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Cómo (no) pronunciarse sobre Palestina: 10 consejos para estrellas de la música

11 de octubre de 2026 21:10 h

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Hola, estrella de la música que aún no se ha posicionado públicamente acerca del genocidio. Habrás seguido con interés la reciente polémica Macklemore contra Sheeran. Y es probable que, viendo cómo le cortan las barbas a tu vecino, estés poniendo ya las tuyas en remojo. No te preocupes, hoy he venido para ayudarte.

La cuestión de fondo no es nueva, pero ha saltado otra vez al primer plano: ¿qué debe hacer un artista tan popular como tú ante semejante atrocidad? ¿Seguir con la boca cerrada o posicionarte abiertamente? En ese caso, ¿cómo debe ser tu discurso? Me he molestado en analizar los comunicados y declaraciones sobre Palestina de músicos famosos para aprender de sus errores y preparar esta breve guía. Aquí van diez consejos que te harán ser un mejor profesional y, qué demonios, una mejor persona.

1. Más vale tarde que nunca

No nos engañemos: llegas un poco tarde. Se cumplen tres años desde que Israel iniciara descaradamente el genocidio. Si te manifiestas ahora, habrá quien se queje, y con razón, de que no lo hayas hecho antes. Pero nunca es demasiado tarde para situarse “en el lado correcto de la historia”, como dijo Taylor Swift cuando se enfrentó a Trump (aunque siga callada respecto a Palestina).

Te van a llover las críticas hagas lo que hagas, así que haz aquello que te permita dormir con la conciencia más tranquila. Y, cuanto antes te lo quites de encima, mejor. Menos probable será que te salpique algún escándalo, tengas que dar la cara bajo presión y te acusen después de oportunismo.

2. No te sacudas la política de encima

Es lícito que no quieras ser, al igual que Sheeran, un “activista” o un “comentarista político de ningún tipo”. Pero eso no significa que estés limpio de política. Bien mirado, haces política por el hecho de ser un referente social que encarna determinados valores. O por anunciar todo tipo de marcas. Y, en general, por ser una pieza fundamental del gran entramado capitalista del entretenimiento y la comunicación.

Pero no hace falta ponerse tan estricto. Hay algo más evidente que rechina: ¿por qué te defines como apolítico cuando callas sobre Palestina y no cuando das la cara por los derechos LGTBIQ+ o contra la Guerra de Ucrania?

3. Cuidado con la modestia

Está bien que te muestres como una persona humilde. Puedes empezar con frases del estilo “lo que escribiré será incompleto e imperfecto pero está escrito con la mejor intención” o “aunque siempre intento hacer 'lo correcto', probablemente no siempre lo consiga”, como hizo Rosalía en el comunicado que publicó tras la polémica con Miguel Adrover.

Pero no te empequeñezcas demasiado. No afirmes que “el señalamiento debería direccionarse hacia arriba (hacia quienes deciden y tienen poder de acción) y no en horizontal (entre nosotrxs)”. Está mal ponerte al mismo nivel que tu público para sacudirte la responsabilidad.

Aunque a menudo te convenga mimetizarte con tus fans, no eres como ellos. Mira los millones que tienes en el banco o, mejor aún, los millones de seguidores en tus redes sociales. Porque, como celebridad, ese es “tu poder de acción”. La capacidad de influir.

4. No te victimices

Es habitual que los famosos lamentéis el malestar que sentís cuando estáis en el ojo del huracán. “Ha supuesto una pesada carga en mi salud mental”, escribió Thom Yorke, el líder de Radiohead, en respuesta al revuelo iniciado por un fan que le afeó su silencio respecto a Palestina durante un concierto. O de nuevo Rosalía: “He seguido con gran tristeza lo que se ha venido diciendo estos días”. Ahora, sin embargo, debes intentar no ser el centro de la conversación. Procura que el foco mediático no empiece y acabe en tu persona.

