La aventura en paratrike que redescubre La Rioja a vista de pájaro con la comodidad del sofá de casa

Rioja2Branded

11 de agosto de 2026 11:50 h

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Puede que hayamos recorrido La Rioja de punta a punta, paseado entre sus viñedos o decubriendo sus montañas, pero muy pocos conocen la dimensión de nuestra tierra cuando se observa desde el aire. Existe una perspectiva completamente nueva y desconocida que transforma los rincones de siempre en postales inéditas, y para descubrirla no hace falta realizar un gran esfuerzo físico ni preparación. Basta con acomodarse en una estructura de tres ruedas y dejarse llevar por el impulso de una hélice y la firmeza de un parapente. Es el vuelo en paratrike. “Es como sentarte en el sofá de tu casa y disfrutar del vuelo, del paisaje, sintiendo el aire en las manos, en la cara, vas totalmente en el aire, sin mamparas ni puertas”, describe el instructor Miguel Ángel Ordóñez.

Miguel Ángel Ordóñez, a los mandos de esta experiencia desde hace 30 años, el el fundador de Alvuelolarioja. Con más de 3.000 horas de vuelo acumuladas, Ordóñez ha convertido su pasión en una oportunidad para cualquier persona, sin importar su edad, peso o condición física. “En un trike biplaza puede volar todo el mundo; incluso volamos con personas con movilidad reducida a las que acomodamos con sujeciones especiales, explica el piloto sobre el paratrike, que consiste en un triciclo acoplado a un motor de aviación y un parapente, junto con una estructura y dos asientos.

La historia de Alvuelolarioja se remonta a 1995, cuando Miguel Ángel se inició en el parapente libre. Tras años acumulando titulaciones como piloto e instructor de paramotor y paratrike biplaza, el germen de la empresa surgió de la forma más natural: regalando paseos aéreos a familiares y amigos. En 2014, el proyecto se formalizó como empresa con un nombre inspirado en su hijo Álvaro— y con una variada oferta: ofrecen bautismos de vuelo, rutas de 20 o 40 minutos, y travesías a la carta de hasta dos horas que quedan inmortalizadas en vídeo y fotografía para los pasajeros.

Para volar en paratrike, eso sí, toca madrugar, especialmente en los meses de verano. Cuando el sol calienta el suelo con fuerza, se generan térmicas (corrientes ascendentes de aire caliente) que pueden volverse bruscas. Volar a primera hora de la mañana garantiza un paseo plácido y suave, donde la temperatura oscila entre los 18 y los 22 grados, lo que exige acudir equipado con pantalón largo y una ligera chaqueta. En el resto de estaciones, como el sol calienta menos, se puede volar casi a cualquier hora del día.

Dos opciones de vuelo para el ganador del concurso de Rioja2 : las peñas del Leza o los viñedos de La Rioja Alta

Una de estas experiencias surcando los cielos es la que se puede ganar con uno de los premios del concurso de fotografía que organiza Rioja2 junto a La Rioja Turismo. El ganador o ganadora podrá elegir entre dos itinerarios. Por un lado, la Ruta del Leza e Iregua que despega desde Alberite y después el paratrike se aproxima a las faldas de Albelda y Nalda, ganando altura sobre Viguera para contemplar los impresionantes cortados de Peña Bajenza en Islallana. Desde allí, el vuelo se adentra en el Cañón del Leza hacia Trevijano y sobrevuela el Monte Laturce y el Castillo de Clavijo. “Las vistas desde Ribafrecha con la luz de la mañana dando de lleno sobre las rocas rojizas ofrecen un espectáculo de color mágico”, destaca Ordóñez.

Por otro lado, en la ruta de La Rioja Alta, con despegue en Hormilla, el recorrido sobrevuela San Asensio y el emblemático Castillo de Davalillo, siguiendo el trazado del río Ebro mientras dibuja sus meandros entre San Vicente de la Sonsierra, Briones y Haro. Si da tiempo, el paseo también llega a Nájera y regresa por el río Najerilla. Desde arriba, la geometría de los viñedos recortados contra el río ofrece una panorámica imposible de captar a pie de campo.

Miedos que se disipan al despegar

A pesar de lo espectacular de la propuesta, es habitual que a los futuros pasajeros les asalte el miedo al vértigo previo. Sin embargo, la experiencia acumulada por el piloto confirma que la inseguridad se queda en tierra firme: “En todos estos años, ninguna persona me ha pedido nadie que le baje del aparato ni me ha ducho que hayan sentido miedo o vértigo”, asegura Miguel Ángel. “Aunque al incio me hayan confesado que no estaban seguras de realizarlo en cuanto hemos despegado se les cambia la cara totalmente y ya comienzan a disfrutar del vuelo”.

Sin necesidad de preparación física previa ni requisitos complejos más alla de ropa abrigada y calzado cerrado, la propuesta de Alvuelolarioja redescubre el patrimonio natural y monumental de la comunidad desde el privilegio de la vista de pájaro. Quienes deseen aventurarse a volar o regalar la experiencia pueden consultar los itinerarios, requisitos y reservas a través de su página web (www.alvuelolarioja.com) o contactar directamente por teléfono o WhatsApp en el 629309090.