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Opinión - 'La mejor baza para el PSOE es dejar que hable Feijóo', por Marco Schwartz

La mejor baza para el PSOE es dejar que hable Feijóo

23 de octubre de 2026 22:40 h

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Prácticamente todas las encuestas, con la notable excepción del barómetro del CIS, pronostican que Alberto Núñez Feijóo llegará a la Moncloa tras las elecciones del 29N, y no seré yo quien ponga en duda los resultados del aluvión de proyecciones demoscópicas favorables al líder del PP. De lo que estoy convencido es de que, si no consigue su objetivo, en las facultades de comunicación y de ciencias políticas se estudiará la entrevista que este viernes concedió a la SER como uno de esos momentos en que el camino se le tuerce a un político.

He leído comentarios críticos con el periodista Aimar Bretos por haber permitido que Feijóo hablara a sus anchas. Pero yo considero que esa fue, precisamente, la virtud de la entrevista: crear las condiciones para que el candidato a la Presidencia soltara sin tapujos lo que llevaba adentro. Normalmente, Feijóo dedica sus intervenciones a descalificar al presidente Sánchez. Que nos cuente algo sobre sus propios planes es de agradecer. Hemos sabido, entre otras cosas, que tiene dudas sobre la viabilidad del sistema de pensiones, si bien reiteró su compromiso de mantener la revalorización de las prestaciones actuales según el IPC; que subirá el SMI solo si las empresas dan su visto bueno (cosa que no han hecho en siete de las últimas ocho subidas); que reabrirá el debate sobre el derecho al aborto para que las “niñas” de 16 y 17 años deban informar a sus padres si pretenden interrumpir su embarazo; que reformará la ley de la eutanasia (“La vida digna está por encima de la muerte digna”, sentenció, seguramente sin ser consciente de sus palabras); que suprimirá el Ministerio de Igualdad (ante las dudas del entrevistador sobre su compromiso con las mujeres, exclamó: “¿Cómo no voy a ser feminista si me he criado en mi casa con muchas más mujeres que hombres?”); que derogará la Ley de Memoria Democrática; que está en contra de dar subvenciones públicas a la “cultura sectaria”…

Y esto no incluye todo lo que se vería obligado a añadir en unas eventuales negociaciones de investidura con Vox. Porque las encuestas coinciden en que el PP quedará lejos de la mayoría absoluta y deberá pactar con el partido de ultraderecha, envalentonado por su creciente influencia y popularidad. Imaginen además si Feijóo acude a esas negociaciones sin haber sido el candidato más votado. Lo pipa que se lo pasaría Abascal. Porque ese escenario también es posible: que Pedro Sánchez gane en número de votos. En ese caso, Feijóo no volvería a airear el “contrato” que propuso a Sánchez antes las elecciones de 2023 para que los dos grandes partidos se comprometieran a facilitar la investidura del otro si resultaba más votado. El partido con más votos en aquellos comicios fue, ¿lo adivinan?, el PP, y Feijóo necesitaba la abstención del PSOE para llegar a la Moncloa, porque los apoyos de Vox no le alcanzaban. Ahora el panorama es distinto, según los sondeos. Las cuentas con Vox parecen cuadrar esta vez. Ya no harían falta contratos ni milongas con los socialistas. Gobernar sin haber ganado en votos ya no sería ilegítimo según la teoría política del PP. Pero la debilidad de Feijóo ante Abascal no se la quitaría nadie.

Volviendo a la entrevista en la SER, ¿y si el PSOE remonta? ¿Si cada entrevista que conceda en adelante Feijóo, y no serán pocas, fuera tan sustanciosa como la que mantuvo con Bretos y consigiuese espolear a un progresismo que no está aún suficientemente movilizado? Dicho de modo más directo: ¿y si Sánchez consigue mantenerse en la Moncloa? Vale, es muy improbable. Pero en política a veces suceden cosas inusitadas. En las elecciones estadounidenses de 1948 todos los medios y sondeos daban por ganador al republicano Thomas E. Dewey. Tanto, que al día siguiente el diario Chicago Daily Tribune, sin esperar el escrutinio hasta el final, abrió su portada a seis columnas con el titular enorme ‘DEWEY DEFEATS TRUMAN’ (Dewey derrota a Truman). Pues, para sorpresa general, ganó el demócrata Harry S. Truman, que dejó para la historia su icónica foto sosteniendo con una sonrisa el ejemplar desafortunado del diario de Chicago.

Las campañas pueden torcerse por muchos motivos. Por unos acontecimientos súbitos en la economía, por una catástrofe, por alguna reacción inoportuna de un candidato (recuérdese la nefasta imagen de Nixon pasándose por la cara el pañuelo en su debate televisivo con el joven y brioso Kennedy), por la revelación de un escándalo, por algún pequeño resorte que salta de repente en el complejo engranaje social… Incluso por una visita indeseada, como la que esta semana hizo a Madrid Javier Milei. Para el PSOE fue un regalo, más aún con sus insultos al presidente Sánchez, porque el hombre de la motosierra tiene la virtud de agitar al electorado progresista. Los socialistas incluso le dieron una irónica bienvenida al presidente argentino descolgando una enorme pancarta en la fachada de su sede de Ferraz en la que expresaban su orgullo de ser “zurdos”, como los llama despectivamente Milei. La dirección nacional del PP le sacó el cuerpo al incómodo huésped para no dar argumentos a sus rivales, pero el hombre fue donde la baronesa Ayuso, su condecoradora de cabecera, y salió la foto de los dos personajes fundidos en un abrazo para deleite del PSOE e inquietud de Génova.

“Si nos visita quince veces más, es posible que gane Sánchez”, ironizó Felipe González, sugiriendo que nada va a alterar ya el resultado favorable al PP que pronostican las encuestas. Por supuesto que Milei no va a venir quince veces más a Madrid. Pero Feijóo tiene previsto conceder más entrevistas.