El comunicado de Macklemore recoge este punto con acierto: por mal que lo estéis pasando, las estrellas, con vuestras “carreras de éxito, recursos económicos, oportunidades, seguridad y audiencias en todo el mundo”, no sois las víctimas en este asunto. Y sigue: “Las verdaderas víctimas son los palestinos que son asesinados, sometidos al hambre, desplazados por la fuerza y obligados a vivir una violencia difícil de imaginar. Quiero asegurarme de que no perdamos eso de vista”.

5. No digas que es complicado

No justifiques tu silencio por “no saber suficiente” del “tema político más complejo del planeta”, como se excusó Ed Sheeran. O como Bono de U2, quien, a pesar de contarnos su dilatada experiencia humanitaria en África Oriental, reconoció haberse mantenido al margen de la política en Oriente Medio dada su “complejidad evidente”.

Sigue el ejemplo de otros músicos que, como Brian Eno y Roger Waters, han demostrado que “no es complicado, y nunca lo ha sido”. Es más, han insistido en que el argumento de la complejidad se utiliza para mantener las bocas cerradas, en especial las de la gente joven, y así conservar el statu quo a favor de Israel.

Waters zanja así la cuestión: “No hay que ser un académico experto en geopolítica para saber que asesinar a familias y matar de hambre a niños está mal”. Y concluye: “El mero hecho de pertenecer a la especie humana te concede autoridad y, de hecho, responsabilidad de hablar en voz alta”. Más aún si dispones de un gran altavoz.

6. Hazlo en público

No muestres tu enfado si una parte de la audiencia interpreta tu silencio como complicidad con la injusticia. Esta idea, defendida por Martin Luther King, Ginetta Sagan, Elie Wiesel o Desmond Tutu, tiene una larga tradición en la lucha por los derechos humanos. No la deslegitimes reduciéndola a una estrategia de difamación de trols y haters.

Tampoco niegues tu complicidad alegando que sí te posicionas, pero en tu vida privada. Eso hizo Sheeran: “No soy cómplice. Solo porque no la exprese públicamente, no significa que no tenga una postura sobre este conflicto devastador y que no me importe”. Y antes Rosalía: “El hecho de no haber usado mi plataforma de forma alineada con las expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que está pasando”.

Si en público no has dicho ni hecho nada al respecto, ¿cómo pretendes que la gente conozca tu postura? No seas como Aznar con el catalán: si apoyas a Palestina, no lo hagas solamente en la intimidad.

7. Las cosas por su nombre

Emplear la palabra genocidio no te convierte en un izquierdista radical. Al menos no desde que las Naciones Unidas certificaron que lo que ocurre en Palestina se ajusta sobradamente a la definición de genocidio. Usar la palabra es importante, entre otras razones, porque remarca el carácter intencional de la limpieza étnica llevada a cabo por Israel. Algo que Ed Sheeran y otros tantos esquivan al substituirla por términos más abiertos como “catástrofe”, “tragedia” o “crisis” humanitaria.

Más significativo resulta convertir el genocidio en un mero “conflicto o ”guerra“, como si existiera un enfrentamiento entre dos bandos con fuerzas simétricas y no, como es el caso, una ocupación militar de un territorio colonizado. Así puedes apuntarte, con Sheeran, a un pacifismo abstracto (”Hay demasiadas guerras en este mundo y ninguna debería tolerarse“), desde el que solo podrás lanzar consignas más huecas que el peinado de Robert Smith.

8. No seas equidistante

Tampoco aproveches el marco del conflicto bélico para adoptar una postura intermedia entre los dos supuestos polos. Fíjate cómo Sheeran y otras estrellas nunca lamentan los crímenes cometidos por Israel sin condenar, inmediatamente antes o después, a los extremistas de Hamás. Así, presentan el genocidio como la respuesta “desproporcionada” del radical de Netanyahu a los terribles atentados del 7 de octubre. No se trata de que des una clase de Historia, pero si hablas del tema es importante dar a entender que las cosas no empezaron en 2023, sino que se asientan sobre una injusticia estructural alimentada desde hace ochenta años.

