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El hackeo de cientos de miles de correos electrónicos destapa el funcionamiento interno de los ultras de AfD

Alice Weidel, colíder del partido ultra AfD, saluda a los medios de comunicación junto con sus candidatos en Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín.

Andreu Jerez Ríos

Berlín —
25 de octubre de 2026 11:57 h

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Más de 420.000 correos electrónicos procedentes de once bandejas de entrada de funcionarios de Alternativa para Alemania (AfD). Entre esa montaña de emails se esconden 48.000 documentos adjuntos que incluyen protocolos, nóminas, documentos estratégicos de campañas electorales, listas de militantes, donaciones, mensajes simpatizantes, intrigas y batallas internas del partido ultraderechista.

Los detalles conocidos hasta ahora a través de medios de comunicación alemanes apuntan a que los hackers no consiguieron penetrar directamente en los sistemas informáticos de AfD, sino que accedieron a los cientos de miles de correos electrónicos a través de cuentas de correo vinculadas con un proveedor externo de alojamiento web. Esas páginas web quedaron en desuso y, con el paso del tiempo, ofrecieron agujeros de seguridad aprovechados por los hackers.

El primero de los correos electrónicos es de marzo de 2013 y el último de septiembre de este mismo año. Es decir, toda la información robada y filtrada corresponde prácticamente a la vida completa del partido de ultraderecha más exitoso de la historia de la República Federal alemana.

Los piratas informáticos se hicieron con un enorme paquete de información de más de 284 gigabytes. Ese es el botín obtenido y subido a la Red con la esperanza que el buceo de periodistas y activistas en toda esa masa de información confidencial ponga al descubierto informaciones que comprometan a un partido que hoy lidera sólidamente las encuestas de intención de voto en Alemania.

En principio, cualquier persona puede acceder a la información, aunque el proceso necesita ciertos conocimientos técnicos. El análisis y la interpretación de toda el material precisa además de tiempo y, sobre todo, del conocimiento de los pormenores de la historia de un partido cargada de intrigas, enfrentamientos entre diferentes facciones y acusaciones de defender una agenda extremista, rayana con el neonazismo, y de tener contactos con organizaciones radicales con objetivos anticonstitucionales.

Reacción del partido

Aunque todavía queda muchísimo material por analizar, hay suficientes indicios sobre que los correos electrónicos son reales. Al menos, una parte de ellos. Medios de comunicación como el semanario Der Spiegel, por ejemplo, han buscado entre los emails algunas de sus preguntas o peticiones periodísticas hechas a lo largo de la última década al partido a través de correo electrónico y las ha encontrado. La misma AfD ha reconocido haber sido víctima de un robo de datos, aunque no ha querido responder a preguntas ni ofrecer más información al respecto.

La dirección del partido intenta ahora rebajar la gravedad de la filtración y pide a los medios no difundir la información al tratarse de datos robados. Parece una evidente forma de ganar tiempo mientras grandes medios de Alemania, tanto públicos como privados, ya han puesto en marcha equipos de investigación periodística única y exclusivamente dedicados a analizar y contrastar la autenticidad del contenido y de los documentos adjuntos a los cientos de miles de correos electrónicos.

Presión sobre Weidel

La copresidenta y candidata a canciller de AfD, Alice Weidel, es una de las figuras del partido que peor parada puede salir de esta enorme filtración. A Weidel le persiguen desde 2017 acusaciones de financiación ilegal de AfD en el distrito electoral de Bodensee, en el sur de Alemania, por el que se presentó a diputada federal aquel año. Fueron 132.00 euros procedentes de Suiza que se abonaron en varios pagos para financiar la campaña de Weidel para las elecciones federales de 2017.

En aquellos comicios, el partido de ultraderecha consiguió superar por primera vez la barrera del 5% y entrar en el Bundestag. La ley alemana establece que las financiaciones a partidos políticos alemanes procedentes de ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea son ilegales. Suiza no es Estado miembro de la UE.

El partido acabó devolviendo ese dinero meses después de la transferencia, según sacaron a la luz varios medios alemanes en noviembre de 2018. Un tribunal administrativo acabó condenando a AfD por financiación ilegal en 2023 y lo obligó a pagar una multa de casi 400.000. La versión oficial de Alice Weidel es que ella supo por primera vez de ese pago en septiembre de 2017 y que ordenó su devolución en cuanto se enteró. El análisis preliminar de los mails hackeados apunta en otra dirección.

El semanario Der Spiegel o el diario muniqués Süddeutsche Zeitung han encontrado indicios en algunos mails de que la copresidenta de AfD ya estaba enterada de esa transferencia de dinero en julio de 2017 e incluso pidió a su equipo estar atento a la entrada de “posibles donaciones” para financiar su campaña electoral en redes sociales.

Enfrentado a estas informaciones, un portavoz de Alice Weidel asegura que la líder ultra no hará declaraciones sobre el asunto y asegura que en aquellos días la entonces candidata a diputada federal tuvo “muchas conversaciones con potenciales colaboradores” de su campaña. Este primer hallazgo puede ser sólo un primer paso de una investigación que aumente la presión sobre Alice Weidel.

Debate sobre la prohibición

Este ataque informático contra AfD y la enorme filtración confidencial que ha sufrido el partido ha reavivado el debate político sobre un posible proceso de ilegalización de la formación ultraderechista. Diputados del ala izquierdista del socialdemócrata SPD piden que la información que surja de las investigaciones periodísticas sirvan para impulsar una ilegalización que sólo el Tribunal Constitucional puede aprobar a petición del Gobierno federal o de una mayoría parlamentaria en el Bundestag. El canciller federal, Friedrich Merz, se ha opuesto hasta ahora a dar luz verde a esa petición de ilegalización.

Una de las preguntas que queda por resolver es si los mails hackeados serían aceptados por la justicia alemana como una prueba válida en contra de Alternativa para Alemania. Un proceso de ilegalización contra el neonazi NPD ya fracasó en 2003 ante los tribunales porque parte de las pruebas aportadas habían sido conseguidas por informantes de los servicios secretos que ocupaban cargos dentro de la misma dirección del partido.

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