La diputada del PP Ana Vázquez comparó el spray con unas tijeras en sus alegaciones ante el Congreso para evitar una sanción
La diputada del PP Ana Vázquez no será sancionada por el Congreso por haber introducido al hemiciclo un spray de gas pimienta. La Mesa de la Cámara acordó este martes el sobreseimiento de su expediente, y lo hizo obligada por la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. Vázquez presentó la semana pasada un escrito de alegaciones ante la Mesa, al que ha accedido elDiario.es, asegurando que las afirmaciones que se han “vertido” contra ella “carecen de todo sustento fáctico y jurídico”. La diputada insiste en el argumento con el que trató de defenderse durante el día en el que exhibió el espray de gas pimienta en el Congreso: que no es un arma, a pesar de que ella misma reconoce en las alegaciones que aparece recogido como tal en el artículo 5 del Reglamento de Armas.
“La ubicación sistemática del producto en un reglamento sectorial, y más aún cuando se menciona para excluirlo de la regulación de prohibición general, no basta para transformar en 'arma', a efectos de un tipo sancionador autónomo, todo objeto allí regulado”, espeta Vázquez en sus alegaciones, en las que se queja de que “la interpretación” de la Mesa “convierte en arma cualquier objeto concebido para defenderse o, simplemente, potencialmente lesivo”. Llevando al extremo dicha interpretación, sostiene la diputada, “podría llegarse a la conclusión de que porta armas el diputado que entre en el recinto parlamentario con simples objetos de oficina, como unas tijeras”.
Por otra parte, Vázquez recuerda que no fue ella quien vació el espray de gas pimienta en un baño del Congreso, sino un trabajador del PP, tras entregárselo ella misma. “No existe, por tanto, prueba directa de que la señora diputada accionara el aerosol en ninguno de esos lugares, ni se identifica orden, instrucción, concierto previo o aportación causal consciente que permita imputarle el comportamiento de un tercero”, argumenta el documento de alegaciones, que sostiene que “la mera entrega de un objeto, aun si se entendiera acreditado que era el mismo aerosol, no demuestra por sí sola que conociera o aceptara su ulterior utilización”.
Por Daniel Ríos