Miles de profesores recorren de noche Madrid como protesta por la violencia policial: “Somos docentes, no delincuentes”
Frente a la Delegación del Gobierno en Madrid, la denuncia de las cargas policiales; frente a la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, el reclamo de que Mercedes Zarzalejo se siente con ellos a negociar. Cientos de profesores se han manifestado de forma solemne por el centro de la capital al caer la noche para protestar por la actuación de la Policía Nacional que ayer dejó varios docentes en huelga golpeados. Los agentes cargaron mientras los concentrados en los alrededores del Palacio de los Duques de Santoña, en la zona de Huertas, donde se encontraba Isabel Díaz Ayuso, no podían escapar por ningún lado. La movilización ha comenzado con varios minutos de silencio una vez superadas las 20.30 horas rotos por los cánticos “somos docentes, no delincuentes” y “educación pública”. Con luces y linternas, los manifestantes han recorrido la Castellana con soflamas en contra de la violencia policial. “Menos Policía y más filosofía”, coreaban.
Ni doce horas después de producirse ayer las agresiones por parte de la Policía, más de 20 colectivos y sindicatos llamaban a esta movilización en solidaridad con las personas golpeadas y para mostrar su más profundo rechazo a actuaciones policiales de tal calibre. La protesta ha partido desde la sede de la Delegación del Gobierno, con el socialista Francisco Martín al frente, y ha concluido unos 2,5 kilómetros más allá, en la calle Alcalá, delante de la Consejería de Educación, liderada por Zarzalejos (PP).
“Solo pedimos que nos escuchen, que se sienten a negociar con el comité de huelga y dejen de insultar a los docentes de la Comunidad de Madrid”, ha reivindicado Andrea Ordóñez, miembro del comité de huelga por parte de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). La postura que defiende el Gobierno regional es inflexible: no solo han afirmado que el profesorado está preparado para hacer “arder las calles”, sino que han tildado sus medidas de presión pacífica como de “coro rociero” al perseguir y demandar a Ayuso y sus adláteres que se sienten a escucharles.
Ordóñez fue una de las profesoras golpeadas por la Policía Nacional ayer. “Se nos pidió desalojar la zona, pero era imposible porque nos cerraban agentes por delante y por detrás. Cuando intenté negociar con el mando y evitar la carga, me sacaron del grupo y me empujaron contra una pared. Ahí me golpearon dos veces con la porra”, ha asegurado esta profesora de Geografía e Historia de un instituto en Humanes de Madrid.
Tanto ella como todos los manifestantes que esta tarde han recorrido el centro de Madrid critican duramente lo ocurrido. En concreto, 8.000 personas, según los organizadores, y 2.000, según Delegación del Gobierno. “Nuestros cánticos y acciones no son violentas, todas nuestras acciones son pacíficas, pero la presidenta de la Comunidad forzó todo lo que pudo para que Delegación ordenara la carga”, ha opinado esta integrante del comité de huelga mientras a su alrededor se escuchan cánticos como “la profe luchando también está enseñando”.
Solemnes y contundentes
El cariz que ha tomado esta protesta ha sido bastante diferente a las anteriores. En esta ocasión, las camisetas que suelen formar esa gran marea verde en defensa de la educación pública han dejado paso a un negro que denotaba determinación. “Frente a su violencia, educación”, ha subrayado Ordóñez. “El Gobierno no tiene razón y lo sabe. Sus faltas de respeto son continuas e injustificadas. Solo quieren menospreciar a todo un colectivo sobre el que son responsables”, ha añadido la sindicalista, quien ha negado rotundamente que estos paros tengan motivos electoralistas: “Llevamos meses preparando esta huelga y años saliendo a las calles para mejorar las condiciones y defender una educación pública digna”.
Dani es un profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que ha acudido a la protesta junto a su padre. Ambos se solidarizan así con las damnificadas por la violencia policial ejercida ayer. “Hay una represión a toda una serie de reivindicaciones que tratan de oponerse a la privatización de los servicios públicos y la neoliberalización de la vida”, ha expresado el docente universitario cuando la marcha enfilaba ya la Castellana.
