Cómo convertir el ramen de supermercado en todo un manjar
Hervir el agua, cocer la pasta, y añadir un sobre. A esto se limita preparar un ramen instantáneo en la mayoría de hogares españoles. Pero lo cierto es que se les puede sacar un partido mayor si vamos más allá de las recomendaciones del fabricante. Con una serie de trucos, lo que en principio era una cena rápida y sosa puede convertirse en todo un manjar que querrás repetir una y otra vez.
Los paquetes de ramen son, posiblemente, uno de los alimentos más baratos y agradecidos. Con unos pocos céntimos, agua caliente y unos pocos minutos pueden salvar una comida. Pero lo cierto es que, si se perciben como un ingrediente, pueden convertirse en un elemento de cocina muy versátil.
Trucos para un ramen delicioso
No hace falta ser todo un experto cocinero para preparar un paquete de ramen, pero tampoco es un requisito para mejorar este ingrediente. Con una serie de trucos, lograrás elevar a otro nivel el ramen del supermercado. No hay que poner en práctica todas estas técnicas a la vez para conseguir un ramen de primera, puedes experimentar con todos estos trucos hasta encontrar la receta que mejor se adapte a ti.
- El saborizante, después: aunque el grueso de los fabricantes especifican que el sobre de condimentos debe agregarse mientras se hierve el ramen, lograrás un mejor resultado si lo añades una vez esté listo. Si vas a dejar los fideos secos, escúrrelos y añádeles el sobre en el cuenco donde vas a comerlos, verás que se ligará el condimento tras darle a la pasta un par de vueltas con los palillos. Lo mismo puedes hacer si decides preparar el ramen con caldo, mezclándolo con el agua antes de añadir la pasta.
- La pasta: a la hora de elegir un buen ramen no es necesario llevar a cabo una gran inversión. Bajo el mismo precio puede haber una pasta de calidad y otra que deje mucho que desear. La textura que tenga en crudo puede darnos una pista del resultado final. Si tiene un marcado sabor a cartón y al morderlo no es muy crujiente, es probable que el ramen no rinda bien a la hora de hervirlo y quede blando por fuera y duro por dentro. Si, por el contrario, tiene un sabor neutro o ligeramente condimentado y es crocante, puede ser una buena señal.
- El punto de cocción: a la hora de cocer la pasta, tal y como establece el grueso de fabricantes, deberás poner suficiente agua como para cubrirla, y no añadirla hasta que hierva. El resto es cuestión de esperar tan solo unos minutos, removiendo de cuando en cuando, pero hay un truco sencillo para saber si el ramen está en su punto: solo tendrás que elevar los fideos con ayuda de un tenedor, y comprobar si están elásticos y rebotan ligeramente al moverlos.
- El agua: aunque parezca lo lógico, no recomendamos que emplees para preparar el caldo el agua de cocción de la pasta. Esto se debe a que habrá soltado un almidón que no deseamos para el resultado final, ya que puede apelmazar el ramen y arruinar su textura suelta. Para este supuesto tu mejor aliado es un hervidor, que podrás utilizar para calentar el agua en cuestión de minutos.
- El caldo: posiblemente el caldo del ramen sea uno de sus elementos más importantes, pero a la vez el más descuidado. Puede que, hasta ahora, te hayas encomendado a la capacidad saborizante de los condimentos del paquete. Pero hay todo un mundo de caldos que puedes probar. Los hay claros y ligeros (los assari), preparados en cocciones breves de verduras o carnes blancas. También los hay espesos, preparados a fuego lento durante horas (los kottery). Puedes comenzar preparando un caldo de pollo, cebolla, ajo y jengibre, menos tradicional pero muy fácil de hacer.
- El condimento: aunque no utilices un caldo casero, personalizar el condimento puede elevar este plato sin apenas esfuerzo. Se trata de trabajar con lo ya existente, con los sabores del sobre de saborizantes que vienen con el paquete de ramen. Puedes añadirle salsa de soja clara y oscura, aceite de sésamo o de chile, o incluso miel. Mézclalo todo en el fondo del bol en el que vas a servir el ramen y mézclalo con la pasta.
- El topping: se entiende por toppings todos aquellos ingredientes que acompañan al ramen. Un sencillo cebollino laminado y un huevo hervido pueden redondear este plato en unos pocos minutos, pero puedes decantarte por opciones más elaboradas si así lo prefieres. Desde un buen pollo rebozado, pasando por unas espinacas o queso rallado, el grueso de elementos funcionan a la perfección con el ramen. De forma similar a los condimentos, deberás adecuar qué eliges para acompañar la pasta en función del sabor de los sazonadores.
Más allá del ramen de bolsa, ten en cuenta que en los comercios asiáticos de especialidad se comercializa la pasta fresca, que mejorará exponencialmente este plato. Existen una infinidad de calibres e ingredientes base para estos fideos, por lo que no dudes en ir alternándolos y experimentar con los distintos sabores y texturas.
Si quieres explorar el ramen de paquete, debes saber que su procedencia puede determinar la textura de la pasta, según la preferencia general para consumirla en su país de origen. Así, por ejemplo, el ramen importado de Corea del Sur o al estilo coreano suele ser más elástico y chicloso en boca si lo comparamos con las corrientes de otros países.