La equidad sanitaria en tiempos de inteligencia artificial
Leticia Rodríguez Vadillo, socia responsable de retail, consumo y salud en PwC España, ha tomado la palabra ya en la recta final de la V Jornada de Salud El código del bienestar: claves para una sanidad más humana y de vanguardia, organizada por elDiario.es, para impartir la ponencia titulada Los desafíos del sistema sanitario en la era de la IA, que recorre desde el contexto macroeconómico hasta la realidad operativa en los hospitales públicos.
Rodríguez Vadillo ha arrancado su exposición reconociendo la omnipresencia del debate tecnológico y de la IA en particular. “Me gustaría que quedara hoy una llamada de atención sobre lo importante que es y la responsabilidad que tenemos como sistema sanitario de hacer una adopción de la inteligencia artificial correcta y de impulsar que sea un elemento transformador real”, pidió en una primera llamada de atención sobre la responsabilidad directiva.
En conexión con las mesas previas sobre prevención y medicina basada en evidencias, la ponente subrayaba que la innovación debe ser un multiplicador, y advirtió que “la inteligencia artificial puede estar detrás de todo como un mecanismo potenciador, casi de superpoderes para hacer las cosas mejor; pero también lo podemos hacer mal”.
Para dimensionar el fenómeno, Rodríguez Vadillo recurría a las cifras de un reciente estudio de PwC que calcula un impacto superior a los 800.000 millones de dólares en el sector sanitario mundial en los próximos cinco años, con un 75% procedente de ahorros de eficiencia y el 25% restante del desarrollo de nuevos modelos de negocio. Así, la presencia de la IA se elevaría del 15% al 30% en el ecosistema sanitario. “El debate ya no es si va a ocurrir; estamos en ello. La cuestión es tomar conciencia de que hay un montón de aspectos que tenemos que gestionar si no queremos perder su valor”, remarcaba.
A continuación, la representante de PwC ha detallado los principales cuellos de botella teóricos del modelo español: la falta de marcos regulatorios claros sobre sesgos y ética, la necesidad de construir confianza en clínicos y pacientes, la baja madurez tecnológica, las barreras de acceso a datos de calidad y la escasez de nuevos perfiles profesionales. Pero su advertencia más severa en este punto ha estado enfocada en la cohesión social: “Si hay un elemento que puede dinamitar la equidad en el acceso y en el tratamiento es la inteligencia artificial”. Según ha explicado, si la adopción no se gobierna de forma coordinada, la calidad asistencial diferirá gravemente entre hospitales y regiones, algo en lo que se ha insistido bastante a lo largo de esta jornada de debates y ponencias.
Siguiente con su intervención, la directiva ha querido compartir el trabajo desarrollado durante los últimos dos años junto a la Conselleria de Sanitat y el Servicio Valenciano de Salud, como muestra de que la teoría se puede llevar a la práctica. Explicó la articulación de un “gobierno saludable” mediante una estructura federada (hub and spoke), compuesta por una oficina central en la administración autonómica y nodos multidisciplinares desplegados en las áreas sanitarias integrados por tecnólogos y clínicos. “No se trata de crear una cabeza central que lo obstaculice todo, sino de potenciar el uso de la IA y asegurar que los beneficios esperados realmente se producen”, ha precisado.
La IA como alivio burocrático para el personal sanitario
En el tramo final de su discurso, Rodríguez Vadillo ha sintetizado las lecciones extraídas sobre el terreno, situando de nuevo la equidad en el centro para frenar la fragmentación asistencial: “No podemos permitir el juego de los pilotos: un piloto aquí y otro allá, y que en un hospital se haga una cosa pero el de al lado no se entere”. También ha defendido la inclusión preventiva de la ética, la privacidad y la seguridad del paciente en las licitaciones para “no inventar la rueda cada vez”, al tiempo que abogó por habilitar espacios de prueba precontractuales, como los aplicados en cribado de cáncer, que aseguren compras públicas eficaces con vocación de escala.
En el plano operativo, ha enfatizado que la tecnología exige adaptar los circuitos asistenciales y capacitar al personal. “Si incorporamos la inteligencia artificial pero no cambiamos los procesos, lo único que estamos haciendo es añadir un pegote”, aseguró con rotundidad. Asimismo, ha resaltadola urgencia de aliviar la carga administrativa en los centros sanitarios, haciéndose eco de una queja recurrente entre los médicos: “Nos repiten constantemente que están cansados de dedicar el 50% de su tiempo a tareas por las que no estudiaron Medicina”, señalando que automatizar la burocracia devuelve tiempo esencial a la atención directa al paciente.
Rodríguez Vadillo ha cerrado la ponencia regresando al punto inicial: ha recordado a los asistentes que el impacto positivo de la transformación digital no llegará por inercia, sino que requerirá gobernanza institucional. “La inteligencia artificial nos va a cambiar las cosas, pero para que las cambie para bien, tenemos que gobernarla e impulsarla en un sistema organizado”, concluyó antes de despedirse.