Arden las calles
Arden las calles. En Francia se suceden los tumultos, los saqueos e incluso se incendian edificios históricos como el ayuntamiento de Limoges. En Madrid, sin llegar a esos extremos, prosigue la acampada de Sol, imitada en otras ciudades españolas, para reclamar el derecho a una vivienda digna mientras el profesorado hace huelga para mejorar las condiciones y la financiación de la educación pública. En ambos casos, en las fechas previas a unas elecciones, el 29N en el caso de España, y las elecciones presidenciales del próximo mes de abril en el país vecino, y con la intervención violenta de la policía como nexo de unión. Italia, Albania, Serbia, Bélgica, son escenarios de las protestas, sobre todo por parte de la juventud, contra el coste de vida y los recortes educativos. Muchas manifestaciones terminan en enfrentamientos violentos.
Mientras la derecha y la ultraderecha de los países europeos acusan a los manifestantes de poco menos ser “terroristas de extrema izquierda”, de ser unos “mamarrachos” (Ayuso dixit), o culpan a la inmigración de estos conflictos, se obvia el origen de esta situación que afecta a gran parte de la sociedad, en la que la dificultad de acceder a una vivienda es la punta del iceberg. El coste de la vida va muy por delante de la subida de los salarios, imposibilitando el ahorro; se generalizan los trabajos precarios, sobre todo entre la juventud, que impiden su emancipación; se ahondan las diferencias entre ricos y pobres, etc...
El 91% de los municipios de la Región de Murcia se sitúa entre el 25% de los municipios con menor renta de España, con una renta media neta inferior a 13.218 euros anuales por habitante, según el Atlas de Distribución de Renta de los Hogares del INE, con datos de 2024. Es la proporción más alta de todas las comunidades autonómas. Sólo cuatro municipios, Murcia, Cartagena, Ojós y Molina de Segura, superan esa cifra, pero para situarse en el escalafón siguiente, los municipios con renta media-baja, lo que no invita al entusiasmo. Mientras tanto, el precio medio del alquiler en la Región de Murcia supera por primera vez los 800 euros. Todo esto provoca que la quinta parte de las trabajadoras y trabajadores de la Región, el 20%, a pesar de tener un empleo, esté por debajo del umbral de la pobreza.
España lidera el crecimiento económico de la UE, con previsiones de aumentar el PIB un 2,4% en 2026, el triple que la media europea y, por primera vez en décadas, la tasa de paro está por debajo del 10%. Sin embargo, ese crecimiento no alcanza a la mayoría de la población, y se sustenta gracias a la precariedad laboral. La juventud actual, la llamada 'generación Z', es la generación mejor preparada de la historia. Más de la mitad de los y las jóvenes de entre 25 y 34 años poseen estudios superiores, cuando en el año 2000 esa cifra no llegaba al 35%. Pero ese nivel educativo no se corresponde con el tipo de empleo que suelen desempeñar. Según la OCDE, en España, más del 35% de los trabajadores con estudios superiores ocupan puestos que no requieren ese nivel, frente a una media del 22-23% en los países del entorno, y su salario no les permite independizarse de sus padres. Es la primera generación que vive peor que lo hicieron sus padres, lo que crea una sensación de frustración y de que, por mucho que se esfuercen, no llegan a cumplir sus objetivos, tan sencillos como iniciar una vida independiente y, mucho menos, vivir en pareja o fundar una familia.
Es común que los estudiantes compartan piso para poder hacer frente a los gastos de vivienda. Pero esta circunstancia alcanza también a jóvenes adultos con empleo, en los que la crisis habitacional está obligando también a personas mayores de 35 o incluso 55 años a compartir piso por necesidad. La mayoría social ha estado demasiado tiempo callada, viendo cómo las grandes empresas del Ibex-35, los bancos, las empresas energéticas, las grandes distribuidoras de alimentación, multiplican sus beneficios mientras es cada vez más difícil llegar a fin de mes. Los sindicatos han convocado una huelga para el próximo 11 de noviembre, justo antes del inicio de la campaña electoral. Esta huelga va dirigida tanto al actual gobierno como al que venga después, sea del signo que sea. Es una llamada de atención a los poderes públicos de que ya no bastan las palabras, sino que es imperioso pasar a la acción para cambiar esta situación. Esperemos que tomen nota.