Medio siglo del desembarco en Vitoria de Galerías Preciados, los grandes almacenes que revolucionaron el comercio
La Vitoria de 1976, mucho menos poblada que la de ahora, no era tierra de grandes superficies. Predominaban todavía entonces los negocios locales y familiares. Sin embargo, el 15 de octubre de aquel año, en una fecha de la que se ha cumplido esta semana medio siglo, unos grandes almacenes, Galerías Preciados, abrieron sus puertas en la calle de la Paz, una de las arterias del Ensanche vitoriano. Con motivo del quincuagésimo aniversario, decenas de trabajadores —en su gran mayoría trabajadoras— se han reunido para conmemorar la efemérides, tomarse unas fotografías de recuerdo e ir a comer.
Lo han hecho en el mismo escenario, con unos almacenes de fondo cuya fachada no ha cambiado mucho pese al paso del tiempo. Desde 1995, sin embargo, sí son diferentes las letras que la adornan la fachada: hace ya 31 años que se cambiaron para indicar que las instalaciones son propiedad de El Corte Inglés, la marca competidora que adquirió la empresa después de que esta se declarase en suspensión de pagos. Varios de los empleados reunidos esta semana trabajaron para Galerías Preciados primero y para El Corte Inglés después.
“Medio siglo es tiempo suficiente para mirar atrás con perspectiva, para reconocer lo que supuso aquel momento y para reflexionar sobre el camino recorrido”, ha expresado Luis Jiménez, quien fuera jefe de personal durante muchos años. “Con el tiempo aquel gran almacén se convirtió en parte del paisaje urbano y comercial de Vitoria. Generó empleo, atrajo visitantes, contribuyó a modernizar el comercio y los servicios de la ciudad. Introdujo nuevas dinámicas que, con los años, impulsaron a muchos comercios locales a innovar y especializarse”, ha sostenido.
No ha querido orillar, sin embargo, que los comercios pequeños se vieron obligados a “reinventarse y adaptarse” y que hubo algunos que hubieron de cerrar las puertas, lo que conllevó la pérdida de “historias personales y familiares y proyectos de vida” que también integraban el “tejido social” de Vitoria.
“Hoy, 50 años después, entendemos que el comercio local y los grandes establecimientos no son enemigos, sino piezas complementarias de un mismo ecosistema. Los grandes almacenes aportan seriedad, variedad logística y atracción de público. El comercio de proximidad aporta identidad y cercanía. Hoy no se entendería Vitoria-Gasteiz sin un gran almacén”, ha apostillado. Y el gran almacén no se entendería sin sus trabajadores, que desempeñaron, como ha querido dejar claro, una “gran labor”. De hecho, en los papeles de los que ha leído el texto, había plasmadas unas cuentas que sumaban 596 trabajadores de la primera plantilla. Los hubo de servicios, vendedores (tanto de tienda como de la cafetería) y mandos (de tienda, de la cafetería y de servicios).
Decenas de aquellos trabajadores se han reunido esta semana. Bromeaban con que, aunque no se reconocieran, sí se conocían. “Éramos unas crías. Era nuestro primer trabajo, o casi”, ha rememorado Maribel Ballesteros, otra de las trabajadoras que ha cogido el micrófono y ha tomado la palabra y que luego se convirtió en dirigente de UGT. Las trabajadoras de la primera hornada, ha explicado, rondaban los 18 años, aunque había algunas más cercanas incluso a los 14. Se ha guardado, además, un minuto de silencio en conmemoración de las personas que fueron compañeras, que también trabajaron para la empresa, pero ya fallecieron.
La “mayor cadena” de almacenes
Galerías Preciados se promocionaba como “la mayor cadena de almacenes de España”. Fundada en 1943 por Pepín Fernández, en 1976 todavía aventajaba a El Corte Inglés, su gran competidor, en número de instalaciones repartidas por España. El día de la inauguración en Vitoria, la apertura al público de Galerías Preciados en la calle de la Paz se vendía en anuncios de prensa como un “acontecimiento”. “Con nuestra tarjeta de compras no es necesario llevar dinero”, se explicaba en un anuncio a toda página insertado en 'Norte Exprés'. El horario, se decía, era “continuado de 10 de la mañana a 8 de la tarde”.
Estaba prevista la asistencia de Pepín Fernández al acto de inauguración, pero finalmente no pudo participar. Sí estuvieron el obispo, que bendijo las instalaciones, y el alcalde, José Casanova. “A lo largo de su parlamento mostró su alegría como alcalde y vitoriano por la apertura de estos grandes almacenes, haciendo referencia a que el progreso comercial es uno de los factores decisivos del bienestar de una comunidad ciudadana, de la misma forma que influye decisivamente el establecimiento de centros universitarios”, se puede leer en la crónica publicada aquel mismo día en el vespertino 'Norte Exprés'.
Los recién abiertos almacenes de Galerías Preciados de Vitoria iban a ser “lógicamente” los mejores, por ser los más nuevos, y venderían los mismos artículos que se podían comprar en las instalaciones de Madrid, explicó el vicepresidente del consejo de administración. El alcalde, añade la crónica de 'Norte Exprés', subrayó que “la apertura de unos grandes almacenes no [tenía] por qué influir negativamente en el resto del comercio vitoriano, sino todo lo contrario”.
Galerías Preciados, que estuvo en Vitoria durante diecinueve años, tuvo también grandes almacenes en Bilbao (entre 1959 y 1995 uno y de 1971 a 1977 otro) y Eibar (entre 1962 y 1995).