Detectado un caso de virus shamonda en una explotación ganadera de vacuno ubicada en Gipuzkoa

La Diputación de Gipuzkoa ha detectado un caso de virus shamonda tipo 2 (SHAV) en una explotación ganadera de vacuno ubicada en Donostialdea. Se trata del primer caso identificado en el territorio en el marco de las labores de vigilancia epidemiológica que la institución foral viene desarrollando sobre esta y otras enfermedades emergentes que afectan a la cabaña ganadera. Según ha explicado en un comunicado, hasta la fecha, no se han detectado nuevos casos ni en esta explotación ni en otras explotaciones del territorio. No obstante, la Diputación mantiene activas las tareas de vigilancia y seguimiento con el objetivo de conocer la evolución de la situación epidemiológica y detectar precozmente cualquier posible nuevo caso.

A través de la Mesa de Sanidad Animal, se ha trasladado información al conjunto de agentes del sector ganadero sobre la situación detectada, los signos clínicos asociados a esta enfermedad y las medidas de prevención y vigilancia recomendadas, recoge Europa Press. En esta línea, la Diputación guipuzcoana ha recomendado al sector mantener una vigilancia reforzada de los animales, comunicar inmediatamente cualquier sospecha clínica a los servicios veterinarios, aplicar medidas de control de insectos en las explotaciones, reduciendo, en la medida de lo posible, la exposición de los animales a los vectores transmisores y extremar las medidas de bioseguridad habituales.

Asimismo, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha trasladado un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía, ya que el virus afecta principalmente al ganado bovino y presenta una baja tasa de mortalidad en los animales. Además, no se considera una zoonosis, es decir, no se transmite de los animales a las personas, por lo que su detección no supone un riesgo significativo para la salud pública.

Según ha detallado, el virus shamonda (SHAV) es un virus perteneciente al género Orthobunyavirus, transmitido principalmente por dípteros (mosquitos) picadores del género Culicoides. Fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960 y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón. Durante el verano de 2026, el virus fue detectado por primera vez en Europa Central, identificándose una variante denominada shamonda-Europe. El ganado bovino se considera un hospedador importante y es susceptible tanto a la infección como a la enfermedad clínica.

También parecen ser susceptibles de infectarse el ovino y el caprino, aunque sin clínica aparente. En équidos se han detectado animales positivos con sintomatología nerviosa, si bien no se ha podido demostrar hasta el momento una relación causal con los signos clínicos observados. La mayoría de los animales adultos suelen recuperarse. Su impacto principal se da en la producción (reducción de la producción láctea) y en el caso de las hembras gestantes en posibles alteraciones reproductivas (abortos o fetos con malformaciones).

El Gobierno vasco ha hecho un llamamiento a la “tranquilidad” ante la detección del virus shamonda en una explotación ganadera de Gipuzkoa, y ha recordado que esta enfermedad presenta habitualmente síntomas leves en el ganado adulto y que, con la información disponible, el riesgo para la población general se considera “muy bajo”. El Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca ha añadido, a través de un comunicado, que no hay evidencias de transmisión a través del consumo de carne, leche o productos derivados.

De esa forma, ha lanzado un mensaje de “tranquilidad” después de que el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) haya confirmado la presencia del virus shamonda en una explotación de ganado vacuno lechero de Gipuzkoa. La situación clínica de los animales afectados se encuentra “estabilizada” y la explotación permanece bajo seguimiento de los servicios veterinarios, según ha explicado el Ejecutivo. El virus shamonda afecta principalmente al ganado bovino y se transmite mediante pequeños insectos del género Culicoides. En los animales adultos provoca habitualmente un cuadro clínico leve y transitorio, que puede incluir fiebre, diarrea y un descenso temporal de la producción de leche. No obstante, se recomienda prestar especial atención a las hembras gestantes por los posibles efectos reproductivos.

Desde el verano de 2026, la enfermedad se ha detectado en trece países europeos. En España, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete ha confirmado casos en explotaciones bovinas de Córdoba, Cantabria, Toledo, Ávila, Madrid y Girona. Las detecciones se han producido mediante la vigilancia pasiva y las autoridades veterinarias mantienen el seguimiento de su evolución.

La reciente identificación del virus en Francia en una persona con inmunodepresión grave se considera un hallazgo “excepcional”. Las autoridades francesas continúan investigando la posible relación entre la infección y el cuadro clínico del paciente, sin que se haya podido establecer todavía una relación causal definitiva. El caso ha sido comunicado a la Organización Mundial de la Salud y al Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.

La consejera de Agricultura, Amaia Barredo, ha indicado que el virus shamonda no es una enfermedad incluida en la lista de enfermedades de la Unión Europea y que su detección no comporta medidas como el sacrificio de los animales o restricciones generales de movimiento. De esa forma, ha explicado que “la respuesta se basa en la vigilancia, la atención veterinaria de los animales afectados, la bioseguridad y el control de los insectos que transmiten el virus”. En Euskadi se ha informado al personal veterinario para reforzar la detección temprana y los laboratorios de Sanidad Animal han puesto a punto las técnicas de diagnóstico.

Frente a esta enfermedad, se recomienda a las explotaciones supervisar diariamente a los animales y comunicar cualquier sospecha al personal veterinario; reforzar la limpieza, desinfección y desinsectación de instalaciones, vehículos y medios de transporte; aplicar medidas de control de culicoides, especialmente durante los periodos de mayor actividad vectorial; reducir las zonas con agua o materia orgánica que puedan favorecer la reproducción de estos insectos; y aislar y atender a los animales que presenten síntomas compatibles.

Amaia Barredo ha señalado que “la constante profesionalidad de las explotaciones ganaderas, del personal veterinario y de los servicios veterinarios oficiales, cuya colaboración ante estas situaciones siempre ha sido clave en una detección temprana y una respuesta proporcionada, coordinada y basada en criterios técnicos”. La consejera ha añadido que en este caso, “las medidas a aplicar permiten gestionar la situación sin alterar de forma significativa el funcionamiento ordinario del sector ganadero”.