Tubos Reunidos acuerda la liquidación de la sociedad holding que cotizaba en Bolsa, ante la falta de ofertas, y cerrará la oficina de Madrid
El consejo de administración de Tubos Reunidos ha solicitado al Juzgado la apertura de la fase de liquidación de TRSA (Tubos Reunidos SA.), que es la matriz del Grupo y que cotizaba en Bolsa, y por la que no se había recibido ninguna oferta dentro del proceso de venta de las unidades productivas. Se trata de la sociedad holding de la que colgaban las demás, para las que el proceso de venta sigue su curso y con los cinco ofertantes sobre la mesa, según la comunicación que ha enviado la empresa este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que puntualiza que “ningún oferente ha mostrado interés por las acciones de TRSA” y no ha sido posible alcanzar un convenio con los acreedores.
“Es importante aclarar que esta decisión no supone el cierre de las plantas ni altera el proceso de venta de las unidades productivas del Grupo. Dicho proceso continúa avanzando con el objetivo de encontrar un comprador que permita mantener la actividad y el mayor número posible de puestos de trabajo”, señala empresa en un comunicado interno.
La solicitud de liquidación que se ha comunicado a la CNMV deberá ser aprobada por el Juzgado de Vitoria que se ocupa del concurso. En cualquier caso, la empresa puntualiza que la liquidación se “trata de un proceso que lleva tiempo y no implica el cierre inmediato de la sociedad”. Actualmente, TRSA cuenta con una plantilla de ocho personas y unas oficinas en alquiler en Madrid. Según han señalado desde la compañía, estas ocho personas “no verán afectados sus contratos por esta solicitud de liquidación”, ya que su actividad a partir de ahora se centrará, principalmente, “en apoyar el proceso de venta de las unidades productivas del grupo en las mejores condiciones posibles”. Lo que sí supondrá la liquidación será el cierre de la oficina corporativa de Madrid.
Tubos Reunidos ha entrado ya en una etapa para la resolución de su concurso y evitar la disolución, aunque se trata de un proceso que será muy largo. De momento, el administrador concursal ha seleccionado cinco ofertas entre las presentadas que pasarán a la siguiente fase. De esas cinco ofertas, tres incluyen la continuidad de las plantas de Amurrio y Trápaga, aunque todas contemplan reducir la plantilla, sin que se sepa aún el alcance de la misma y cambiar las condiciones de trabajo actuales, es decir, renovar los convenios. Este miércoles día 21 se producirá una reunión entre el adminsitador concursal y los representantes de los trabajadores a los que dará más detalles de las ofertas.