Mérida contará un segundo policía local en la lucha contra la violencia machista
El Ayuntamiento de Mérida aportará un segundo policía local a la lucha contra la violencia machista y la protección de sus víctimas en virtud de la ampliación del protocolo interno con la Delegación del Gobierno en Extremadura, que ha sido suscrito este lunes.
Actualmente Mérida tiene 231 casos activos en el sistema Viogén, ninguno de riesgo extremo, dos alto riesgo, 44 de riesgo medio y 185 de riesgo bajo, de los que víctimas son las que están siendo atendidas en colaboración entre Policía Local y Policía Nacional.
El primer edil emeritense, Antonio Rodríguez Osuna, ha destacado la importancia de redoblar esfuerzos con más medios y más recursos del Ayuntamiento para poder atender a estas víctimas y ha añadido que este protocolo es un documento que tiene que ser flexible porque, en función de la demanda y de la necesidad de atención, hay que aumentar los recursos fundamentalmente para seguir protegiendo a las víctimas “que es lo más importante en este caso”.
Rodríguez Osuna ha detallado que la Policía Nacional ya hace un despliegue importante en todo lo que se refiere a los operativos de protección de las víctimas de violencia de género y lo que viene a hacer el Ayuntamiento es ayudar a la Policía Nacional para aquellos casos que se derivan a la Policía Local y ha precisado que no responde a que haya habido un repunte en las cifras.
Por su parte, José Luis Quintana, ha indicado que son 14 ciudades extremeñas las que tienen firmados los convenios con el Estado y ha incidido en que Badajoz es la única capital de provincia que no cuenta con él, por.
Por eso, ha valorado la apuesta que hace el Ayuntamiento de Mérida por incrementar las actuaciones en este sentido y porque implica una mayor coordinación entre los servicios policiales de la Policía Nacional y la Policía Local.
Quintana ha precisado que el hecho de que haya un incremento de los casos responden a una mayor concienciación para denunciar y ha destacado la importancia de la participación de los entornos de la víctima porque “es un poco triste que después de una muerte el entorno nos diga, lo veíamos venir. No consintamos eso”.