En cualquier caso, hazte un favor y no lleves tu centrismo tan lejos como Madonna. No muestres tu preocupación por los niños de Gaza y, al mismo tiempo, te enorgullezcas de “no señalar con el dedo, no culpabilizar ni elegir bando”.

9. No riñas a tu público

No es agradable recibir toneladas de comentarios adversos a diario. Los algoritmos, ciertamente, favorecen las emociones negativas y pueblan las redes de energúmenos y amargados. Pero ello no significa que todos los que te critican sean presas de la “manipulación online”, como escribió Thom Yorke. Ni responsables de una “caza de brujas” que no hace sino “simplificar problemas complejos que merecen un debate cara a cara”. No asumas, como hicieron varios artistas durante la polémica de los festivales propiedad de KKR, que las voces críticas “se equivocan de enemigo” y conspiran para convertirte en un “chivo expiatorio”.

Si te fijas bien, verás que entre los indignados también hay personas que te tienen como referente y usan la pantalla de su teléfono –la única vía de comunicación contigo– para que respondas a un genocidio que contemplan horrorizados en tiempo real. Haz autocrítica y no los desacredites en bloque.

A fin de cuentas, te ganas la vida capitalizando las relaciones digitales, tan intensas e inmediatas, que estableces con tu público. Sé consecuente y no te pongas a la defensiva cuando la conversación se te escape de las manos.

10. No brindes al sol

Es probable que estés coqueteando con la religión. Quizá desees “unirte a los millones que rezan para que cesen el sufrimiento y la muerte”, como Yorke. O quieras pedirle al papa León XIV, como Madonna, que “lleve su luz a los niños”. Los expertos en genocidios, sin embargo, no suelen recomendar propuestas tan vaporosas.

Si estás igual que Sheeran y tratas de “averiguar cómo hacer una contribución que ayude a las víctimas de estos tiempos terribles”, puedes imitar a Rosalía y reconocer el trabajo de “las personas que realmente actúan, como las ONG, activistas, voluntarios, sanitarios, trabajadores, cooperativas, asociaciones y periodistas que dedican su vida a ayudar en esta causa y muchas otras”.

Pero no insinúes que estos agentes son los únicos capaces de “actuar realmente”. Tú tienes tu plataforma. Mejor no le hagas caso a Selena Gomez cuando, tras lamentar la situación en Gaza, afirmó entre suspiros: “Ojalá pudiera cambiar el mundo. Pero un post no lo hará”. Recuerda, en cambio, cuando Taylor Swift instó a sus fans a votar en las presidenciales. Con solo poner un enlace en sus stories, logró que decenas de miles de personas se registraran.

Puedes hacer lo mismo para difundir información concreta (artículos, manifiestos, campañas de presión política y boicot económico, donaciones…) que contribuya de alguna forma a la lucha del pueblo palestino. Al fin y al cabo, no es nada diferente de lo que ya sabes hacer para promocionar tus contenidos. Solo que ahora, como dijo Dua Lipa, estarás al servicio de algo que es “necesario” y “mucho más grande que tú”.

Bonus: Asume los costes (y los beneficios)

Ya lo advirtió Macklemore: “Tomar partido puede costarte caro”. Prepárate para perder “dinero, acuerdos con marcas, patrocinios, festivales, actuaciones privadas, relaciones y acceso”. Pero tampoco será para tanto. Alguien como tú se lo puede permitir. Fíjate en tus compañeras Billie Eilish y Dua Lipa. Ahí siguen, en lo más alto, tras haber apoyado a Palestina desde el principio.

Además, ten en cuenta que la tibieza ya no sale gratis. Sheeran se quedó solo en su propia gira tras el abandono de los teloneros y su banda de apoyo. Y en pocos días perdió medio millón de seguidores en Instagram. Macklemore, en cambio, ganó casi tres millones y duplicó sus reproducciones en Spotify.

Y es que, en la era de la autenticidad, el público valora que sus ídolos demuestren valentía y compromiso con unos valores. Ser generoso con la causa palestina también tiene recompensa. Pero eso, como seguramente sepas, ya lo decía la Biblia: “Da y se te dará”.