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Qué es la reserva cognitiva y cómo aumentarla: cuando el cerebro lucha contra la demencia

Darío Pescador

22 de septiembre de 2026 22:08 h

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La demencia afecta a más de 57 millones de personas en el mundo, y la enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos, según lOS datos de la OMS. España tiene una de las prevalencias más altas de Europa. Más de 800.000 personas están diagnosticadas de demencia, según la Sociedad Española de Neurología, y la cifra se espera que se duplique en los próximos veinte años.

Pero los datos epidemiológicos esconden algo intrigante. Un porcentaje significativo de personas cuyo cerebro, al ser examinado post mortem, mostraba una acumulación de placas amiloides u ovillos tau, los marcadores del alzhéimer avanzado, nunca había presentado síntomas mientras vivían. ¿Cómo es posible?

Qué es la reserva cognitiva

“La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para adaptarse y seguir funcionando pese al envejecimiento o ante determinados cambios neurológicos”, explica el doctor Oriol Casals Rafecas, neurólogo del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela. “En este sentido, ayuda a explicar por qué dos personas con alteraciones cerebrales similares pueden presentar síntomas muy distintos”, añade.

El mecanismo que explica estas diferencias entre las personas parece que tiene menos que ver con la genética o la mala suerte, y mucho más con nuestro día a día, nuestros hábitos y salud, y la actividad a la que sometemos a nuestro cerebro.

La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para adaptarse y seguir funcionando pese al envejecimiento o ante determinados cambios neurológicos

“Si tú a lo largo de tu vida sigues hábitos de vida saludable, tipo hacer ejercicio (tanto físico como intelectual), si tienes hobbies intelectuales: haces sudokus, puzles, vas al museo... Cuando envejeces y tienes una patología cerebral, si la función cognitiva va por una vía y esa vía está dañada, tendrá vías alternativas para hacer esa misma función”, explica la doctora Patricia Camprodon Boadas, investigadora del Hospital Clinic de Barcelona especializada en reserva cognitiva.

El caso opuesto se da en las personas que no mantienen su cerebro y su cuerpo activo durante su vida. “Si has estudiado durante más años, hablas idiomas, tocas un instrumento... Todas estas cosas contribuyen a que tu cerebro sea más plástico. En cambio, si tu cerebro no es tan plástico, cuando tienes una patología, o por el simple envejecimiento, dejas de tener disponibles vías alternativas para la cognición”, advierte la doctora Camprodon.

El impacto de la reserva cognitiva en la salud

Hay un paralelismo claro entre la reserva cognitiva y la musculatura del cuerpo a medida que envejecemos. Al igual que el ejercicio físico mantiene la función muscular y previene el deterioro, si se añade la estimulación mental durante la vida, se mantiene la capacidad del cerebro para improvisar, adaptarse y encontrar formas alternativas de realizar una tarea.

Según el doctor Casals, esta flexibilidad de nuestro cerebro “se construye a lo largo de la vida, e influyen la educación, el tipo de trabajo, la actividad intelectual, las relaciones sociales y el aprendizaje continuo, además de factores biológicos y genéticos que no podemos modificar”.

La reserva cognitiva se ha estudiado principalmente en el contexto del envejecimiento y la demencia. Pero Camprodon es pionera en otra dirección: su estudio de 2021 es uno de los primeros en analizar el papel de la reserva cognitiva en la infancia y adolescencia, en concreto como un factor protector en los casos en que se producía el primer brote de psicosis. “Pensamos que este concepto es muy interesante al final de la vida, o en el envejecimiento, o en el alzhéimer. Pero claro, tiene que haber aparecido antes”, relata Camprodon.

Los resultados muestran que la reserva cognitiva ya es cuantificable en la infancia y que los factores que la nutren en esa etapa, la estimulación intelectual, el nivel educativo del entorno familiar, la actividad física, son los mismos que operan más tarde en la vida. Su estudio más reciente añade que la reserva cognitiva se asocia al volumen cerebral. En los hijos de pacientes con diagnóstico de esquizofrenia o trastorno bipolar, una mayor reserva cognitiva se asocia a menor volumen cerebral, pero a mejor funcionamiento, lo que sugiere un efecto compensatorio. Todo esto apunta a que intervenir en la infancia y la adolescencia tiene un potencial protector que puede determinar el curso posterior de la vida.

