Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Así es el Nuvolari, el Audi más potente jamás fabricado

El Nuvolari es un superdeportivo híbrido de aspecto deslumbrante.

Pedro Urteaga

8 de junio de 2026 10:01 h

Audi ha saltado la banca al desvelar la semana pasada el superdeportivo más potente de la historia, al que ha bautizado con el nombre del legendario piloto italiano Tazio Nuvolari. Después de defender los colores de Alfa Romeo y Ferrari, el de Mantua corrió para Auto Union, la firma predecesora de Audi, y ahora su apellido identifica a este deslumbrante híbrido de altas prestaciones, el vehículo de producción en serie no solo más potente, sino también más rápido de los que ha fabricado la marca hasta la fecha.

Con 736 kW, equivalentes a 1.001 CV, una velocidad máxima superior a 350 km/h y una producción limitada a 499 unidades, el Nuvolari se presenta como un auténtico escaparate tecnológico destinado a otorgar a Audi un lugar de honor en el territorio de los superdeportivos electrificados. Las primeras entregas están previstas para el primer semestre de 2027.

Lógicamente, estamos también ante el primer Audi de calle que supera los 1.000 caballos. Hasta ahora, lo más de lo más a este respecto era un eléctrico puro como el RS e-tron GT Performance, que condujimos hace unas semanas (puedes leer aquí el artículo) y cuyos 925 CV no están demasiado lejos de los del Nuvolari.

Antes de la llegada de la familia e-tron GT, en 2021, el récord de potencia de un modelo térmico de la marca correspondía al RS Q8 Performance, que desarrollaba 640 CV gracias a un motor de gasolina V8 4.0 biturbo. Pero centrémonos en lo nuevo de Audi.

El Nuvolari adopta una configuración de motor central y combina una arquitectura híbrida compleja con soluciones inspiradas en la Fórmula 1. Audi lo plantea como un coche de calle, pero buena parte de su desarrollo asienta sus bases en tecnologías propias del automovilismo: propulsión electrificada de alto rendimiento, tracción total predictiva, aerodinámica activa, gestión avanzada de la energía, frenos de gran capacidad térmica y uso intensivo de materiales ligeros.

El sistema de propulsión es el núcleo del proyecto. Está formado por un motor V8 biturbo de 4,0 litros y tres motores eléctricos de flujo axial. El V8 desarrolla 588 kW, es decir, 800 CV, entrega 730 Nm de par máximo y alcanza hasta 10.000 rpm, un régimen poco habitual en vehículos de serie y más próximo a motores de competición. A este bloque térmico se suman tres motores eléctricos, cada uno de 110 kW. Dos de ellos, refrigerados por aceite, están situados en el eje delantero y pueden aportar hasta 2.150 Nm de par. El tercero se ubica entre el motor central y la transmisión. La batería de iones de litio tiene una capacidad bruta de 7,3 kWh.

Con esta arquitectura de cuatro motores, el Audi Nuvolari acelera de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos y alcanza los 200 km/h desde parado en 6,8 segundos. Pero la clave no se halla solo en la potencia máxima, sino en cómo se reparte. Los motores eléctricos delanteros forman parte del sistema quattro y permiten variar el par con gran precisión, tanto en sentido longitudinal como lateral, lo cual mejora la motricidad, la agilidad en curva y la estabilidad a alta velocidad.

Vista frontal del modelo de Audi.

Audi denomina quattro predictive ride a esta evolución de su tracción total. El sistema trabaja a partir de un modelo de alta precisión del estado del vehículo y procesa de forma continua datos como el ángulo de dirección, la aceleración, la guiñada y el nivel de adherencia disponible. Si anticipa una pérdida de tracción, actúa antes de que se manifieste de forma clara. La respuesta se distribuye entre motores, frenos y aerodinámica: los primeros ajustan el par, los segundos estabilizan mediante intervenciones selectivas y los elementos aerodinámicos modifican la carga según la situación.

El objetivo es mantener tracción y control incluso en condiciones exigentes, como carreteras mojadas, nevadas o con adherencia variable. El conductor puede además ajustar el carácter del coche mediante mandos giratorios en el volante. El modo E-Hybrid permite conducción totalmente eléctrica para uso urbano o recorridos cortos; Balanced combina confort, eficiencia y prestaciones; Dynamic afina la respuesta para mejorar agilidad y precisión, y Dynamic+ apura el rendimiento. Para circuito existe un modo Track que añade ajustes del control de tracción que van desde configuraciones para mojado hasta seco, Race o desconexión del control de tracción.

