El bueno, el feo y la mala
Isaac Rosa
Al final todo quedó en un spaghetti western de ésos en que hay muchos tiros y muertos, sí, pero donde los gestos desafiantes y las palabras sentenciosas de los pistoleros también dan un poco de risa. Con la aclamación del nuevo equipo concluyó un congreso cuyas expectativas cambiantes pueden dificultar su valoración.
Si lo comparamos con la batalla a cara de perro que se anunciaba hace un mes, fue más bien tranquilo. Si en cambio pensamos en lo felices que se las prometían los marianistas en los días previos, fue movido y tenso. Los críticos han jugado al despiste: amenazaron durante semanas, recularon en el último momento, y ya en el congreso se dedicaron a amagar, lanzaron unos cuantos mordiscos más llamativos que eficaces, y acabaron por golpear a escondidas, con el voto secreto.