El antiguo Canal de la Expo 92 de Sevilla culmina su mutación: de suelo para firmas tecnológicas a acoger bares y hoteles
Punto casi final, aunque todavía no definitivo, al culebrón del Canal de la Expo 92, en la Cartuja. PP y Vox han sacado adelante (con la oposición de PSOE y Podemos-IU) el último trámite para la recalificación urbanística de este simbólico espacio del que fue recinto de la Exposición Universal. Hasta ahora estaba reservado para actividades productivas, pensando en la ampliación de empresas del parque tecnológico de la Cartuja –ahora Sevilla TechPark–, pero ahora se cambia a uso terciario y se abre así la puerta a que se ubiquen bares, hoteles, supermercados, oficinas y hasta discotecas, como ha denunciado la izquierda.
Y esa, de partida, es la idea del propietario de los suelos, el Gobierno andaluz, que parte de estos terrenos tengan este uso para así atender las necesidades en este sentido que asegura que tiene el parque tecnológico. Lo cierto es que un suelo con un destino muy delimitado y protegido pasa ahora a ser un simple terciario, lo que dispara las opciones de venta del mismo. “Todo un pelotazo urbanístico”, lo han definido PSOE y Podemos-IU.
La operación se empezó a gestar hace casi dos años, pero ha sido ahora cuando se han limado los últimos flecos de un convenio Junta-Ayuntamiento del que sólo queda pendiente la firma para así bendecir definitivamente la recalificación. El gobierno de José Luis Sanz (PP) alega que así se recupera un espacio que lleva tres décadas abandonado y que el cambio de uso cuenta con los parabienes del Círculo de Empresarios del parque tecnológico, mientras que la Junta de Andalucía apunta que su actual calificación urbanística “lo hacía poco atractivo para la inversión”.
Ajustar a la “realidad actual”
Como muestra de ello, alega que las subastas celebradas por la Dirección General de Patrimonio del Gobierno andaluz para enajenar el Canal de la Expo “quedaron desiertas al no recibir ofertas”. Así que el cambio de uso ahora aprobado lo que hace es “ajustar la calificación urbanística de la parcela a la realidad actual”.
A cambio de allanar el camino para que la Junta pueda vender esta parcela de 40.361 metros cuadrados, uno de los espacios más recordados de la Expo pero que se quedó sin agua poco después, el Consistorio obtiene la propiedad definitiva de los Jardines del Guadalquivir de la Cartuja (con casi 80.000 metros cuadrados), que desde 2011 tiene en cesión temporal de gestión. Además, recibirá 200 plazas en el aparcamiento subterráneo que se construirá y también se queda con dos parcelas (en las calles Doña María Coronel y Simón de Pineda) valoradas en casi 1,2 millones de euros, que aporta la Junta como forma de pago por la “puesta en valor” de los deteriorados Jardines del Guadalquivir.
Y otro detalle adicional: se reconoce y autoriza de forma expresa el uso público para el tránsito por las pasarelas que cruzan el Canal de la Expo, para así garantizar el acceso ciudadano al auditorio Rocío Jurado. Es decir, que el proyecto que levante quien se haga con estos terrenos deberá respetar el derecho de paso, para que no haya sorpresas a posteriori, porque ahora la Junta lo que hará es sacar a subasta el solar sin más, y será el comprador el que se encargue del obligatorio plan especial urbanístico.
“Una necesidad imperiosa”
Eso es precisamente lo que ha reprochado el encargado de dar la réplica por el PSOE, el concejal Fran Páez, para quien el gobierno local del PP le permite a la Junta que le “endose” este trámite a terceros, “se lleva la bolsa de los caudales sin obligación, es un llave en mano”. En cuanto a las modificaciones del convenio aprobadas en el pleno, ha denunciado que han sido obligadas por los propios servicios jurídicos municipales, “está claro que había muchas prisas en dejar cerrado el camino al pelotazo que se le permite al señor Moreno Bonilla”.
El Canal de la Expo, a su juicio, es ejemplo de la “especulación urbanística” que el PP “ha implantado en el Ayuntamiento en contra de los intereses de la ciudad”. Los empresarios, ha recordado, demandan suelo para compañías de alto valor añadido, “pero van a implantar supermercados, bares y discotecas”.
El delegado de Urbanismo, Juan de la Rosa (PP), ha incidido en la “transparencia” el proceso y le ha reprochado a las formaciones de izquierda que en realidad lo que les gustaría es que ese espacio “siga abandonado y con matorrales”. Tras incidir en que no se permitirá ningún desarrollo residencial, ha defendido que van “de la mano del Círculo de Empresarios de la Cartuja” y que este proyecto “es una necesidad imperiosa y un desarrollo fundamental para Sevilla”.
Todo ello, en un Sevilla TechPark que acoge a 575 empresas, cuenta con casi 32.000 trabajadores y genera una actividad económica que supera los 5.500 millones de euros anuales. A ello hay que sumar unas instalaciones universitarias que congregan a diario a 10.000 estudiantes.
“Paraíso para especuladores”
No ve precisamente así las cosas la concejal de Podemos, Susana Hornillo, para quien recalificar y abrir así la puerta para que lleguen hoteles, bares y oficinas es “todo lo contrario a lo que tendría que haber sido ese espacio”: apostar por la innovación científica, la investigación y la creación de empleo de calidad. “Resulta realmente preocupante la rapidez con la que este gobierno está recalificando suelo que podía usarse para usos productivos y tecnológicos, convirtiéndolo en suelo para pelotazos urbanísticos”.
“En los últimos años se ha recalificado más de medio millón de metros cuadrados de suelo industrial, algunos proyectos han sido heredados del gobierno anterior [del PSOE] pero ustedes han metido el acelerador”, le ha reprochado al PP. “Están hurtando el futuro a la ciudad, se han rendido a que sea un decorado para turistas o un paraíso para especuladores”, porque “aquí ni las VPO son de acceso libre, se especula con ellas porque se pueden descalificar a los siete años”.
Quien sí está satisfecho con lo que se va a hacer es Vox, que no sólo ha apoyado con su voto la recalificación, sino que negoció con el PP para afinar el primer convenio que se presentó hace un par de años, “que no nos gustaba”, ha señalado su portavoz adjunto, Gonzalo García de Polavieja. Y ha sido gracias a su intervención, asegura, que al final se incluyen “zonas verdes, 200 plazas de aparcamiento, se limita el uso hotelero y se incorpora el uso tecnológico”, un proyecto que contrasta con que la alternativa de la izquierda era “mantener 30 años más baldío el Canal de la Expo”.