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Empate técnico en Brasil: Lula intenta sostener el gran bastión de la izquierda
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Empate técnico en Brasil: Lula intenta sostener el gran bastión de la izquierda en la región frente a Bolsonaro y la ola ultra

Luiz Inácio Lula da Silva sostiene una bandera este sábado, durante un acto en la playa de Copacabana en Rio de Janeiro, este sábado.

Bernardo Gutiérrez

Río de Janeiro —
24 de octubre de 2026 22:25 h

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Remontada agónica de Lula da Silva. Si la primera encuesta después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales otorgaba al candidato Flávio Bolsonaro seis puntos de ventaja con respecto al presidente Lula (53 frente a 47), las últimas reflejan empate técnico. Y una tendencia al alza de Lula. La encuesta Datafolha confirmaba el jueves la remontada: el empate técnico, 50% de los votos válidos para cada candidato. La última entrega de Datafolha, divulgada ayer por la tarde, Flávio registraba el 51% de los votos válidos, frente al 49% de Lula.

Sin embargo, Flávio Bolsonaro y Lula han crecido en las encuestas a costa de sus nichos electorales, como apunta la periodista Thais Bilenky. Lula en el nordeste y entre los más pobres. Flávio, entre los evangélicos y en el sur. “Es una disputa entre dos electorados muy cristalizados, con pocos indecisos. Las cargas afectivas de cada grupo son muy fuertes. La intensidad de la polarización afectiva hace difícil que un lado vea los méritos o los puntos en común del otro”, asegura a elDiario.es el filósofo Rodrigo Nunes, autor del ensayo Bolsonarismo y extrema derecha global.

El resultado de las elecciones, las más apretadas de la historia de Brasil, es imprevisible. Lula se aferra al aumento del rechazo a su oponente y del miedo al regreso de la familia Bolsonaro al poder. Flávio Bolsonaro confía en que las encuestas previas subestimaron su voto. Felipe Nunes, director de la encuestadora Quaest, avisó el miércoles de que el triunfo de Lula es posible, citando las elecciones de 2014, en las que la presidenta Dilma Rousseff remontó en los últimos días. En su opinión, si el Partido de los Trabajadores (PT) revierte votos nulos, blancos y abstenciones, como hizo en 2014, puede ganar.

Calles contra Flávio

Flávio Bolsonaro arrancó la campaña de la segunda vuelta en modo “já ganhou”. Negoció con el sector financiero nombres para el Ministerio de Economía, anunció un tijeretazo en las cuentas públicas y consiguió el apoyo oficial de tres de los cuatro candidatos derrotados. Confiando en las encuestas, replicó el guion de Donald Trump en el primer debate televisivo en Band TV: abandonó su forzada pose de moderación e intentó humillar a Lula. “La estrategia fue mal recibida por los grupos de indecisos. Percibieron que el candidato provocó un aire de opresión, atormentando al presidente de forma inoportuna”, aseguró la periodista Tatiana Farah en UOL. Por su parte, el presidente Lula ha intentado sacar rédito de la aprobación en el Senado del fin de la escala 6 x 1 (una histórica reducción de la jornada laboral) y de nuevas medidas del denominado paquete de bondades (apoyo a microemprendedores o aumento del programa de asistencia social Bolsa Familia, entre otras medidas).

Fotografía del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y el opositor Flávio Bolsonaro durante un debate electoral.

Sin embargo, el crecimiento de Lula en las encuestas reside en otro lugar: en una marea ciudadana progresista que ha ocupado las calles con las mayores manifestaciones celebradas en periodo electoral desde 1989. La multitudinaria manifestación de la avenida Paulista de São Paulo el domingo 11 de octubre encierra una clave importante: no fue organizada por el PT, sino por movimientos sociales, organizaciones estudiantiles, la Parada del Orgulho LGTBI, fandoms (comunidades de admiradores de Lady Gaga, Beyoncé o Taylor Swift) y por las hinchadas de los equipos de fútbol de la ciudad.

La tónica se ha repetido a lo largo del país. Lula sí asistió a la multitudinaria manifestación celebrada el sábado en la playa de Copacabana de Río de Janeiro, cuna política de Flávio Bolsonaro, y al acto de cierre de campaña en la avenida Paulista de São Paulo, dos espacios simbólicos que el bolsonarismo ha perdido a lo largo de la campaña.

Simultáneamente, la ciudadanía progresista se ha volcado en las redes sociales. Los influenciadores de izquierda aumentaron su alcance un 783% y superaron a los bolsonaristas por primera vez en 2026. Y prolifera un alud de iniciativas para evitar que Flávio Bolsonaro sea presidente. Onde da pra conversar (un mapa con el resultado de cada colegio electoral del país y argumentos para convencer a cada perfil), Triplique seu voto (se centra en abstencionistas y en WhatsApp) o Fura Bolha (vídeos para salir de la burbuja) son algunas de ellas. Otras, como Vira Voto, apuestan por acciones callejeras. “Incentivamos conversaciones francas, en directo, con sillitas en la calle, con panfletos pedagógicos. Es una forma de que las personas que no son militantes, que nunca hicieron campaña, se sientan útiles para resolver dudas y combatir la desinformación”, asegura a elDiario.es la socióloga y economista Sabrina Fernandes, una de las promotoras de Vira Voto.

