una entente con los morados de aquí al próximo viernes, cuando finaliza el plazo para registrar coaliciones para las elecciones generales. Pero su idea siempre fue que los morados terminaran aceptando a Ada Colau como candidata, una vez la líder de Más Madrid, Mónica García, abandonó sus pretensiones de ocupar esa posición. Ahora, la postura de Colau también queda comprometida: la exalcaldesa ha asegurado que solo piensa aceptar el liderazgo del espacio si Podemos y el Frente Amplio se presentan unidos a las elecciones, algo que al menos en Catalunya ya parece imposible si los Comuns compiten con ERC.
IU y Más Madrid continúan apoyando a Colau
A priori, no obstante, el Frente Amplio no va a aceptar a Montero como líder sin dar la batalla. La ejecutiva de IU se reunió este domingo por la tarde de urgencia para analizar el nuevo escenario abierto tras el acuerdo Rufián-Podemos, y tras esa reunión el partido emitió un comunicado reafirmando “todo su respaldo” a Colau como candidata y asegurando que “representa una oportunidad para ensanchar al máximo el Frente Amplio, un proyecto que debe trascender las siglas de cada formación y conectar con la sociedad organizada y movilizada”.
IU insiste en “aglutinar a todas las fuerzas políticas de la izquierda del Estado”, y en su comunicado aseguró que no suelta “la mano a ninguna de ellas”. Pero el marco en el que sigue trabajando la federación que lidera Antonio Maíllo es el de que Colau debe ser la candidata, y no Montero. Pese a ello, fuentes del espacio de la izquierda alternativa confirman que Rufián comenzó a mantener contactos el domingo con IU y también con el sector crítico de Más Madrid, encabezado por Emilio Delgado, para intentar encauzar la situación.
La dirección de Más Madrid, por su parte, también movió ficha este domingo tras las primeras informaciones sobre el acuerdo entre Podemos y Rufián. Lo hizo públicamente, a través de sus redes sociales, en las que propuso “un acuerdo en el que en la circunscripción de Madrid se presente como cabeza de lista Emilio Delgado seguido de Mónica García”. No obstante, la renuncia de García a encabezar la lista en favor de Delgado —un movimiento que busca restablecer la paz interna en el partido— era tan solo una parte de la propuesta: en dicho comunicado, Más Madrid también aceptaba públicamente por primera vez la integración de Podemos en una eventual lista conjunta en la circunscripción de Madrid y reconocía la preeminencia de Rufián en Catalunya pidiendo “un acuerdo de frente” en esa comunidad.
Ese movimiento tiene un doble objetivo. En primer lugar, sitúa en los Comuns la presión de intentar alcanzar un acuerdo que permita una candidatura única en Catalunya, algo que a día de hoy parece muy lejano. Y en segundo término, establece los términos en los que Más Madrid aceptaría un acuerdo con Podemos… y, por descarte, los términos en los que no: para el partido, sería asumible una lista única con los morados, pero con Montero situada en el cuarto puesto de la lista y en ningún caso como candidata de todo el espacio.
En la misma línea se expresó la co-coordinadora de Movimiento Sumar, Verónica Martínez, portavoz del grupo parlamentario de Sumar esta legislatura en el Congreso. “Nosotras lo tenemos claro: Ada Colau y Emilio Delgado” deben ser los candidatos, y las “alianzas” deben suscribirse “con todo el que quiera venir”. Es decir: ha de ser Podemos quien se acerque al Frente Amplio y no el Frente Amplio el que concurra bajo el liderazgo de Podemos.
Uno de los problemas añadidos de que ERC incorpore en sus listas candidatos de Podemos es que, según la ley electoral, esto impediría que Podemos y ERC hagan en el Congreso grupos separados.
La norma indica que los diputados del mismo partido deben ir siempre a un mismo grupo, así como que no puede haber grupos separados entre candidaturas que no se han enfrentado entre sí. Esto significa que, en el caso de que Podemos optase por ir en solitario en Madrid y en las listas de ERC en Barcelona, el grupo resultante debería estar integrado por ambos. Mientras, en el caso de que Podemos fuese en las listas de ERC en Barcelona pero en las del Frente Amplio en Madrid, se produciría una paradoja irresoluble a la hora de formar grupo que, en última instancia, debería resolver la Mesa.
Rufián, sin sintonía con la dirección de ERC
El empeño con el que Rufián ha avanzado por una incierta vía de la colaboración con el conjunto de las izquierdas estatales ha levantado ampollas con la dirección de Oriol Junqueras, quien desde el inicio trató de cortar este proyecto por no encajar con la estrategia de ERC, que quiere posicionarse como un espacio independentista del conjunto de la izquierda catalana, y no como un partido a la izquierda del PSC. Además, los republicanos han tenido que dar explicaciones a sus socios de EH Bildu y BNG, con quienes comparten una sólida alianza, sobre las andanzas de su portavoz en Madrid.
La explicación sobre los pasos de Rufián que ha acabado cundiendo en ERC es que su portavoz se agarró a un incierto proyecto de unidad con el objetivo de reforzar su perfil fuera del partido y poder jugar mejor sus cartas internamente, donde intentaba conseguir dos objetivos: tener el control de las listas y autonomía a la hora de pilotar la estrategia de su partido en Madrid. Dos reclamaciones inaceptables para el partido que, sin embargo, ha preferido entrar en una negociación con Rufián antes que abrir en canal el partido a ocho semanas de unas generales.
Finalmente el partido se ha abierto a la colaboración con Podemos, tal y como exigía Rufián, y también han ido cayendo poco a poco de la lista los diputados con más fricciones con el líder, como era Pilar Vallugera, Jordi Salvador o Francesc-Marc Álvaro. Este último se presentará como cabeza de lista al Senado. Queda por comprobar si la guerra mantenida por Rufián con su dirección y las dudas hasta el último momento de la papeleta en la que concurriría pasan o no factura a la propia ERC y a los partidos que le habían ofrecido integrarse.