El Smart #2, el eléctrico urbano que recupera el espíritu del Fortwo

El nuevo Smart #2, de 2.75 metros, es pequeño pero no tanto como el Fortwo.

P. Urteaga

Casi tres décadas después de que Smart revolucionara el concepto de automóvil urbano con un diminuto vehículo de dos plazas, la marca vuelve a apostar por la fórmula que la hizo famosa. El reciente Salón del Automóvil de París ha sido el escenario elegido para presentar el nuevo #2, un modelo completamente eléctrico que recupera la esencia del desaparecido Fortwo y la adapta a las necesidades actuales de movilidad.

La llegada de este coche supone un cambio relevante en la trayectoria reciente del fabricante, que desde su transformación en una empresa participada por Mercedes-Benz y el grupo chino Geely había centrado su oferta en vehículos de mayor tamaño. Los Smart #1, #3 y #5 son SUV eléctricos que se alejan considerablemente del concepto original de la marca, basado en aprovechar al máximo el espacio y facilitar los desplazamientos por ciudad.

El nuevo #2 recupera esa filosofía con una carrocería de 2,75 metros de longitud, muy próxima a la de las últimas generaciones del Fortwo, que acabó siendo de 2,69 m tras medir 2,50 m en su década inicial (1998-2007). Su altura es de 1,56 metros y presenta una anchura superior a la de su antecesor, una característica que busca mejorar la habitabilidad y la sensación de espacio. Pese a este crecimiento, sigue siendo el turismo -se excluyen los microcoches- más corto del mercado.

La línea general del coche recuerda a la del Smart "de toda la vida".

El tamaño sigue siendo uno de sus principales argumentos, especialmente en ciudades donde encontrar aparcamiento puede resultar tarea complicada. A ello contribuye un diámetro de giro de solo 6,95 metros, que le permite maniobrar en espacios muy reducidos y desenvolverse con facilidad por calles estrechas. La carrocería mantiene las dos plazas tradicionales y una distribución interior concebida para exprimir sus dimensiones todo lo posible.

En el apartado estético, Smart ha optado por actualizar los rasgos que hicieron reconocible al Fortwo sin limitarse a reproducir su diseño. El nuevo modelo presenta una imagen más actual, con superficies redondeadas y elementos luminosos propios de la gama que ahora tiene a la venta. Las posibilidades de personalización también tendrán un papel destacado, de modo que habrá diferentes combinaciones de colores para la carrocería, el techo y el habitáculo.

La propulsión será exclusivamente eléctrica, mediante un motor de 82 CV, situado en la parte trasera, gracias al cual se alcanza una velocidad máxima de 140 km/h y se acelera de 0 a 100 km/h en 11,6 segundos. Son prestaciones adecuadas para un vehículo cuyo principal escenario de utilización será el tráfico urbano y metropolitano.

La energía procede de una batería de 35,8 kWh que proporciona una autonomía prevista de hasta 290 kilómetros, según el ciclo de homologación WLTP. Se trata de una cifra que puede resultar suficiente para cubrir varios días de desplazamientos cotidianos sin necesidad de recargar, dependiendo del kilometraje y las condiciones de utilización. La batería admite carga rápida con una potencia de hasta 65 kW, lo que permite recuperar del 10 al 80% de su capacidad en unos 20 minutos, siempre que se den las condiciones adecuadas.

Para las recargas habituales en corriente alterna se ofrecen potencias de 7,4 u 11 kW, según la versión. Con esta última, el mismo proceso puede completarse en aproximadamente tres horas, lo que facilita aprovechar los periodos de estacionamiento para recuperar autonomía.

Puesto de conducción y salpicadero del Smart #2.

El interior combina la sencillez de un coche pequeño con un equipamiento tecnológico propio de modelos de categorías superiores. El salpicadero incorpora una pantalla central de 10,1 pulgadas para las funciones multimedia y otra de 8,8 pulgadas frente al conductor. El coche dispone de conexión a internet y permite utilizar diferentes servicios digitales.

La seguridad también ha recibido especial atención. El #2 estrena una estructura de carrocería diseñada para proteger a los ocupantes dentro de unas dimensiones muy contenidas. Además, incorpora asistentes de conducción que ayudan a mantener la distancia con otros vehículos y facilitan la circulación en carretera. Según el acabado, también puede contar con sistemas de vigilancia del ángulo muerto y de detección de tráfico durante las maniobras.

Cuatro terminaciones

La gama inicial estará formada por cuatro versiones. La más asequible, denominada Pure, tendrá un precio de 19.990 euros e incluirá las pantallas digitales, asistentes de conducción y el característico portón trasero dividido en dos partes. Por 1.000 euros adicionales, la Pure+ incorpora mejoras como la calefacción del asiento del conductor y una mayor potencia de recarga en corriente alterna.

Vista transparente del sistema de impulsión eléctrico.

El acabado Premium, con un precio de 24.490 euros, añade elementos de confort como el techo fijo de cristal, tapicería de cuero sintético, asientos calefactados y un equipo de sonido Sennheiser de siete altavoces. También amplía las posibilidades de personalización del vehículo.

Por encima se sitúa la Couture Edition, una serie especial limitada a 999 unidades para toda Europa que costará 25.690 euros. Se distingue por su carrocería en blanco mate combinada con un techo dorado, además de llantas específicas y detalles de equipamiento exclusivos.

Desde el 13 de octubre ya se admiten pedidos del nuevo Smart #2 en España, aunque su lanzamiento comercial completo está previsto para el primer semestre de 2027. La autonomía y otras especificaciones técnicas están todavía pendientes de homologación definitiva, y los precios anunciados no incluyen los gastos de envío ni de matriculación.

Con este lanzamiento, la marca recupera un tipo de automóvil que prácticamente había desaparecido de su oferta y que ahora regresa completamente adaptado a la movilidad eléctrica. En un mercado donde los coches tienden a crecer en tamaño, el #2 reivindica las ventajas de los vehículos pequeños y demuestra que todavía existe espacio para una forma de entender el automóvil centrada en la ciudad.

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