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Condenan a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes acusados de “agredir, escupir e insultar” a policías nacionales

00:05 h, 24 de octubre de 2017

Adrià C. y Aina A. fueron detenidos ante la Delegación del Gobierno en Barcelona el pasado sábado tras concluir la manifestación de protesta contra el encarcelamiento de Sànchez y Cuixart. Tras ser reducidos por los agentes, los jóvenes estuvieron 18 horas bajo custodia de la Policía Nacional en la comisaría de la Verneda acusados de agredir a los agentes.

Los jóvenes fueron condenados el pasado domingo en la 'Ciutat de la Justícia' a cuatro meses de prisión, una multa de 120 euros y a pagar la baja laboral de dos policías. Según la versión oficial, la pareja había “agredido, escupido e insultado” a los policías dándoles un empujón y un puñetazo.

Tras salir de la comisaría, los dos jóvenes cuentan su versión sobre los hechos y estudian emprender acciones judiciales por lo que consideran malos tratos y abusos por parte de los agentes. Adrià C. detalla como el pasado sábado iban a recoger su coche pasando delante de un furgón policial situado ante la Delegación del Gobierno en Barcelona. En ese momento, según la versión de los jóvenes, uno de los agentes que se encontraban allí les recriminó: “¿qué miráis, mamones?” A lo que ellos, respondieron: “¡Fuera! ¡No os queremos aquí!”.

En ese momento, y según la versión de Adrià C. y Aina A., varios agentes se abalanzaron sobre ellos, tal y como se observa en las imágenes difundidas por BTV, la televisión local de Barcelona.

Adrià C. denuncia que los agentes le propinaron varios golpes sin que él opusiera resistencia. Explican además, que mientras estaban esposados los agentes profirieron insultos y amenazas como que “si pudiéramos os colgábamos, os abriríamos en canal y os poníamos en bolsas de basura”. También, según dicen los jóvenes, que “diéramos recuerdos a los Jordis en la prisión”.

Desde la Delegación de Gobierno, fueron trasladados a la comisaría dónde no les permitieron ponerse en contacto con ningún abogado, según denuncian. Aseguran que tampoco les dejaron hablar directamente con su familia. Cuando sus padres pidieron poder hablar con ellos, se comunicó a la família que los jóvenes habían pedido no comunicarse con ellos.

Posteriormente, fueron trasladados a un Centro de Asistencia Primaria (CAP) para un reconocimiento de los golpes y contusiones sufridas. En el centro médico, los policías se negaron abandonar la sala de visitas, tal y como había solicitado el facultativo del centro. Una vez tuvieron asignado un abogado de oficio, los jóvenes aseguran que dieron conformidad a las acusaciones que contra ellos se habían presentado tal y como les aconsejó el letrado. Ahora, las familias de los dos jóvenes estudian emprender acciones judiciales.

Una vez celebrado el juicio y condenados, este es el aspecto que presentaba el joven.

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