Cuando la hostelería se convierte en una forma de expresión en Hedonista Cocktail Bar
Reconoce que aunque descubrió la hostelería casi por casualidad, esta ya se ha convertido en una verdadera forma de expresión. “El contacto con las personas y la creatividad detrás de la barra despertaron en mío una pasión que me llevó a formarme en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo de la Calzada”. Gorka Shake comenzaba su camino profesional. Un camino que también ha recorrido con referentes nacionales e internacionales como Javier García Vicuña y Patxi Troitino de quienes, además de aprender, han marcado su manera de entender la coctelería desde la técnica clásica hasta la coctelería molecular y de autor.
Tras años trabajando fuera y dentro de La Rioja, Shake ha continuado formándose y buscando nuevas tendencias y formas de emocionar a través de cada creación. Lo que empezó como un trabajo es ahora una auténtica pasión y una forma de vida.
Y eso es lo que es ofrece en Hedonista Cocktail & bar by Gorka Shake.
Así es, porque Hedonista Cocktail Bar es un lugar donde todo el equipo vive la coctelería con pasión y autenticidad. Nuestra intención es sencilla: que cada persona que cruce la puerta se sienta como en casa. Queremos que cada trago sea una experiencia, que cada conversación tenga su espacio y que el tiempo se detenga durante un instante. Un refugio donde disfrutar de la compañía, del momento y de los pequeños placeres que muchas veces olvidamos en el día a día.
Más que una coctelería, buscamos ser una casa líquida: un lugar donde celebrar, desconectar y dejarse cuidar, sabiendo que todo está pensado para que solo tengas que hacer una cosa, disfrutar.
Más allá de la técnica y la mezcla perfecta, ¿qué es lo que realmente buscáis provocar en alguien cuando cruza el umbral de vuestra puerta y se sienta frente a la barra?
Nuestra mayor motivación, y también nuestra mayor obsesión, es conseguir que cada persona descubra algo nuevo, sonría y nos recuerde precisamente por eso: por hacerle sentir. Creemos en los pequeños detalles, en las emociones sencillas pero auténticas, en la capacidad que tiene un cóctel de convertirse en un recuerdo y una experiencia compartida. Por eso seguimos evolucionando, creando y aprendiendo cada día siempre con la misma intención: construir momentos únicos y experiencias pensadas por y para las personas que se sientan al otro lado de la barra.
En un entorno con una identidad tan potente como la riojana, ¿cómo habéis logrado fusionar el respeto por el producto de proximidad con las técnicas de la alta cocina para revolucionar el concepto de coctelería?
Nuestra influencia gastronómica nace de la curiosidad y de entender la coctelería como una forma de expresión muy cercana a la cocina. Siempre he creído que un cóctel puede transmitir sensaciones, emoción y complejidad igual que un plato. Con el tiempo empecé a interesarme por las técnicas culinarias, las elaboraciones propias y la importancia del producto, algo que también viene muy marcado por la cultura gastronómica de La Rioja. Todo ello ha terminado definiendo nuestra manera de crear experiencias detrás de la barra.
Habéis transformado la barra en un espacio de divulgación sensorial. ¿Cómo ayudan estas experiencias de cata a que el cliente pase de ser un espectador pasivo a alguien que elige qué beber con total libertad y conocimiento?
Considero que una de las bases de nuestro proyecto es precisamente esa. Si nuestra intención es “educar” —entendido siempre desde el respeto y la experiencia— a nuestro público a valorar la coctelería con la misma sensibilidad con la que se aprecia la cocina, estas pequeñas catas de destilados, fermentados y otras elaboraciones juegan un papel fundamental.
Son momentos que permiten descubrir, abrir el paladar y ampliar horizontes, ayudando a que cada persona tome decisiones más conscientes a la hora de elegir qué beber en cualquier barra. No se trata de imponer, sino de acompañar en el descubrimiento, de mostrar que detrás de cada copa hay un mundo de matices y que no todo vale si se busca calidad y emoción. Al final, es una invitación a entender mejor lo que se consume y, sobre todo, a disfrutarlo con más criterio, libertad y placer.
Y ¿qué importancia tiene la conversación y el trato humano en la experiencia que ofreces detrás de la barra?
Para mí es fundamental. De hecho, no concibo estar detrás de una barra sin ese trato humano, sin esa conversación que surge de forma natural, siempre desde el respeto a los roles: yo trabajando y el cliente disfrutando. Pero hay algo que sigue emocionándome como el primer día: cuando alguien te dice “ponme lo que quieras” o simplemente “¿qué me recomiendas?”. Ese gesto de confianza es de las cosas más bonitas que puede darte este oficio.
Porque más allá de la técnica o el producto, lo verdaderamente importante es esa relación que se crea, ese vínculo breve pero sincero en el que alguien decide confiar en ti para acompañar su momento. Y en ese instante es donde, de verdad, empieza la magia de esta profesión.
En una ciudad con tanta oferta, ¿qué es ese 'algo invisible' que buscan quienes acuden a vuestra barra y que saben que no van a encontrar en ningún otro lugar de Logroño?
Yo diría, y así lo compartimos con todo el equipo, que recibimos a un público que valora la calidad en lo que bebe y, sobre todo, busca sentirse a gusto. Personas que no solo vienen a tomar un cóctel, sino a vivir un momento tranquilo, cuidado y honesto, donde la experiencia importa tanto como el producto.
Cuando ves la barra llena y las conversaciones fluyendo, ¿qué sientes que habéis logrado ofrecer para que, en lugar de ser un sitio de paso, la gente decida que Hedonista Cocktail Bar sea el lugar donde quieren que sucedan sus momentos especiales?
Siempre he defendido que las personas deben ser libres de descubrir, moverse y vivir experiencias diferentes. Creo profundamente en una hostelería abierta, donde la gente pueda ir, venir, comparar, regresar y, desde la libertad y las emociones, decidir dónde quiere quedarse y qué lugares le hacen sentir algo especial.
Precisamente por eso, para nosotros tiene un valor enorme que alguien decida dedicar una parte de su tiempo a entrar en Hedonista Cocktail Bar. En una ciudad llena de opciones, que una persona nos elija, aunque solo sea durante unas horas, es algo que nunca dejamos de agradecer. Ver el local lleno de vida, conversaciones y momentos compartidos sigue siendo para mí una sensación difícil de describir. Más allá de los cócteles, lo verdaderamente importante es sentir que, entre tantos lugares posibles, alguien ha decidido confiar en nosotros para disfrutar de su tiempo.
Al final, cuando las luces se apagan y la barra queda en silencio, ¿cuál es el motor que os empuja a seguir creando experiencias para los demás?
Sin duda alguna, el amor a una profesión y la vitalidad de las sonrisas del otro lado de la barra.
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