La reivindicación vecinal para que la nueva calle Lardero de Logroño no pierda árboles
“El alcalde siempre dice que se hará cómo quieran los vecinos. Pero los vecinos ya se lo han dicho y no ha respondido”, así de tajantes se muestran los vecinos de la calle Lardero, que ven muy próxima la reclamada reurbanización de su céntrica vía, pero no se muestran convencidos de su diseño. El principal motivo, la pérdida del número de árboles proyectada. En el lado de los portales impares, se prevé mantener el número de árboles pero plantar magnolios, que “tienen mucho porte para una calle tan estrella”, cree el vecindario. En frente, el proyecto sustituye los árboles por jardineras con plantas ornamentales y palmeras, que, según creen, “además de que las plantas no agarran igual, son una guarrería, se usan como cenicero y son un nido de ratas”
Así lo expresaron en la reunión que tuvieron en primavera con el alcalde, Conrado Escobar, y el concejal de distrito, Ángel Andrés, cuando se anunció la extensión de la obra a la calle Vitoria y se presentó el proyecto completo. Aunque entienden que es necesario quitar los actuales por la ampliación de la acerca, entre las propuestas de mejora que plantearon, y que enviaron también por escrito al Ayuntamiento de Logroño, destacaba precisamente la plantación de árboles en las dos aceras. “Parece conveniente no reducir el número de árboles, por razones medioambientales: reducen los niveles de COâ y proporcionan un refugio climático cada vez más necesario”, explicaban.
Como señalan estos dos vecinos como portavoces buena parte del vecindario, el Ayuntamiento de Logroño justificó que la elección de árboles de gran porte se debía a que son más eficaces para la eliminación de dióxido de carbono, pero que no era posible poner árboles en ambas aceras porque oscurecerían mucho en invierno una calle que es estrecha. Para el vecindario, la solución es clara: “Mantener las dos filas de arbolado en ambas aceras, realizando una plantación de una especie arbórea de porte mediano”.
La propuesta vecinal se justifica con un informe de ventajas e inconvenientes que también han presentado ante los representantes municipales. Aseguran que los árboles de gran tamaño “se recomiendan en espacios abiertos y nunca en calles estrechas” y que “la acera prevista será insuficiente para separarlos convenientemente de las fachadas”, además de que “requieren podas muy agresivas para minimizar su alto impacto en las viviendas”, según apuntan en el informe. Así mismo, alerta de que “desarrollan una red radicular muy extensa y profunda, por lo que pueden levantar aceras, romper tuberías e incluso dañar cimientos de edificios”, con referencia a la cercana Gran Vía o el primer tramo de la calle lardero. También recogen su riesgo de caídas ante fuertes rachas de viento.
Por el contrario, proponen árboles de porte mediano y copa compacta de hoja caduca, por ejemplo, los prunos. Según recogen, “reducen interferencias con instalaciones de servicios, las raíces son menos propensas a provocar daños, su tamaño entorpece menos el tráfico peatonal y su menor altura afecta mucho menos a los pisos inferiores de edificios”. Pero sobre todo, instan a mantener las dos hileras de arbolado para conseguir “una sombra más completa y equilibrada a lo largo de toda la calle, mejorando la calidad de vida del entorno”, lo que, tal y como destacan, “aumenta la lucha contra los efectos nocivos del cambio climático: aumento de zonas de sombra, mayor absorción de gases de efecto invernadero y retención de partículas de polvo, a la par que mayor producción de oxígeno”.
El vecindario insta al Ayuntamiento a dar marcha atrás a la propuesta de las jardineras, porque, además de los problemas de suciedad que temen se puedan producir, tiene “mayor coste de instalación y mantenimiento” y consideran que será un “obstáculo” para el tráfico peatonal. “Amplían la acera para meter obstáculos. Esa acera queda relegada al servicio, con los contenedores, los coches y también las jardineras. Pedimos homogeneización”.
Sin embargo, la falta de respuestas a sus peticiones desde entonces, a pesar de varias visitas del alcalde y los concejales a la zona les hace temer que su propuesta no se implantará, aunque la respuesta siempre ha sido “lo que digan los vecinos”. “Nos tememos que cuando contesten digan que ya no da tiempo porque eso implica una modificación del proyecto, aunque solo sea en la parte superficial de la intervención”, señalan estos dos vecinos. “Nos van a dar largas, largas, largas...”, les responde una vecina después de preguntarles si sabían algo nuevo y pedir “que pongan árboles, que no sea un desierto como el tramo de arriba”.
El vecindario de esta calle del centro de Logroño ve cómo por fin la reurbanización está muy próxima después de años de problemas, habituales reventones de tuberías y parches. Sin embargo, denuncian que el diseño no ha salido del diálogo como se ha anunciado: “No han pactado el diseño con el vecindario, nos han informado y luego han lo han cambiado a peor”, dice uno de los vecinos en referencia por ejemplo al cambio del tamaño de la calzada, que se ha ampliado en detrimento de las aceras para convertirlo en un carril rebasable, es decir, permitir la doble fila.
El PSOE ya ha presentado una moción para el próximo pleno para reclamar que se mantengan las dos hileras de árboles y el Ayuntamiento de Logroño ha declinado responder hasta el momento sobre cuál es su propuesta definitiva. Mientras tanto, estos dos vecinos siguen expectantes. Orgullosos de que las máquinas estén a punto de llegar a su calle porque, según subrayan, “se ha conseguido por la presión vecinal”, pero a la espera de respuestas del consistorio para ver si cumple eso de “se hará cómo quieran los vecinos”.