Suspendido el proyecto de Israel de rodear de cocodrilos una cárcel para palestinos por “bienestar animal”
Un tribunal de Israel ha paralizado el plan del Gobierno para poner cocodrilos en un foso alrededor de la prisión de Ketziot, en el sur del país, no por atentar contra los derechos humanos de los miles de palestinos que están encarcelados en ese lugar, sino por vulnerar el bienestar de los animales.
El Gobierno está excavando el foso –con un presupuesto de 7 millones de dólares– con base en una idea del ministro de Seguridad Nacional, el colono y exconvicto Itamar Ben Gvir, que dice emular el modelo 'Alligator Alcatraz', el centro de detención migratoria del sur de Florida, para apresar a “terroristas de Hamás”.
“Que todos los terroristas sepan que quien aterrorice a nuestra gente acabará durmiendo entre cocodrilos”, dijo la semana pasada la ministra israelí de Protección del Medio Ambiente, Idit Silman, del Likud (partido del primer ministro Benjamín Netanyahu). A su lado, Ben Gvir exclamó: “En Oriente Medio, los que mandan tienen que ser estrictos, así funcionan las cosas”.
El Tribunal de Distrito de Jerusalén ha suspendido temporalmente el proyecto tras una petición de urgencia presentada por la organización israelí Let the Animals Live ('Dejad a los Animales Vivir'). La abogada Hagit Gluska, del departamento legal de Let the Animals Live, ha dicho a EFE que “el espectáculo” de los dos ministros, que acudieron a la prisión la semana pasada, responde a “fines electorales”, dos meses y medio antes de los comicios generales del 27 de octubre.
Cocodrilos del Nilo
A falta de un plan desglosado que detalle el número de cocodrilos, las condiciones, la profundidad del foso o cómo se entrenaría a los guardias, desde el sector animalista asumen que, de acometerse, los reptiles procederían de Hamat Gader, la principal reserva de cocodrilos en cautividad, localizada en los Altos del Golán ocupados por Israel desde 1967.
Esa reserva es un complejo privado, inaugurado en 1977, que custodia unos cuarenta reptiles (principalmente cocodrilos del Nilo, pero también caimanes y cocodrilos del Ganges) que siguen siendo objeto de atracción turística.
La apelación que ha paralizado el proyecto señalaba, entre otros puntos, que ejecutarlo supondría “riesgo para los animales, la seguridad pública y el medio ambiente”.
En su fallo, el juez Avraham Rubin, del Tribunal de Distrito de Jerusalén, argumenta que la suspensión temporal está justificada porque “las alegaciones sobre el daño que se preveía para los cocodrilos merecen una investigación”.
“Nuestro análisis no identificó ningún modelo profesional a nivel mundial que hiciera uso de cocodrilos como parte de un sistema de seguridad en centros penitenciarios”, detalla a EFE en un comunicado la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, organismo público en coordinación con el Ministerio de Protección del Medio Ambiente.
Pese a ello, la ministra Silman reclasificó al cocodrilo del Nilo de especie protegida a animal salvaje en cautividad, lo que allanó el camino para introducirlo en el sistema de fosos.
“Han construido canales muy estrechos y pequeños, pero estos cocodrilos crecen durante toda su vida. Pueden llegar a los 5 metros y a los 300 o 400 kilos de peso. Son muy agresivos, no solo con los humanos, sino con cualquier animal e incluso entre ellos”, según Hagit Gluska, del departamento legal de Let the Animals Live.
“Deshumanización” de los presos palestinos
Respecto al trato de los palestinos presos en esa cárcel, desde Let the Animals Live insisten en que su cometido es únicamente velar por los derechos animales.
Sin embargo, el abogado Amnon Keren, de la Clínica para la Justicia Ambiental y la Protección de los Derechos de los Animales (Universidad de Tel Aviv), cree que “se trata de una mala decisión para todos los implicados”. “Escuchando lo que dicen estos ministros, no hay nada que pueda apoyar. Solo busca provocar daño”, dice Keren, quien colabora con los animalistas para este caso.
El proyecto se enmarca en el deterioro de las condiciones de los presos palestinos en las cárceles israelíes desde octubre de 2023, con el comienzo del genocidio en Gaza. Desde entonces, han aumentado las denuncias de tortura, abuso sexual, inanición o hacinamiento extremo. La Comisión de Asuntos de los Detenidos y Exdetenidos de la Autoridad Palestina ha documentado la muerte de 91 palestinos en cárceles israelíes desde 2023.
Según datos de ese organismo, en las cárceles israelíes hay unos 10.000 detenidos palestinos, 3.500 de ellos bajo detención administrativa, es decir, encarcelados sin cargos formales ni una fecha de juicio.
“El proyecto refleja perfectamente la deshumanización de los presos palestinos que Ben Gvir ha promovido desde octubre de 2023 y su sed de venganza”, afirma una fuente de la Comisión de Asuntos de los Detenidos y Exdetenidos de la Autoridad Palestina.
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