Jonathan Andic deja la vicepresidencia de Mango y lamenta la “injusta e infundada” acusación contra él

Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, deja temporalmente la vicepresidencia de la compañía para centrarse en defenderse de la acusación por homicidio de su padre, Isak Andic.

Así lo ha anunciado Andic en una carta abierta, en la que el primogénito comunica su decisión “desde el dolor, la impotencia y la frustración” de encontrarse en lo que, denuncia, es un “relato de presunta culpabilidad que no responde a la realidad” y una “injusta e infundada acusación” por la muerte de su padre.

En la misiva, adelantada por la agencia EFE y a la que ha tenido acceso elDiario.es, Jonathan Andic comunica que se aparta de la videpresidencia de Mango (en la que ya no ostentaba funciones ejecutivas), aunque conservará sus responsabilidades en los “proyectos familiares, empresariales y sociales”, entre ellos las sociedades patrimoniales de la familia.

El hasta ahora vicepresidente de Mango argumenta en la misiva que la “atención y el foco” que exige su defensa en el proceso judicial, tras su imputación por el presunto homicidio de su padre, le impide “mantener el alto compromiso” que exigen sus responsabilidades en la compañía.

A nivel comercial, y hasta la detención y puesta en libertad el pasado martes tras pagar Jonathan Andic un millón de euros de fianza, Mango no se había visto afectada por la muerte de su fundador. Todo lo contrario: la compañía batió récords de ventas en 2025, con 3.767 millones, y obtuvo un beneficio de 242 millones, un 11% más que el año anterior.

Sin embargo, el año anterior no se contaba con una resolución judicial que, aunque no es definitiva y se puede recurrir, apunte de forma tan clara contra Jonathan Andic. Tampoco se había producido una imagen contraria a la presunción de inocencia y con un potencial impacto en la reputación de la marca: la entrada esposado de Jonathan Andic en los juzgados.

Además de la deficiente infraestructura de los juzgados de Martorell (están en los bajos de un bloque de pisos y solo tienen una puerta por donde entra todo el mundo, lo que obliga a trasladar a todos los detenidos por la calle), fuentes jurídicas mostraron sus dudas a este diario de que fuera necesaria la detención de Andic. Se le podría haber citado como investigado y que acudiera al juzgado por su propio pie, agregaron estas fuentes.

En la misma carta, Andic ha denunciado que la acusación en su contra es “injusta e infundada” y que se ha construido un relato con una visión “descontextualizada y tergiversada”, aunque está convencido de que se demostrará su inocencia.

Lejos del relato de desencuentro familiar como móvil económico del homicidio que presenta la última resolución judicial del caso, Andic expresa en su carta lo que ya manifestó ante la jueza: “He querido y quiero profundamente a los míos, y de una manera muy especial, a mi padre”. Asegura además que con su progenitor vivió “muchos momentos felices, entrañables y llenos de cariño”.

Admite el primogénito que tuvo “momentos difíciles y complejos” con su padre “como sucede en tantas familias”, pero que los pudieron superar “con gran esfuerzo, generosidad y ayuda”. “El amor, el respeto y el vínculo que siempre hemos sentido forman parte del ADN de nuestra familia, como saben aquellos que nos conocen bien”, agrega.

Sin mencionar explicítamente a los Mossos d'Esquadra, la jueza de Martorell o los medios de comunicación, Andic sí critica que “se ha construido un relato público con una visión parcial, descontextualizada y tergiversada, que ha generado una percepción de culpabilidad ajena a la realidad”.

“Sé que desmontarlo exigirá tiempo, esfuerzo y una dedicación intensa”, agrega el primogénito, que asegura que afronta esta situación convencido de que los hechos demostrarán “de forma clara” su inocencia y que “la verdad acabará imponiéndose”.

“Hace unos diecisiete meses perdí a mi padre, en unas circunstancias profundamente dolorosas para mí, mi familia y nuestro entorno cercano. A ese duelo se ha sumado el hecho de tener que convivir con la más grave, injusta e infundada acusación que puede recaer sobre una persona”, asegura Jonathan Andic en la carta.