Trump exhibe su control del Partido Republicano mientras el caucus 'YOLO' pone en jaque su mayoría en el Capitolio
Donald Trump ha querido demostrar su músculo en el Partido Republicano desbancando de sus escaños a senadores como John Cornyn (Texas) o el congresista Thomas Massie (Kentucky). En total, hay hasta nueve senadores que concluirán su mandato en noviembre y, a diferencia de otros momentos en los que un cargo que está de salida no se caracteriza por dar problemas al liderazgo de su partido, la forma que en la que Trump ha empujado a muchos de ellos fuera de la institución, como el senador Tom Thillis (Carolina del Norte), que decidió no presentarse a las primarias ante las maniobras de Trump para presentar un contendiente más afín después de que Thillis se negara a apoyar la megaley fiscal del presidente de EEUU.
Aquel momento fue el primero de gran ruptura en las filas republicanas, que sudaron para aprobar la ley en el Capitolio: el recorte de ingresos por la vía del tijeretazo de impuestos a los más ricos, unido al gasto disparado en defensa y represión migratoria, hizo que varios representantes republicanos se negaran a apoyarlo, en particular los más neoliberales y anarcocapitalistas, como Massie, uno de los más odiados por Trump.
Y ahora, cuando apenas quedan unos meses para noviembre, estos cargos institucionales que están de salida y han sido acosados por la Casa Blanca se sienten liberados de toda disciplina partidista, en un país en el que esa disciplina es muy relativa.
Así, todos ellos conforman lo que se conoce como el caucus YOLO, es decir, la bancada de quienes “solo viven una vez” y no tienen problemas en votar con los demócratas o de negarse a apoyar iniciativas del Gobierno.
Y un ejemplo de lo segundo es cómo Thillis consiguió que la Administración Trump archivara la investigación contra el expresidente de la Reserva Federal, como paso previo para que el senador por Carolina del Norte se aviniera a apoyar el nombramiento del candidato de Trump, Kevin Warsh.
Por el camino, eso sí, los republicanos menos rehenes de Trump han impedido colar en la ley especial para la financiación del ICE una partida de un billón de dólares para la supuesta seguridad del nuevo salón de gala que está construyendo Trump en el Ala Este de la Casa Blanca. O el revuelo que se ha montado por el fondo de 1,8 billones de dólares para compensar a supuestas víctimas de la persecución de Joe Biden, que pueden acabar en los bolsillos de los asaltantes al Capitolio, del pasado 6 de enero de 2021.
Además de Corny, el caucus YOLO cuenta en la Cámara Alta con el senador Bill Cassidy (Luisiana), quien perdió las primarias porque Trump apoyó a un oponente. También está Tillis y el senador Mitch McConnell (Kentucky), que se retira, y a las senadoras Susan Collins (republicana por Maine) y Lisa Murkowski (republicana por Alaska), quienes se han enfrentado a Trump en repetidas ocasiones y parecen inmunes a sus críticas.
Y todo esto en un contexto en que los republicanos tienen una mayoría de 53 a 47 en el Senado, y seis republicanos son suficientes para torpedear cualquier proyecto de ley o nombramiento.
Por ejemplo, el voto para dar vía libre a la resolución sobre poderes de guerra en Irán salió en el Senado por 50 a 47 después de que Cassidy votara con los demócratas tras perder sus primarias ante el candidato de Trump. Los republicanos habían logrado reunir los votos necesarios para rechazar todas esas propuestas. Hasta el momento en el que Cassidy cambió de bando para aportar un voto crucial que permitiera sacar adelante la propuesta.
La votación puso de manifiesto el creciente malestar entre los republicanos ante una guerra que se encuentra en un frágil alto el fuego y que ha provocado un aumento de los precios de la gasolina en EEUU.
Los senadores republicanos Rand Paul (Kentucky), Collins y Murkowski habían votado anteriormente a favor de resoluciones similares sobre poderes de guerra y volvieron a hacerlo el pasado 21 de mayo. En esta ocasión, Cassidy votó a favor por primera vez.