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Videojuegos para salvar la memoria rural desde un pueblo de La Rioja

Samuel Noval e Isabel López son los protagonistas de esta historia, los responsables de Erveca Studio, una iniciativa que fusiona programación y folclore riojano. Un éxito, el de sus proyectos digitales, que también ha tenido que superar la falta de vivienda de alquiler en el medio rural riojano. En Pradillo, un pueblo de unos 20 habitantes, esta joven pareja han puesto en marcha su empresa de desarrollo tecnológico y utilizar los píxeles como herramientas para rescatar del olvido las tradiciones locales.

Él es natural de Pradillo, aunque creció en la vecina aldea de Peñalocintos. Estudió Geología en Salamanca donde hizo sus primeros pinitos en programación y un máster en Zaragoza. “No me he movido mucho de Los Cameros, solo para estudiar”, reconoce. Todo lo contrario a su pareja, natural de Palma de Mallorca. “Estaba muy cansada del ajetreo propio de la ciudad y encima una ciudad tan masificada como Palma de Mallorca”. Se conocieron en internet hablando de videojuegos. Después comenzarían las visitas hasta que llegó el momento de cambiar la capital balear por Pradillo. “Decidió quedarse aquí” y emprender una nueva vida en la sierra riojana.

En 2028, Samuel comenzó a diseñar el primer prototipo del videojuego Erveca, un videojuego de mundo abierto ambientado en los Cameros que tuvo que dejar “pausado por la magnitud del proyecto en solitario”. En 2023, ya con la ayuda de Isabel en Pradillo, deciden retomar este proyecto “con una nueva estética y una forma de trabajo más asequible”. Y así nace Almazuela Picross a partir de los minijuegos desarrollados para Erveca “donde los jugadores deberán resolver diferentes nonogramas o picross para desbloquear retales de almazuelas. Con ellos podrán completar una almazuela final al superar cada nivel, combinando lógica, creatividad y tradición textil”.

Y desde Pradillo, estos desarrolladores tratan de rescatar del olvido tradiciones locales porque “el juego cuenta con 19 almazuelas reales, cedidas generosamente por las artesanas que cada año participan en la Fiesta de la Almzuela de Pradillo a las que se suma una almazuela especial creada por la comunidad de fans del estudio, ganadora del concurso anual de diseño de patrones que coincide con esta celebración”.

El bagaje de Samuel como antiguo guía de las cuevas de Ortigosa y técnico en la oficina de turismo local nutre de contenido cultural cada nivel. “De pequeño veía que había muchos chavales en el pueblo y actualmente quedamos veinte todo el año. No queremos que se pierdan estas tradiciones; queremos que la gente las conozca a través del mundo digital”, reivindica el joven geólogo. Su próximo proyecto será un juego de puzles en 3D donde los coleccionables serán los icónicos bancos de azulejos de Pradillo.

Ellos marcan el ritmo de su día a día en Pradillo. “Aquí no tenemos presión alguna, el día que estamos cansados, nos vamos a dar un paseo por el monte y en el bar del pueblo siempre encontramos a alguien con quien hablar y desconectar de las pantallas”. Mientras Isabel trabaja en el bar del pueblo, Samuel ejerce como programador freelance. Juntos dedican las primeras horas del día a dar forma a sus videojuegos. Una vida “cómoda” en un pueblo de apenas 20 habitantes. “Curiosamente, soy el que más velocidad de internet tiene: somos los únicos conectados al repetidor de fibra óptica del pueblo, así que descargo todo mucho más rápido que mis antiguos compañeros en Zaragoza”, cuenta.

El muro de la vivienda: el gran desafío de la repoblación

Sin embargo, a pesar del idilio rural, del abandono del ajetreo de la ciudad y de las ventajas del teletrabajo, también esta pareja se ha topado con el problema de la vivienda. “Aquí la oferta de vivienda es muy baja porque hay pocas casas en alquiler y que estén en condiciones para vivir”. Les costó medio año encontrar su casa. “No hemos cambiado un par de veces porque en una de ellas las ventanas no estaban bien aisladas y la vida aquí en invierno es dura”.

La vivienda y la distancia con Logroño porque cada vez que tienen que realizar algún trámite en la capital “perdemos prácticamente todo el día”. Aun así, Pradillo seguirá siendo su hogar mientras se sigan conservando servicios esenciales. “Tenemos una entidad bancaria a diez minutos en Torrecilla en Cameros; tiendas en Ortigosa y la carretera nacional que al ser una principal se limpia mucho en invierno, algo importante de cara a cualquier urgencia”.

(9:03) ¿Por qué Pradillo? (9:04) Porque era el pueblo en el que tú naciste (9:07) o porque se dieron circunstancias. (9:09) ¿Tenías claro que tu sitio estaba en Pradillo? (9:14) A mí Pradillo me ha gustado desde siempre (9:16) pero la verdad que no tuvimos una presidencia (9:19) al decir el pueblo. (9:22) Lo que sé que queríamos era que fuese (9:24) en el Camero Nuevo por tenerla nacional (9:27) que al final la nacional, al ser una carretera principal (9:30) la limpian mucho en invierno (9:32) y para cualquier urgencia, viene bien.

(8:15) Entonces, sí que ese es el mayor problema. (8:18) Después otro problema que tenemos es que, claro, (8:20) nosotros para hacer cualquier tipo de trámite (8:23) tenemos que prácticamente coger el día entero (8:26) para bajar al ogro año, hacer las colas (8:28) para hacer un trámite en hacienda o lo que sea. (8:32) Y después por lo demás (8:34) mientras se sigan conservando los servicios (8:36) que tenemos aquí, por lo demás sí que estamos suplidos (8:39) porque sí que tenemos banco a nada 10 minutos (8:42) en Torrecilla, tiendas en Ortegosa.

Samuel e Isabel representan la resistencia de una generación que no quiere ver morir sus raíces y que utiliza la tecnología más vanguardista no para huir del pasado, sino para inmortalizarlo. El futuro de Cameros ya no solo se teje a mano sobre telas de almazuela; ahora también se programa con teclado y ratón. Solo falta que las administraciones y el mercado inmobiliario local abran las puertas de las casas para que el talento no tenga que marchar.