Escobar defiende la nueva calle Lardero de Logroño como “buen ejemplo de urbanismo de calidad” ante las críticas vecinales
El Ayuntamiento de LogronÌo ha concluido las obras de reurbanizacioÌn y mejora de las calles Lardero y Vitoria, dando por finalizada la intervencioÌn en la zona, que han contado con una inversión de 1,4 millones de euros. El alcalde de LogronÌo, Conrado Escobar, ha visitado las obras junto al edil de movilidad, AÌngel AndreÌs. Entre las actuaciones llevadas a cabo destaca la renovacioÌn de las redes de agua potable, la creacioÌn de un aÌrea pacificada y la ampliacioÌn de aceras, asiÌ como la renovacioÌn de la iluminacioÌn y de mobiliario urbano.
Escobar ha recordado que “estas obras comenzaron con el objetivo de dar respuesta a una demanda vecinal para mejorar sus servicios y se ha cumplido”. Escobar ha informado que “en primer lugar se realizoÌ una renovacioÌn de la red de agua potable en la calle Vitoria, que dio paso luego a una reurbanizacioÌn completa de la viÌa”.
El alcalde también ha defendido que la intervención “ha ganado espacio para el peatón”. “Hemos mejorado todos y cada uno de los aspectos de las calles entendiendo además que son un punto de encuentro y en donde el peatón es el protagonista junto al comerciante”, ha subrayado. En este sentido, ha aludido al aumento de zonas estanciales y de arbolado, una de las cuestiones más criticadas por una parte del vecindario, por la pérdida de una hilera de árboles. El alcalde por su parte ha dicho: “Ganamos zonas estanciales, hemos incorporado 21 árboles, se ha incorporado también mobiliario urbano y jardineras... con lo cual yo creo que ganamos todos”.
Críticas vecinales y de colectivos ciclistas
Escobar ha presentado esta obra como “el buen ejemplo de urbanismo de calidad” y ha aludido a un sentir “general” mayoritariamente “positivo”. No obstante, esta obra ha puesto a una parte del vecindario en contra, que incluso han llegado a crear una “comisón permanente de la asamblea de vecinos de la calle Lardero”, que critican la falta de escucha al vecindario, la pérdida de arbolado o que el proyecto “nació viejo”. Ante estas críticas, el alcalde ha reconocido que “todas las opiniones son bienvenidas”. Aún así, indica, “hemos intentado integrar todas las sensibilidades, todas las posiciones y pensar siempre en el interés general”. Finalmente, el alcalde ha añadido que trabajarán en aquellos aspectos que queden de mejora.
La representación vecinal contraria al resultado de las obras recuerda que las obras fueron fruto de una movilización que logró reunir 500 firmas y acusa a Escobar de haber ignorado todas las deficiencias del proyecto que le expusieron en persona: “Esto no es consenso, es un trágala”. Entre las principales quejas, el colectivo señala la pérdida de 15 árboles con “razones peregrinas”, la sustitución de parterres por jardineras de escasa entidad que convierten la vía, a su juicio, en un “erial de cemento”, y el uso de un asfalto negro y adoquines de calidad inferior que, a su juicio, absorben y aumentan la temperatura ambiental.
Asimismo, denuncian la desaparición de pasos elevados, la falta de sombra y la ausencia de respuesta a la petición de pacificar la zona a 20 km/h para evitar que la calle Lardero acabe convertida en un atajo entre Gran Vía y Pérez Galdós. Por todo ello, el colectivo vecinal ha formalizado una petición de explicaciones a través de la sede electrónica del Ayuntamiento a la espera de que se corrijan las deficiencias.
A las quejas de la asamblea vecinal se han sumado también las de colectivos como Ecologistas en Acción y Logroño en Bici, que con especial dureza,que coinciden en que la reurbanización de la calle Lardero “nace ya obsoleta y desfasada” de los estándares actuales de movilidad y adaptación al cambio climático. Desde estas organizaciones lamentan que, en lugar de apostar por un diseño de vanguardia que reduzca el tráfico motorizado e incremente la infraestructura verde, el Ayuntamiento haya ejecutado “un proyecto propio del siglo pasado que perpetuated la hegemonía del coche y convierte la vía en una isla de calor a base de asfalto y cemento”.
Asimismo, señalan que “la intervención ha desaprovechado una oportunidad de oro para pacificar de forma efectiva el centro urbano”. Critican que la sustitución de arbolado consolidado por simples jardineras no responde a las necesidades climáticas reales de la ciudad y consideran que la calle Lardero queda configurada como un mero atajo para el tráfico rodado, lejos de los modelos de calle residencial de prioridad peatonal y ciclista por los que apuestan la mayoría de las ciudades europeas. Así, entre el entusiasmo municipal por la entrega anticipada de la obra y el descontento de parte de sus vecinos, la calle Lardero estrena aspecto y abre debate sobre el modelo de ciudad.