Tirón de orejas de relatores de la ONU a las big techs

El pasado miércoles, cuatro relatores especiales de la ONU enviaron una dura advertencia a la empresa Meta, propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp, por su injerencia en las elecciones brasileñas, respondiendo a la denuncia previa del equipo de campaña de Lula. La organización brasileña CTRL+Z ya había alertado que Meta censuró 1.088 perfiles de apoyo Lula da Silva (incluso al perfil oficial de Lula) y eliminó cuentas, posts y grupos de WhatsApp de izquierda, entre otras irregularidades. Meta alegó problemas técnicos, aunque algunos de sus trabajadores, según Folha de São Paulo, reconocieron que el algoritmo favorece la campaña de Flávio Bolsonaro. “Meta está saboteando las elecciones’, declaró la antropóloga Letícia Cesarino enThe Intercept.

El malestar contra las Big Techs, que también se extiende a Google, Microsoft, X (antiguo Twitter) y servicios de Inteligencia Artificial (IA), desembocó en manifestaciones denunciando la interferencia en las sedes de META en Dublín, París y São Paulo. La candidatura de Lula solicitó incluso oficialmente la suspensión de la candidatura de Flávio Bolsonaro por dicho motivo. “Un fallo técnico que bloquea una campaña presidencial a las vísperas de las elecciones es inaceptable, sea contra quien sea. Tiene que ser rápido, con pericia y con transparencia”, segura a elDiario.es, Waldir Franco Felix Junior, abogado especialista en derecho electoral.

Por otro lado, las órdenes de eliminación de contenido del Tribunal Superior Electoral (TSE), presidida por el ministro bolsonarista Kassio Nunes, han encendido todas las alertas. Juristas, políticos, medios y sociedad civil han denunciado la censura del TSE. El intento de eliminación del canal Exército de Lula de WhatsApp, lanzado por el diputado André Janones, sin ninguna prueba de irregularidades, fue duramente criticado por el editorial de Folha de São Paulo titulado Kassio Nunes insiste en censura pro Flávio.

Recta final

A pesar de las expectativas, el debate televisivo de la Rede Globo celebrado el viernes por la noche tuvo un tono moderado. Ambos candidatos se dirigieron a los electores indecisos. Lula aprovechó la ocasión para mostrarse como un estadista veterano, alertando a la audiencia sobre la inexperiencia de Flávio Bolsonaro. “No conoces Brasil”, insistía Lula una y otra vez. El presidente de Brasil también recordó algunos de los escándalos que cercan al candidato ultra. Lula tuvo uno de sus momentos más álgidos cuando ganó derecho a réplica, al ser llamado por Flávio Bolsonaro de “nueve dedos” (referencia al dedo que perdió trabajando en la fábrica). “Si hay alguien aquí en este público sabe lo que es el mundo del trabajo, eso soy yo. Si hay alguien que perdió el dedo con 17 años, trabajando por la noche, ese soy yo. No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos”, aseguró Lula indignado.

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en el debate en los estudios de TV GLOBO este viernes, a dos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en Río de Janeiro (Brasil).

La izquierda sigue encomendándose al rechazo a la figura de Flávio Bolsonaro. “El bolsonarismo tiene un lado grosero e irritante que ofende. El elector que puede cambiar de voto es aquella persona que se incomoda con la agresividad bolsonarista”, matiza Sabrina Fernandes. André Janones desquició a la campaña de Flávio y al propio TSE con una acción sorprendente: incentivar a los millones de “soldados” del Exército do Lula a buscar en Google términos y frases que remiten al pasado oscuro de Flávio Bolsonaro. Además de dominar el Google Trends de búsquedas, su estrategia es que cada persona incentive a los indecisos a realizar búsquedas, para que no sientan tanta presión.

Sin embargo, a pesar de la remontada de la izquierda, las urnas van a medir también la fuerza del antilulismo: un 17% de los electores de Flávio Bolsonaro no es bolsonarista y vota para derrotar a Lula. Rodrigo Nunes explica que quien vota a la extrema derecha tiende a buscarse justificaciones racionales: “Mucha gente que vota a Flávio Bolsonaro lo hace sabiendo que es corrupto y está involucrado con el crimen organizado. Para justificarse, suelen exagerar los defectos del adversario mientras minimizan al candidato escogido”.

La izquierda continúa incentivando la movilización ciudadana. Y confía en la letra pequeña de las encuestas. Ha subido ligeramente el número de votantes de derecha no bolsonarista que se inclina por Lula. Disminuye levemente la intención de voto nulo y blanco. André Janones se mostró esperanzado en un live de You Tube que hizo con Lula. Se dirigió expresamente a los mayores de setenta años, que no tienen obligación de votar y se inclinan por Lula: “Ahora tienes que pensar en Brasil, el país en el que trabajaste durante 60 años. Es como si fuésemos un árbol. Vamos envejeciendo, dando frutos y esos frutos dan semillas que dan nuevos árboles. Eres eso, tienes que cuidar de los árboles que plantaste en el mundo”.

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