Opinión
Se nos van los mejores
Tras una larga batalla contra el cáncer, nos ha dejado María Ascensión Murillo. Demasiado joven, demasiado pronto. Quienes tuvimos el enorme honor y la inmensa suerte de conocerla sabemos la enorme pérdida que supone su ausencia, no solo para el PSOE de Extremadura, sino también para el servicio público de esta tierra.
María Murillo, como todos la conocíamos, fue siempre ese espejo en el que queríamos mirarnos. Firme en sus ideas y en sus principios, contundente y clara en la defensa de los valores socialistas, pero siempre desde la elegancia, el respeto y una altura política y humana intachables.
Jamás le escuché una mala palabra, una expresión fuera de lugar o una reflexión desencaminada. Acertaba casi siempre en sus diagnósticos y defendía con convicción la necesidad de esa altura de miras que hoy tanto se echa de menos en la política. Fue maestra de muchos y un referente incuestionable del socialismo extremeño. Una mujer extraordinaria, ejemplar, honesta, leal y decente. Si hubiera que definirla con una sola palabra, sería: clase.
Siempre recordaré sus palabras en aquellos años difíciles, entre 2011 y 2015, cuando Guillermo Fernández Vara estaba en la oposición: “Volveremos a ganar si volvemos a ilusionar a la gente, y eso solo se consigue con esfuerzo, trabajo, tesón y verdad”. Se lo escuché decir muchas veces. Y así fue, exactamente, como ella anticipó.
Ya no podremos contar con su presencia, pero sí con el recuerdo de una persona entrañable y con un legado político y humano extraordinario. Gracias por todo, querida María. Descansa en el mejor de los lugares.
Nosotros seguiremos defendiendo esas ideas, esos valores y esos principios que personas como tú nos transmitisteis para hacer de este mundo un lugar un poco más justo y más habitable.