Opel Astra Sports Tourer PHEV: nada que envidiar a un SUV

Vista frontal del Opel Astra ST con el logo del frontal iluminado.

Pedro Urteaga

Ya hemos dejado escrito por aquí en varias ocasiones que la reticencia de los españoles hacia los coches de carrocería familiar sería merecedora de un estudio que dilucidara por qué lo que tiene tanta aceptación en Alemania o Italia, por ejemplo, apenas ha encontrado eco tradicionalmente en nuestro país. Está claro que aquí somos más de SUV, y si acaso de compactos, y que las rancheras nos parecen todavía desafortunadas adaptaciones de berlinas comme il faut.

  • Valoración Opel Astra ST PHEV: diseño, 8,3; interior, 8,6; motor, 8,4; conducción, 8,6; global, 8,475

A pesar de todo, algunos seguimos pensando que un buen familiar aventaja en dinámica de conducción, eficiencia y a veces hasta en capacidad de carga a muchos SUV, aun admitiendo que estos ofrezcan mejor visibilidad y mayor facilidad de acceso al interior. Para ser más precisos, somos muy partidarios de los break del segmento C más que del D, que cunden casi siempre lo mismo que estos, consumen menos y son más manejables y asequibles.

El Astra familiar brilla por amplitud y capacidad de carga.

Valga esta introducción para ponderar como merece un modelo como el Opel Astra Sports Tourer (ST) que hemos conducido recientemente, una opción que juzgamos digna de tenerse en cuenta por quienes tienen muchas necesidades de espacio y no están dispuestos a hacer un desembolso enorme de dinero. Gracias al reposicionamiento de precios decidido por Opel España, este Astra está a la venta desde 25.850 euros con un competente motor mild hybrid de 145 CV, en acabado Edition.

Las razones para aconsejarlo son diversas. La primera tiene que ver justamente con el espacio: sus 4,62 metros de longitud, nada excesivos, albergan unas plazas traseras lo bastante amplias y, sobre todo, un maletero sensacional, de nada menos que 597 litros en la versión recién mencionada, así como en la diésel de 130 CV, y algo menor -pero también generoso- en las otras disponibles: la eléctrica y la híbrida enchufable, PHEV o Plug-in-Hybrid (como lo denomina Opel) que hemos probado nosotros.

La sobriedad es la nota dominante en el habitáculo.

La propia variedad de opciones de motor es, naturalmente, otro de los aspectos que hay que anotar en el haber del Astra y del ST en particular. En el caso del PHEV debemos añadir el distintivo 0 emisiones de la DGT, los 82 kilómetros homologados de autonomía en modo eléctrico, la facilidad para viajar sin ir a la caza y captura de cargadores y, por último, un consumo bastante moderado -para lo que se estila en modelos de la misma tecnología- cuando la batería agota su capacidad. Y todo a un precio no abusivo en los tiempos que corren: 36.200 euros antes de eventuales ayudas.

La variante Plug-in-Hybrid emplea un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1,6 litros que entrega 150 caballos; a él se añade otro eléctrico de 92 kW al que alimenta una batería de 14,6 kWh netos. La potencia combinada asciende a 195 CV que se muestran muy solventes a la hora de impulsar el coche, especialmente al usar el modo Sport, que extrae todo el jugo del motor sin que el gasto de combustible apenas se resienta.

La batería se recarga con corriente alterna de un máximo de 7,4 kW. En un punto de esta potencia, la operación se completa en poco más de dos horas, en tanto que a 3,7 kW precisa aproximadamente el doble de tiempo (4,3 horas).

Como peros específicos de esta variante enchufable conviene reseñar que su autonomía eléctrica no es la mejor del mercado y, que como apuntábamos antes, el maletero mengua hasta 466 litros, lo cual no significa que deje de ser bien aprovechable. Abatiendo los asientos traseros, el volumen utilizable alcanza los 1.483 litros.

El maletero es sumamente espacioso, especialmente en las versiones no electrificadas.

Iluminación y asientos

Hay dos cualidades del Astra en general que también merecen ser subrayadas porque corresponden a campos a los que Opel presta más atención que otras marcas. Una es la calidad de los asientos Intelli-Seats, de serie, que están provistos de una hendidura a la altura del coxis del ocupante para evitar la fatiga en trayectos largos. Los del acabado GS asociado a la versión PHEV cuentan además con la reconocida certificación AGR.

Del mismo modo, el modelo alemán se cuida de que el conductor vea bien la carretera si le toca conducir de noche. De serie se entrega con faros led, y pagando los 650 euros del Pack Tech, que incluye además alerta de tráfico cruzado trasero y detector de vehículos en el ángulo muerto, se disfruta de luces matriciales Intellilux.

Estas ópticas incorporan un total de 51.200 elementos lumínicos, evitan el rebote en las señales de tráfico y, circulando a 80 km/h de noche, detectan los objetos y a las personas entre 30 y 40 metros antes que la generación interior del mismo sistema. Además, dispensan una secuencia de bienvenida y despedida.

Detalle de las plazas traseras del Opel Astra Sports Tourer.

En el debe del Astra debemos reseñar que la sobriedad que es marca de la casa desciende casi a la condición de pobreza en detalles como, especialmente, las dos tapas correderas que cubren los dos principales espacios de la consola central. Insistimos también, como en otras ocasiones, en que la tipografía y el tamaño de letras y dígitos que se ha escogido para la instrumentación no son de los más legibles.

Por último, el sistema multimedia no se distingue por la rapidez de respuesta. Y, como no es la primera vez que nos ocurren cosas parecidas en un Astra -también de generaciones anteriores-, tenemos que señalar que, en una ocasión durante la semana que lo hemos tenido con nosotros, tanto el cuadro de instrumentos como la pantalla central se fueron a negro en plena conducción y se reiniciaron lentamente a renglón seguido.

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