Tarta de queso para principiantes: la receta fácil sin usar el horno que puedes hacer en casa, paso a paso
No hace falta ser un experto para disfrutar en casa de algunos de los postres más populares del recetario internacional. La tarta de queso sin horno se ha convertido en uno de los bocados con más éxito de la repostería casera por una simple razón: cualquiera puede prepararla sin demasiadas complicaciones. Sin técnicas complejas, unos ingredientes muy básicos y algo de paciencia durante el reposo es factible preparar una tarta de queso cremosa y suave desde el primer intento.
La tarta de queso no solo es un postre ideal para iniciarse en la repostería, también destaca por lo versátil que es esta receta. Con su clásica base de galleta, combina muy bien con el relleno de queso crema y un sinfín de acompañamientos. Las posibilidades son prácticamente infinitas y dependerán de nuestros gustos o de lo que tengamos en la despensa. Chocolate, caramelo, crema de pistacho, frutas frescas o mermeladas son ideales para este tipo de preparaciones. Esta versatilidad, precisamente, da mucho juego para poder adaptar la receta a cualquier época del año.
Esta receta tiene una larga historia. Su origen se remonta a la Antigua Grecia, aunque con el paso de los siglos la receta fue evolucionando hasta terminar en versiones tan populares como la famosa New York Cheesecake. En el recetario de tartas de queso podemos encontrar versiones con o sin horno. Y aunque ambas comparten algunos ingredientes, el resultado es muy distinto. Las primeras normalmente incorporan huevo, mientras que las segundas usan cuajada o gelatina para obtener su consistencia.
La elaboración que proponemos hoy es sin horno y con unos ingredientes muy básicos. Resulta muy rápida y cómoda de preparar, sobre todo cuando aprieta el calor o no disponemos de mucho tiempo. Al saltarnos el horneado evitamos algunas de las dificultades que presentan las tartas cocidas: no tendremos que estar pendientes del punto de cocción ni de las grietas que suelen aparecer en la superficie.
En esta versión, la cuajada será la encargada de aportar la consistencia necesaria para obtener una tarta firme, mientras que el queso crema proporcionará una textura cremosa y un sabor equilibrado. Anota los ingredientes para dos personas:
- 50 gramos de galletas
- 20 gramos de mantequilla
- 140 gramos de queso crema
- 100 gramos de leche
- 12 gramos de cuajada en polvo
- 40 gramos de azúcar glasé
Con todos los ingredientes listos, nos podemos poner manos a la obra ya para preparar esta deliciosa tarta de queso sin horno paso a paso:
- Comenzamos con la base de la tarta. Con ayuda de un robot de cocina trituramos las galletas. Si no cuentas con uno de estos electrodomésticos puedes meterlas en una bolsa de plástico y pasarles un rodillo o machacarlas con la base de un vaso o un mortero dentro de un bol. La elección de las galletas es muy importante. Escogeremos unas con sabor neutro, para no quitarle el protagonismo al relleno y una textura crujiente y seca, para que absorba correctamente la materia grasa. Seguidamente, introducimos en un cuenco la mantequilla y la fundimos en el microondas.
- Vertemos ambos ingredientes en un recipiente grande y mezclamos con delicadeza hasta que queden bien integrados en una pasta firme. Tras conseguir la textura y consistencia deseada, volcamos el resultado en el molde de la tarta asegurándonos de ejercer fuerza hasta cubrir el fondo. Tiene que quedar una base compacta y uniforme. Una vez lista, la metemos en el frigorífico.
- A continuación vamos a preparar el relleno. En un bol introducimos la cuajada en polvo, el azúcar glasé y los ochenta gramos de leche. Integramos todos los ingredientes hasta que se disuelvan. A su vez, en un cazo mezclamos los veinte gramos de leche restantes junto al queso crema y lo calentamos a fuego lento. Cuando llegue a su punto de ebullición, incorporamos la mezcla anterior. Volvemos a remover, hasta que vuelva a hervir. Y en ese instante, la retiramos del fuego.
- Sacamos de la nevera el molde y vertemos el relleno. Tenemos que dejar que se atempere durante unos minutos. Pasado ese tiempo, la metemos en el frigorífico durante al menos dos horas o hasta que se solidifique. Antes de servir podremos decorarla con diferentes ingredientes: galletas enteras, mermelada o frutos rojos. Debemos de tener en cuenta que la tarta se deberá servir nada más sacarla de la nevera.
Consejos para un resultado perfecto
Aunque esta receta es muy sencilla, tener en cuenta algunos detalles puede marcar la diferencia para conseguir una tarta impecable, tanto en su textura como en su presentación:
- Compactar muy bien las galletas y la mantequilla. Presionar bien la mezcla de estos dos ingredientes es muy importante para obtener un molde firme que no se nos deshaga al cortar la tarta. Una buena opción es ayudarte de la base de un vaso de cristal para aplanar bien.
- Vigila la temperatura de los ingredientes. Para evitar grumos en el relleno puedes sacar de la nevera el queso crema unos minutos antes de tener que utilizarlo, así se integrará mejor con la leche.
- Cuándo disolver la cuajada. Recuerda hacerlo antes de introducirla en el cazo para una textura suave.
- No acortes el reposo. Cuanto más frío, más firme y mejor sabor. Tampoco tengas prisa en desmoldar la tarta, asegúrate de que esté bien cuajada.
- La decoración, al final. La cobertura de la tarta déjala para el final para que los ingredientes mantengan su textura.