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Un Robbie Williams provocador, tierno y divertido pone a sus pies el BBK Live

Robbie Williams en el escenario de Kobetamendi

Belén Ferreras

Bilbao —

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Robbie Williams se ha subido este viernes al escenario del Bilbao BBK Live vestido con su mejor traje del showman que es. Desde el primer momento ha dejado claro que venía a divertirse y el público se ha dejado hacer y querer. Imposible resistirse a un huracán que ha interactuado en todo momento con los miles de personas que han llenado las campas de Kobetamedi entregadas al mandato del mejor maestro de ceremonias para bailar y corear los grandes éxitos del que fue el chico malo del pop británico. El concierto ha arrancado con ‘Let me Entertain You’, y con este clásico de su discografía ha hecho ya toda una declaración de intenciones de lo que quería hacer. Y Bilbao se ha dejado entretener.

Él mismo se ha reivindicado en más de una ocasión como “el mejor artista de pop del mundo” y en el BBK Live ha demostrado que, sin duda, es uno de los grandes. Vestido de rojo para arrancar el show, y precedido en su entrada al escenario por unos acordes de la 'Cabalgata de las valkirias' de Wagner, ha cantado, bailado, y reído con el público, durante la más de hora y media que ha durado un concierto en el que ha intercalado cortes de su último disco, ‘Britpop’, editado este mismo año, con los grandes éxitos que han marcado su carrera, consciente de que muchos de los presentes entre el público eran fans nostálgicos de aquel chico que en 1995 dejó Take That en el momento más álgido del éxito de la boy band, para emprender una carrera en solitario que ha dejado ya para la historia auténticos himnos del pop.

El concierto ha sido mucho más que una sucesión de temas, sostenidos por una excelente banda y un gran equipo de bailarinas y coros que han arropado al solista en todo momento. Robbie Williams se ha mostrado cómodo y cercano con el público al que ha convertido en una pieza imprescindible del show y no ha dejado de hablar entre tema y tema, incluso chapurreando algo de castellano. Ha celebrado el triunfo de la selección española de fútbol sobre Bélgica -el partido ha acabado con el concierto ya empezado- ha hablado de su familia, de sus cuatro hijos, de su padre. Ha ironizado con su edad -52-, con su paso -y salida- de Take That, con que tiene cuatro hijos “con la misma mujer”. Ha bailado por todo el escenario, y bien, y también ha bajado a pie del público poniendo a prueba a algunos de los asistentes de las primeras filas sobre si se sabían sus canciones cantando con él. Ha promocionado la película sobre su vida, 'Better Man': “¿Alguien la ha visto?” ha preguntado, “es muy buena”. Ha repartido sonrisas y lanzado besos, y, sobre todo, ha transmitido energía positiva como si quisiera dejar claro en cada uno de sus movimientos lo bien que se lo está pasando sobre el escenario. Y eso es de agradecer.

El cantante en unode sus bailes.

A ‘Rocket’, el primer tema de su nuevo disco, porque no todo va a ser nostalgia, le ha seguido uno de esos clásicos que se han convertido en himnos, ‘Rock DJ’. Los acordes de este tema trasladan inmediatamente a las imágenes del vídeo que acompañaba ese tema en el que Robbie Williams se despojaba hasta de sus músculos entre la indiferencia de los que tenía alrededor. Sobre el escenario de Kobetas, Williams no ha pasado desapercibido como en el vídeo. El cantante se ha empleado a fondo en un baile en el que ha estado acompañado por un excelente elenco de bailarinas.

Vista del escenario durante el concierto.

Amante de hacer versiones de otros artistas, ha aprovechado la presentación de su banda para cantar con cada uno de ellos el inicio de temas tan conocidos como 'Personal Jesus', 'Another One Bites the Dust', 'Tainted Love' 'o 'Hey Jude' de The Beatles, aunque el punto álgido de las versiones ha sido el 'New York, New York' que hiciera famoso Frank Sinatra -para el que ha vestido un traje rosa- o 'My Way', que ha dedicado a su padre “que tiene Parkinson y es mi héroe”, y que se ha acompañado con fotografías de distintas etapas de su vida y de su familia en la pantalla gigante detrás del escenario.

Su lado más tierno ha salido con canciones como ‘Love my Life’, ‘Pretty Face’ o ‘She’s the One’. También ha sonado ‘Come Undone’ o la elegante ‘Millenium’, entre otras. Pero el clímax en el alto de Kobetas ha llegado con ‘Feel’, y la aclamada ‘Angels’, que ha cerrado el concierto con la hija mayor de Robbie Willams, Teddy, uniéndose a su padre en el escenario en un emotivo broche para la segunda jornada del BBK Live.

‘My head speaks a language I don't understand’ dice uno de los versos de ‘Feel’. Bilbao sí te ha entendido, Robbie.

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