El Cercanías conectará con Gran Vía en 2019

Hace 14 años, cuando Álvarez Cascos era Ministro de Fomento, se ideó un proyecto faraónico para el centro de Madrid: un nuevo túnel subterráneo conectaría las dos grandes estaciones de la capital: Atocha y Chamartín. Este túnel de la risa se desviaría ligeramente del que hasta ese momento existía y pasaría por la Puerta del Sol, para crear una gran estación de Cercanías junto al kilómetro 0.

En 2003 el proyecto se pensó para que la nueva infraestructura se llamara Sol-Gran Vía y tuviera entrada por las dos estaciones de Metro con el mismo nombre, aprovechando que el andén planificado discurría bajo la calle Montera. Pero al ejecutar la obra se abandonó la idea de abrir la salida norte (la de Gran Vía), y ese extremo del andén quedó, literalmente, enterrado.

Catorce años después, la Comunidad de Madrid ha quitado el polvo que había cogido el proyecto, después de permanecer casi tres lustros guardado en un cajón, y ha asegurado que lo ejecutará. Lo ha anunciado la presidenta Cristina Cifuentes, en el Debate sobre el estado de la región. El proyecto costará 18 millones de euros y será finalizado en el primer semestre de 2019, justo antes de las elecciones.

Las obras darán salida al norte y conectarán el Cercanías con la línea 5 de Metro. Además, descongestionarán notablemente la estación de Sol, saturada por sus tres líneas de suburbano y la única salida de Cercanías en la zona.

Una vez finalizadas las obras, los viajeros que tomen la salida de Gran Vía se encontrarán con una calle totalmente renovada, con aceras más anchas y sin el abundante tráfico que registra actualmente, puesto que entonces la circulación ya estará restringida y solo se permitirá el paso de residentes y del transporte público.

Cuando Aguirre prometió que construiría el acceso

Cuando Aguirre prometió que construiría el acceso

No es la primera vez que se promete la conexión del Cercanías con Gran Vía. En 2009, la entonces presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, aseguró que su gobierno ejecutaría la obra, en la que había calculado gastar 45 millones de euros. Estas fueron sus palabras, recogidas en la propia página web de su gobierno: “La Comunidad de Madrid va a construir una nueva salida en el lado norte de esta nueva estación y un nuevo vestíbulo que enlace con la estación de Metro de Gran Vía, que también vamos a reformar totalmente”.

Nada de esto se cumplió. Cuatro años más tarde, en 2013 una pregunta parlamentaria recordada por la página Ecomovilidad explicaba las razones: “Se trata de una acción de alto calado, elevado coste económico y complejidad de diseño, que debe ser acometida no solo por Metro de Madrid, sino en conjunto con ADIF”, decía entonces el gobierno regional, presidido en aquella época por Ignacio González.