Así afectan los malos olores de los vertederos del sureste sobre Rivas y los desarrollos del Sureste
“El problema de los olores generados en el complejo de Las Dehesas es un impacto sobre el que se está actuando de forma intensa desde hace años, sin haber conseguido todavía un control de las emisiones hasta niveles aceptables que eviten la afección a los núcleos urbanos del entorno”. Con estas palabras, el último estudio de impacto ambiental elaborado sobre el vertedero de Valdemingómez reconoce que sigue emanando malos olores hacia las poblaciones de su entorno, en concreto sobre Rivas Vaciamadrid, Vallecas o la zona de Perales del Río, en Getafe.
El estudio sobre estos efectos nauseabundos ha aparecido publicado dentro de la documentación para ampliar el vertedero de Valdemingómez en dos nuevas celdas y traza el mapa resultante después de que crezca en tamaño. Avanza que aumentarán un 2% las isodoras -líneas de concentración de olores- y, aunque no extenderá su alcance a más zonas pobladas, sí que contribuirán a un “efecto acumulativo” junto al resto de las infraestructuras existentes.
En concreto, el estudio señala que “la contribución de olor de las futuras celdas resulta en un incremento máximo en el alcance de la isodora 1,5 uо/m³ de 50 metros en dirección sureste respecto a la ubicación de las futuras celdas, así como la aparición de la incidencia por esta isodora en una pequeña zona del lugar de Aldehuela, junto al cauce del rio Manzanares. Por otro lado, también se observa un aumento en la incidencia de esta isodora en dirección este, variando este incremento entre 50 y 150 metros”.
Aunque los vientos predominantes en la zona viajan a lo largo del valle fluvial, de suroeste a noreste, la distancia de las nuevas celdas del vertedero hasta los entornos urbanos más cercanos es superior a los cuatro kilómetros, por lo que el informe concluye que la afección de estas nuevas aperturas es mínima. Pero lo será porque ya hay otros olores que se superponen: “Debido principalmente a que el olor ambiental existente en la zona, generado principalmente por las actividades de gestión de residuos del PTV y Pinto, enmascara las emisiones que se producirían al llevar a cabo la explotación de las nuevas celdas”.
El estudio de impacto ambiental cifra en 80.000 habitantes de los más de 100.000 que tiene Rivas como los más sensibles a las afecciones por los olores, que se suman a otras 9.000 personas en Perales del Río, uno de los barrios de Getafe. También cita como lugares relativamente cercanos los distritos de Villa de Vallecas y Vicálvaro. La emisión de olores procedentes de un vertedero es un fenómeno de larga duración, que se extiende más de 30 años, hasta que los desperdicios se vuelvan inertes por la descomposición total de la materia orgánica.
Aunque el informe repite en varios puntos que la ampliación del vertedero “no afectará a poblaciones ni núcleos urbanos del entorno por sí mismo”, sí que contribuirá a un “efecto acumulativo” con el resto de las infraestructuras existentes en el Parque Tecnológico de Valdemingómez, sumados a las emisiones de olores de la estación depuradora del Sur (EDAR Sur) y del cercano vertedero de la Mancomunidad de municipios del Sur, localizado a caballo de los municipios de Pinto, Getafe y San Martín de la Vega.
Por ello, el estudio de impacto ambiental señala “la necesidad de desarrollar actuaciones integrales no solamente sobre el conjunto de las instalaciones municipales (Parque de Valdemingómez y EDAR Sur), sino también en las instalaciones del DCR de Pinto, por lo que se requiere el desarrollo de un plan de actuación supramunicipal”. Y apunta a que este impacto “se considera el más importante de todos los evaluados, y requiere un compromiso ineludible por parte de las autoridades competentes para reducirlo a niveles admisibles”.