San Mateo 2026 o el vacío de nuestra identidad

0

Tengo 68 años y, como logroñés que ha vivido y disfrutado de nuestras Fiestas de la Vendimia desde siempre, contemplo con una mezcla de nostalgia e indignación la deriva que han tomado. Pasear estos días por el paseo del Espolón, el Parque del Carmen, la Plaza del Ayuntamiento, el Parque Gallarza o la Plaza Primero de Mayo produce una enorme tristeza. A nadie le extraña ya que este año se pueda aparcar el coche a la primera en cualquier barrio de Logroño; la cruda realidad es que muchísimos vecinos han preferido hacer las maletas e irse fuera antes que quedarse en unas fiestas descafeinadas y sin el alma de siempre.

Asistimos a una incomprensible contradicción institucional. Mientras los escenarios principales se abren a espectáculos internacionales y artistas que ni siquiera son españoles, financiados con el dinero de todos los contribuyentes, se arrincona y olvida a los grandes referentes en activo de nuestra tierra. ¿Dónde queda el espacio de honor para figuras de la talla de Chema Purón o Ángela Muro? ¿Por qué se prescinde del folk de Illo Gronio o Maladanza, o del pop-rock y punk local de bandas que arrastran masas como Los Mutagénicos, Error Fatal o Zapatrús? Incluso músicos tradicionales como Juancho Ruiz han tenido que alzar la voz ante este vacío.

El problema cultural y de relevo en nuestra región es profundo y estructural. Sirva como ejemplo alarmante el sector de las charangas, claves en la animación callejera y en nuestras peñas: la inmensa mayoría de sus músicos tienen que ser contratados y traídos de fuera de La Rioja porque aquí ya no hay relevo, no hay cantera o, simplemente, los músicos de la tierra no quieren participar ante la falta de incentivos y el nulo apoyo institucional durante el resto del año. Pero la crisis va más allá de la música; está afectando al tejido mismo de la fiesta popular. Hasta las tradicionales degustaciones en los barrios peligran por la falta de manos voluntarias, llegando al extremo de verse carteles pegados por las calles donde se buscan desesperadamente cuadrillas porque aquí ya no se encuentran.

¿Tan difícil es apostar por lo nuestro? Lanzo desde aquí una propuesta justa a los responsables del Ayuntamiento de Logroño: dediquen un solo día entero de la semana de San Mateo exclusivamente al talento riojano. Un día completo de orgullo regional donde joteros, cantautores, solistas y bandas de todos los estilos llenen cada rincón de la ciudad. Unas fiestas de la vendimia que dan la espalda a sus propios barrios, a sus mayores, a su tejido social y a sus creadores para priorizar lo extranjero, corren el peligro inminente de perder completamente su identidad, su memoria y su alma.