Fibra de carbono

La arquitectura del Nuvolari combina construcción ligera y alta rigidez torsional. Audi recurre a su concepto Audi Space Frame, pero lo une a un exterior de carbono. Casi todos los componentes exteriores están fabricados en polímero reforzado con fibra de carbono, CFRP, desarrollado con experiencia procedente de la Fórmula 1. Para ello se emplea tecnología de autoclave de preimpregnados, un proceso en el que las fibras de carbono previamente impregnadas se moldean y curan a alta presión y temperatura. Con ello se busca conjugar la máxima resistencia estructural con el menor peso posible.

La producción de estos elementos requiere laminado manual de alta precisión. Este método permite fabricar geometrías complejas y adaptar cada pieza a su función. El carbono no se utiliza únicamente como recurso visual, sino también como elemento estructural y aerodinámico. Lo encontramos en paneles de puerta, elementos del bastidor y piezas que canalizan el flujo de aire hacia el conducto S-duct oculto. En las zonas sometidas a temperaturas elevadas se emplean materiales resistentes al calor, mientras que las llantas forjadas con cierre central debutan en la gama de producción de Audi.

La aerodinámica activa es otro de los hits técnicos del Nuvolari. El sistema ajusta carga aerodinámica, resistencia al avance y equilibrio del vehículo según las condiciones de conducción. Cada elemento exterior cumple una función definida, desde el splitter delantero hasta el difusor trasero. Las tomas de aire delanteras refrigeran los frenos, el motor de combustión y los componentes del sistema híbrido. El S-duct mejora la eficiencia del eje delantero, aumenta la carga, reduce la elevación a alta velocidad y contribuye a la refrigeración del sistema de propulsión.

El vistoso alerón trasero es de tipo adaptativo y desplegable, con tres posiciones: Closed, Low Downforce y High Downforce. En Closed se retrae para reducir resistencia y mejorar la eficiencia. En Low Downforce y High Downforce genera distintos niveles de apoyo según la dinámica de conducción y el modo seleccionado, en tanto que en Dynamic, Dynamic+ y Track funciona de forma automática.

En recta adopta una posición de baja carga para favorecer velocidad máxima y estabilidad. Además, el sistema DRS puede activarse manualmente desde el volante para reducir todavía más la resistencia aerodinámica. En frenada y en curva, el alerón pasa a alta carga y puede generar más de 400 kilos de apoyo, según la situación.

Herencia de las carreras

La gestión de la energía también sigue una lógica derivada del motorsport. Vinculado siempre al reparto de par, el sistema aquí incorporado decide de manera continua cómo combinar entrega de potencia y recuperación en función de la conducción, la adherencia y la intención de quien conduce. En el eje delantero, la desaceleración eléctrica asume una parte significativa de la frenada. En el eje trasero, la recuperación se produce durante fases de marcha por inercia, carga parcial y control de tracción. El coche puede alcanzar una desaceleración puramente eléctrica de hasta 0,3 g, suficiente para muchas situaciones de uso diario y de conducción dinámica.

El sistema de frenos se ha diseñado para soportar condiciones extremas e integrarse con la recuperación eléctrica. Utiliza una solución brake-by-wire inspirada también en las carreras, que permite variar la proporción entre frenada regenerativa e hidráulica. El pedal está funcionalmente desacoplado de la fuerza real aplicada en las ruedas, para ofrecer un tacto constante.

El Nuvolari combina un motor V8 central con tres motores eléctricos.

El sistema Audi Ceramic Pro combina pinzas fijas de 10 pistones delante con discos de 420 por 40 mm, y pinzas de cuatro pistones detrás con discos de 410 por 32 mm. Los discos, derivados de la F1, emplean una estructura de carbono de fibra larga y refrigeración interna específica, capaz de mejorar la disipación de calor hasta un 21% respecto a discos carbocerámicos convencionales. La capacidad de absorción de energía alcanza 2,8 megavatios.

Por lo que hace al diseño exterior, el vibrante prototipo de Audi inaugura una nueva filosofía estética para modelos de producción de la casa. La disposición de motor central define unas proporciones compactas y muy marcadas que aúnan un volumen monolítico con superficies tensas y fuerte presencia visual. El color Titanium, compartido con el Audi Concept C y el monoplaza de Fórmula 1 de la marca, se combina con elementos de carbono para subrayar las líneas del vehículo.

Dentro, el Nuvolari apuesta por una arquitectura minimalista orientada a la conducción. Los controles principales se concentran en el campo de visión y la interfaz prioriza la información relevante. Las pantallas digitales y los mandos físicos siguen una lógica común para facilitar una interacción directa. Por su parte, los asientos de construcción ligera integran fibra de carbono en la base y el respaldo, reducen peso y aportan rigidez y apoyo lateral. Mandos, salidas de aire y marco de la pantalla central recurren al aluminio anodizado.

Etiquetas
stats