El arte de la patata crujiente conquista el corazón de la Calle Laurel

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La calle Laurel de Logroño no es solo el epicentro del tapeo en La Rioja; para muchos es de manera indiscutible la mejor calle de toda España”. Así lo considera David Loustalot que desde hace tres semanas está al frente la Patatería en la calle Laurel 33. En menos de un mes, el establecimiento ha irrumpido con una propuesta tan sencilla en apariencia como sublime en su ejecución: elevar la humilde patata frita a la categoría de alta gastronomía popular. Y ahí están las cifras: de lunes a viernes suelen servir más de cien kilos de patatas, “los fines de semana, más”.

Loustalot es la cara visible de esta nueva propuesta en la logroñesa calle Laurel y miembro de un grupo hostelero riojano del que también forma parte La Tortillería (calle San Agustín, 1). Sin embargo, lejos de tratarse de una franquicia impersonal —una duda recurrente entre los primeros visitantes—, La Patatería es un proyecto de autor, con raíces locales, producto de cercanía (kilómetro cero) y una visión clara: ofrecer una experiencia auténtica, artesanal y para todos los públicos. “Estar en la calle Laurel es un orgullo porque es una calle que nunca falla. Aquí se mezclan todas las edades y generaciones: familias, jóvenes que empiezan a salir de pinchos y turistas de todo el mundo. Es lo bonito que tiene este lugar”, cuenta Loustalot.

¿Por qué rendir culto monográfico a la patata? La respuesta de Loustalot es clara: Es un ingrediente que ya dominamos a la perfección gracias a la experiencia con nuestras tortillas”. Pero para dar este salto gastronómico no se ha dejado nada al azar. El local ha incorporado una freidora profesional traída directamente de Bélgica que permite realizar la auténtica doble cocción. “El secreto de nuestras patatas cuentan con una primera cocción: diez minutos a 140 grados para ablandar y pochar el interior hasta dejarla tierno y melosa. Y una segunda cocción de cinco minutos a 190 grados para sellar la superficie para lograr el resultado final; una textura dorada y crujiente por fuera y tierna por dentro”. Y además de la técnica, la clave está en el producto. “Aquí todo es casero y elaborado con productos kilómetro cero porque contamos con proveedores de La Rioja para garantizar al calidad y la máxima frescura”.

Seis cazuelas gastronómicas, pincho de tortilla y toque dulce

La carta de La Patatería está pensada para compartir y adaptarse al gusto y bolsillo de la clientela. “Tenemos precios populares y una carta de vinos de Rioja, por supuesto, de buena relación calidad precio. Al igual que nuestros productos, patatas agria y de kilómetro cero”. Y con este ingrediente principal han elaborado una carta con seis cazuelas diferentes.

  1. La Cojonuda (Estrella de la casa): Patatas crujientes acompañadas de picadillo de chorizo riojano de primera calidad y huevo frito con su yema en su punto óptimo para romper y mezclar.
  2. Las Bravas / Mansas: El clásico imprescindible de la gastronomía de barra, elaboradas con salsa casera (disponibles en versión picante tradicional o “mansa”).
  3. Trufa y Parmesano: Inspirada en el gran éxito de su tortilla especial, un contraste elegante que completa el TOP 3 de ventas del local.
  4. Queso de Cabra y Cebolla Caramelizada: Cremosa salsa de rulo de queso de cabra con el toque dulce de la cebolla confitada.
  5. Revolcona al estilo castellano: Patata cocida y machacada a mano con pimentón, laurel, ajo y aceite de oliva virgen extra, coronada con torreznos recién fritos.
  6. Carbonara Tradicional: Una opción reconfortante y cremosa que apasiona a los más jóvenes.

La nueva propuesta de la calle Laurel abre sus puertas de lunes a domingo al medio día y cierra el lunes por la mañana. Un nuevo local que ofrece también un broche dulce a la ruta de pinchos por la mítica calle de Logroño porque su carta incluye una bandeja de churros artesanos con chocolate blanco o con avellanas.

Compromiso y Seguridad para Celiacos (Sin Gluten)

La intención de la gerencia de La Patatería es que sea un local para todos los públicos, también para celíacos. Son conscientes de las alergias e intolerancias alimentarias de forma que en la elaboración de las cazuelas se sigue un estricto protocolo para evitar al contaminación cruzada. “Contamos con una freidora exclusiva para las patatas, otra reservada únicamente para los torreznos y otra más y exclusiva para los churros. A excepción de la salsa de trufa y parmesano, casi la totalidad de la carta es apta para celíacos”, añade Loustalot.

Y más allá de la propuesta gastronómica, el local de Laurel 33 cuenta con una amplia sala/comedor interior con climatización ideal, perfecta para quienes buscan comer más tranquilos, conversar y disfrutar de una buena temperatura alejada del ajetreo de la barra. En definitiva, La Patatería demuestra que cuando el producto local se combina con pasión, técnica y cariño, la Calle Laurel suma un nuevo icono imprescindible.