Por qué nunca es tarde para aumentar la reserva cognitiva

Cabe pensar que si no se produjo una estimulación suficiente durante la infancia y adolescencia, las personas quedan condenadas a vivir y envejecer con una menor flexibilidad cerebral y menor reserva cognitiva, pero del doctor Casals desmonta este fatalismo: “No se agota al llegar a una determinada edad. El cerebro conserva capacidad de adaptación durante toda la vida, aunque esta cambie con los años. Seguir aprendiendo, relacionándose y manteniéndose activo continúa siendo útil incluso en edades avanzadas”.

Si has estudiado durante más años, hablas idiomas, tocas un instrumento... esto contribuye a que tu cerebro sea más plástico. En cambio, si no lo es, cuando tienes una patología, o por el simple envejecimiento, dejas de tener disponibles vías alternativas para la cognición

Incluso cuando ya se ha producido el daño, los cambios que promueven la reserva cognitiva siguen siendo positivos. “No significa que estas actividades eludan por completo una enfermedad neurológica, pero sí ayudan a aprovechar mejor las capacidades que se conservan y a mantener la actividad cognitiva durante más tiempo”, corrobora el doctor Casals.

“Nosotros defendemos que tú siempre estás a tiempo de ganar reserva cognitiva”, afirma con rotundidad la doctora Camprodon. “Al final es algo dinámico, es acumulable a lo largo de la vida y nunca es tarde para empezar a adquirir todos estos hábitos de vida saludable que pueden contribuir a enriquecer tu cerebro”, añade.

Combinar el ejercicio físico con el mental parece ser una de las claves. Una revisión sistemática de 2022 que analizó 68 estudios sobre intervenciones para aumentar la reserva cognitiva en adultos mayores encontró que las intervenciones multidominio (que combinan actividad física, estimulación cognitiva e interacción social) producen efectos más duraderos que las intervenciones en uno solo de estos ámbitos. El efecto se observó tanto en personas cognitivamente sanas como en aquellas con deterioro cognitivo leve.

Siempre estás a tiempo de ganar reserva cognitiva

Cómo construir la reserva cognitiva

La lista de actividades para construir la reserva cognitiva con respaldo científico es, intuitivamente, la que podemos identificar con una vida saludable e inquieta. “El cerebro se beneficia especialmente de seguir aprendiendo y enfrentándose a retos nuevos”, recomienda el doctor Casals. “Leer, aprender un idioma, tocar un instrumento, bailar o adquirir una habilidad distinta obligan al cerebro a adaptarse. También ayudan el ejercicio físico, una vida social activa, el cuidado de la salud cardiovascular, el sueño, la audición y la visión. No existe una única actividad protectora, sino un conjunto de hábitos mantenidos en el tiempo”, añade el especialista.

El ejercicio físico merece atención específica porque opera sobre la reserva cognitiva directamente, a través de la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) la proteína vital que se ha denominado “el fertilizante del cerebro”, y que promueve la neuroplasticidad. Al mismo tiempo, el ejercicio reduce los factores de riesgo cardiovascular que, por su parte, aceleran el deterioro neurológico.

La pérdida auditiva sin corregir, por su parte, es uno de los factores de riesgo modificables con mayor peso en la prevención de demencia. La sordera aísla al cerebro de la estimulación social y lingüística, y lo priva de uno de los principales insumos para mantener sus redes activas.

La reserva cognitiva no es un seguro contra la demencia, sino una ampliación del margen de seguridad. Cuanto más se invierte en ella a lo largo de toda la vida, más tiempo puede el cerebro funcionar bien, aunque las lesiones vayan acumulándose. Ese tiempo, medido en años de vida independiente y activa, es lo que más importa.

Darío Pescador es editor y director de la Revista Quo y autor del libro Tu mejor yo.