“Lo primero es revisar nuestra situación actual”: un experto, sobre cómo sanear nuestras cuentas para recuperar el ahorro
El fin del verano y de las vacaciones suele acompañar un desembolso económico superior al habitual, la llamada cuesta de septiembre (que muchas veces se alarga hasta entrado el otoño), se hace difícil no solo por los gastos que nos esperan al inicio del curso escolar, sino también porque supone afrontar los excesos cometidos en los meses estivales. Javier Mezcua, experto en finanzas personales de HelpMyCash, explica el método más eficaz para sanear la economía doméstica.
Auditoría interna
“Lo primero que deberíamos hacer es revisar cuánto dinero hemos gastado durante el verano y cuál es nuestra situación actual”, asegura Mezcua, antes de hacer recortes drásticos o tomar decisiones apresuradas. “Si hemos gastado más de lo que teníamos previsto y nuestra economía se ha resistido, podemos establecer un plan para los próximos meses que consista en limitar los gastos variables y ahorrar”, aconseja el experto, aunque las medidas a tomar variarán en función del diagnóstico.
Para quienes lograron ceñirse a su planificación inicial, “basta con que continuemos con nuestra rutina financiera habitual, aunque también podemos aprovechar para revisar nuestra economía e intentar hacer algún ajuste que nos permita ahorrar”, señala.
Prioridad absoluta: la deuda cara
Uno de los principales obstáculos es el endeudamiento durante las vacaciones por el uso de tarjetas de crédito o el aplazamiento de pagos. En estos casos, Mezcua lo tiene claro: “Nuestra prioridad debería ser eliminar aquellas deudas que tengan un interés muy alto. Los pagos con tarjeta de crédito, por ejemplo, pueden tener un interés cercano al 20%. Cuanto más tiempo tardemos en devolver el dinero, más acabaremos pagando”.
“Es importante priorizar el pago de las deudas por encima de otros gastos, no solo para reducir su coste, sino para evitar caer en un impago”, destaca el experto, siempre que sea posible.
El presupuesto como control
A la hora de recuperar el control sobre las finanzas personales, recomienda la elaboración de un presupuesto mensual estructurado que funcione como pilar económico y permita cuantificar con exactitud la situación. “Crear un presupuesto es recomendable siempre, ya que es una herramienta muy útil para controlar los gastos y conocer nuestra capacidad de ahorro”, valora Mezcua, que añade que esta herramienta “permite tener una foto de nuestra situación financiera”.
Recortar lo prescindible
Si el objetivo es acelerar la recuperación del dinero gastado o dar un empujón al ahorro, el experto recomienda concentrar el esfuerzo en los gastos variables si es que disponemos de esta opción. “Podemos limitar nuestros gastos variables durante un tiempo, como las comidas fuera de casa, las compras impulsivas o los planes de ocio más caros”, ejemplifica. También se puede “establecer un límite semanal para los gastos personales” o invertir tiempo en “comparar precios antes de hacer cualquier compra”, propone.
Metas de ahorro progresivas
A la hora de construir ese colchón financiero, el objetivo de ahorro mensual debe determinarse de manera realista tras deducir los gastos fijos de los ingresos totales para que el plan no termine siendo abandonado por irreal. “No tiene mucho sentido intentar ahorrar, por ejemplo, mil euros al mes si después de pagar el alquiler o la hipoteca ya no tenemos disponible esa cantidad”, especifica Mezcua, aunque recalca que aunque la capacidad de ahorro dependa de los gastos fijos, “no significa que no debamos priorizar el ahorro”, en su medida.
“Intentar recuperar en un mes todo el dinero gastado durante las vacaciones puede generar frustración. Es preferible establecer objetivos pequeños, concretos y alcanzables, e incrementarlos progresivamente”, aclara el experto.