MEMORIA HISTÓRICA
El primero de 1.786: ya descansa en su tumba José León, el primer identificado en la fosa común de Pico Reja en Sevilla
En el cementerio de San Fernando de Sevilla hacía más de medio siglo que había una tumba familiar en la que aparecía en primer lugar el nombre de una persona que no estaba enterrada allí. Hasta este miércoles, en el que por fin han llegado los restos del excelentísimo e ilustrísimo señor don –como recoge la lápida– José León Trejo. Lo de los cargos es porque además de profesor de Francés fue concejal del Ayuntamiento hispalense entre 1931 y 1936, pero lo especial del acto en el camposanto es que ha supuesto la entrega a su familia de los restos de la que es la primera víctima identificada de las 1.786 sepultadas en la fosa común franquista de Pico Reja.
“Es el primero de 1.800 fusilados, fíjate lo que queda, queda todo por hacer”, ha apuntado Fernando Sarmiento, nieto de José León, detenido poco después del golpe de Estado y ejecutado el 17 de octubre de 1936. “Han sido muchos años de resignación y silencio”, que han tenido su epílogo casi 90 años después y –entre vivas a la República de los allí presentes– ha querido lanzar un mensaje optimista: “Es un día importantísimo para mi familia, de alivio porque damos por terminada una historia muy triste, pero lo es también para el resto de familias porque hay esperanza”.
En la misma línea ha ido las breves palabras que le ha dedicado la responsable municipal que ha hecho entrega de los restos: “Aquí tenéis a vuestro abuelo José, para que podáis honrarlo como se merece. Que su memoria sea el mejor ejemplo para construir una sociedad basada en la libertad, en la paz, en la dignidad y en el respeto de los derechos humanos. Descanse en paz”.
La lentitud de las pruebas de ADN
La confirmación de este primer positivo la trajo el ADN seis años después de que se empezara a exhumar Pico Reja, que se llenó pronto de víctimas por la violenta labor represora que desplegó el general golpista Gonzalo Queipo de Llano. Los restos que se sacaron (un millón y medio de huesos, porque había también miles de personas no represaliadas) se depositaron en el que es el mayor osario de España con víctimas del franquismo. 0601 - 0605, tenía como número de referencia el nicho en el que estaba José León.
El ADN ha traído la certificación, y es también uno de los principales motivos de queja del movimiento memorialista por la lentitud con la que se van conociendo los resultados para unos familiares cada vez más envejecidos. “Hay muchos primos que no han podido venir porque ya viven fuera y están bastante mayores”, de hecho los descendientes más directos son todos nietos, ya no vive ninguno de los nueve hijos del que fuera edil hispalense.
Por cierto, que en este caso hubo que hacer pruebas complementarias, porque lo que se comunicó a la familia es que “se había identificado un León Trejo”, pero no se sabía con certeza cuál de ellos. Además de José fueron fusilados sus hermanos Manuel –se cree que estaba también en Pico Reja– y Joaquín, bisabuelo de los actores Paco y María León y del que se sospecha que está en otra fosa común en el municipio sevillano de Castilblanco de los Arroyos.
Un “homenaje específico” para más adelante
Tras casi un siglo de espera, el acto de entrega de los restos ha sido muy sencillo, muy alejado de la más mínima pompa. Tras extraerlos en la caja en la que estaban depositados en el osario, han sido traspasados a otra de madera que ha sido cubierta con una bandera republicana. El propio Fernando Sarmiento, acompañado por momentos de otro familiar, ha sido el encargado de llevarla hasta la tumba familiar, en la que ya descansaban su esposa Rosario y algunos de sus hijos.
En el acto han estado presentes el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Bueno (PP), y el subdelegado del Gobierno y el diputado provincial de Cultura, Francisco Toscano y Casimiro Fernández, ambos del PSOE, que han acudido pese a no ser formalmente invitados. El gobierno local se ha escudado en que era una ceremonia íntima, dedicada a la familia, algo que no ha convencido a Ejecutivo central y Diputación, que han anunciado –tras consultarlo con la familia– un futuro “homenaje específico” con el fin de que “se reconozca públicamente que esta persona fue asesinada por defender la legalidad democrática”.
Fernando Sarmiento no ha querido entrar en polémicas al considerar que “no es un momento de pronunciamientos políticos y no me voy a pronunciar respecto a las instituciones”, aunque sí ha dejado caer que “cada palo aguante su vela”. “Si el Ayuntamiento no ha considerado prudente hacer otra cosa, nosotros nos sentimos satisfechos con un acto que ha sido familiar”, así que ya es cuestión de que “cada uno pregunte a su conciencia y haga lo que considere oportuno”.
“Un intelectual y progresista moderado”
José León Trejo es definido como “un intelectual y progresista moderado de la burguesía sevillana” por Ricardo Fernández, que este miércoles estaba en el acto y junto a José Montaño estudia la represión sufrida por el profesorado en la provincia de Sevilla. “Persona con muchas inquietudes, fue también un apreciable filólogo y dio alguna que otra conferencia en la que fue presentado por la prensa de los años 20 del pasado siglo como ”fervoroso andalucista“.
En esta “República de los maestros”, a León Trejo le tocó un trago complicado, ya que fue nombrado gobernador civil de Guadalajara, y como tal le tocó arrestar el 14 de junio al cardenal Segura –arzobispo de Toledo y primado de España– para mandarlo al exilio. “Es un ejemplo de compromiso y de intelectual volcado con la República”, apostilla Fernández.
“Honor y gloria a las víctimas del franquismo”, clama una voz entre alguna que otra bandera republicana cuando se deja atrás Pico Reja y se pasa cerca de Monumento, una fosa común en teoría todavía más grande (puede acoger hasta a 2.600 represaliados) pero cuya exhumación sigue sin despegar entre reproches de Gobierno y Diputación a Ayuntamiento y Junta por su “falta de voluntad política”. Pero el ruido de la pugna institucional ha quedado atrás este miércoles mientras se levantaba la lápida en la que el tío Paco “tuvo la visión de poner en los años sesenta el nombre de su padre con carácter reivindicativo”. No se oyen las antiguas y queridas voces, se lee esculpido en el mármol, pero sí los vivas a la República en honor a José León Trejo, que de 1.786 ha sido el primero.