Desde su punto de vista, ante una revuelta generalizada para defender la igualdad y el acceso a unos servicios básicos mínimos, “su única respuesta es la violencia totalmente injustificada y desproporcionada”, según sus palabras.
Este joven de menos de 30 años no entiende qué ocurre con la Delegación del Gobierno. “Es su responsabilidad la actuación de la Policía en las manifestaciones, pero luego hacen declaraciones mediáticas y parece que no la controlaran, como si los mandos policiales actuaran por su cuenta reprimiendo protestas según su preferencia”, se explaya. La comparativa frente a la actuación policial en protestas de la extrema derecha es llamativa para el profesor de la UCM: “Aquí hay un problema de connivencia entre mandos policiales y las Fuerzas Armadas con la ultraderecha. Es algo cada vez más notorio”.
Para Manuel Montilla, la actuación policial de ayer se suma a la que tuvo lugar el miércoles pasado en la UCM contra universitarios en huelga. “Yo no sé si es problema de la Policía o de nuestros representantes políticos, pero ahí hay un problema”, se ha quejado este profesor de Filosofía en un instituto de Getafe. “Yo lo que quiero es que dejen de golpear a mis compañeras y que se nos deje de insultar y degradar de forma pública”, ha añadido.
La protesta llegaba a Colón en torno a las 21.30 horas cuando este docente ha criticado que el Gobierno regional “esté dejando morir la educación pública” en detrimento de otros modelos que benefician a empresas privadas. “Estamos abandonadas por una clase política centrada en debates electorales en lugar de querer solucionar esta situación gravísima. Madrid es la región en la que menos se invierte por alumno”, ha incidido Montilla, que deja un recado a Zarzalejos: “Este dinero que el profesorado en huelga estamos sacrificando cada día podrían invertirlo en mejorar las infraestructuras de los centros, que están que se caen”.
En ese punto, los manifestantes han realizado una sentada al grito de “Zarzalejos siéntate”, como forma de exigir una negociación que ponga fin a los paros. Del mismo modo, a lo largo de la protesta no han dejado de corearse cánticos contra la actuación policial, tales como “antes de pegar, al rincón de pensar”, “menos policía y más filosofía”, “menos maderos y más lapiceros” y “un negativo para el dispositivo”.
Algo alejada de Montilla estaba Ana Salazar, miembro de Menos Lectivas, el colectivo de docentes de la Comunidad que lucha por una educación pública de calidad. “La Policía actúa así porque molestamos, porque nuestra voz está siendo escuchada por la ciudadanía. La gente ve que no pedimos nada extraordinario, sino las medidas justas y necesarias para que el alumnado se eduque en unas condiciones dignas”, ha desarrollado esta profesora de Geografía e Historia en un centro de Móstoles.
En cuanto a la investigación anunciada por Martín, el delegado del Gobierno, para dirimir responsabilidades ante la actuación policial de ayer, Salazar ha puntualizado que “debería poner orden en su casa”. En un encuentro mantenido esta tarde con el comité de huelga, Martín ha mantenido el compromiso de la Delegación “con la protección del ejercicio de los derechos fundamentales de huelga y reunión”. Del mismo modo, ha defendido la “profesionalidad con la que la Policía Nacional actúa en nuestras calles” y la existencia de garantías que permitan investigar un uso desproporcionado o no justificado de la fuerza.
La manifestación ha terminado en torno a las 22.00 horas frente a la Consejería de Educación madrileña, contigua al Ministerio de Educación, donde los asistentes ha mantenido un minuto de silencio, de nuevo con las linternas mirando al cielo, en solidaridad con los afectados por la brutalidad policial, estudiantes universitarios incluidos. Después, la lectura de un comunicado ha puesto el broche final a esta noche de reivindicación.
Ordóñez, la integrante del comité de huelga por parte de CNT, recalca que el profesorado se mantiene con los “ánimos bastante fuertes” ahora que se aproxima la primera semana de huelga indefinida. Le sigue la propia Salazar, que cifra el seguimiento de los paros en más de un 50 % de media. “La negativa de la consejera a negociar nos deja ojipláticas”, ha abundado la profesora de Móstoles. Ella misma ha concluido con una pregunta dirigida a Zarzalejos: “Somos 45.000 docentes en huelga. ¿En serio no nos va a escuchar?”.