La “realidad intuida” de Nemesio: maestro, artista y ciudadano comprometido homenajeado en Sevilla
Aunque la memoria de Nemesio Moreno se va apagando cada día, su obra pictórica parece gozar de una vigencia y una frescura sorprendentes. Y eso es precisamente lo que han querido poner de manifiesto sus amigos y familiares al promover la exposición Nemesio, el magisterio del arte, que puede visitarse en la Casa de la Provincia de Sevilla, con la colaboración de la Fundación Colegio Aljarafe, el Ayuntamiento de Mairena y la Diputación. Una muestra que reivindica con fuerza a un artista talentoso y personalísimo, pero también al ciudadano comprometido que también fue hasta que sus facultades se empezaron a ver mermadas.
“Mi relación con Nemesio está relacionada con el Colegio Aljarafe, en el que he trabajado los últimos treinta y tantos años, al igual que la mujer del artista, Cele Rodríguez”, comenta José Luis García Ballesteros, uno de los amigos que han ejercido como comisarios para la ocasión junto a la mencionada esposa y sus hijos, Alba y Darío. “Él también participó muy activamente como padre de alumnos, impartió talleres y se implicó en toda la actividad del centro, como hizo también con el Ayuntamiento de Mairena, donde hizo desinteresadamente de todo: dípticos, carteles…”. Su hija Alba recuerda, de hecho, que siempre tenía a flor de labios el estribillo del “si tú me dices ven, lo dejo todo” de Los Panchos cuando se le llamaba para cualquier cosa.
“Se empeñaba no solo en el motivo del cartel, sino que añadía formas de diseño y plegamiento muy originales, algunos de los cuales daban dolor de cabeza a los de la imprenta”, recuerda con buen humor Maribel González Escudero, funcionaria de aquella época, “pero que enriquecían la categoría de dichos encuentros pioneros”.
Un extremeño en el Aljarafe
Nacido en El Carrascalejo, Badajoz, en 1946, Nemesio Moreno viajó al sur como tantos extremeños, a través de la Vía de la Plata, y se instaló en Mairena del Aljarafe en 1985, donde reside desde entonces. No tardaría en ser relacionado con un grupo de artistas estrechamente vinculados a esta comarca que cumplieron un papel nada menor en los primeros años de la democracia, y entre los que se encontraban nombres como Paco Cuadrado, Felipe Cárdenas, José María Godoy o Enrique Acosta, entre otros.
Formado en la Escuela de Artes y Oficios de Mérida tras estudiar Magisterio, y más tarde en el estudio de Federico Osuna Bobadilla, recibió un fuerte influjo de los pintores impresionistas, una de sus mayores revelaciones junto con la de la pintura de Marc Chagall. Unos y otros le animaron a pintar los recuerdos de su pueblo, escenas de su infancia, “la tierra herida por la reja del arado, la línea serpenteante que trazaban sobre el paisaje del pueblo, los árboles que bordeaban el regato, las ramas de éstos desnudas en invierno describiendo una línea azul un azul celeste, las grietas de los canchos, las texturas milenarias, las sinuosas líneas que el tiempo dibujaba sobre las paredes encaladas de las casas…”.
Como creador, abarcó un amplio espectro de técnicas, desde pinturas al óleo y acuarelas a tapices, pasando por cartelería o diseños de muy diversa índole. También figura entre los pioneros en Andalucía en la reutilización de materiales, incorporándolos y transformándolos en obras de arte. No obstante su significación social y política, siempre manifestó su deseo de materializar una “realidad intuida”, como él mismo la llamaba: “La realidad observada nunca me interesó demasiado, pues intuía otra muy distinta, a la que intentaba dar forma material, pues solo la tenía en el mundo de los sueños”, confesaba. “Así la inventé y la materialicé gráficamente, a caballo entre la escritura y el dibujo o la pintura…”.
“También ejerció como docente en centros educativos de Mairena y como asesor de enseñanzas artísticas en el CEP (Centro del Profesorado) de Castilleja de la Cuesta”, apunta García Ballesteros. “Fue un maestro de maestros siempre a la búsqueda de nuevas metodologías, que participó de manera intensa en las recordadas semanas pedagógicas del Aljarafe, organizando e impartiendo diversos cursos y talleres, y que más tarde evolucionaron a las históricas Escuelas de Verano del Colectivo de Pedagogía Popular. Es mucha la gente que se siente en deuda con Nemesio, y ante su ‘ausencia’, por así decirlo, pensamos que todos debíamos decir algo sobre él”.
Recuerdos e ilusiones
Así, el también pintor Pablo Grosso afirma que “Nemesio es Nemesio. Es pintor de encierro, de laboratorio, de mirada limpia y sencilla y angostada mirada de otros que fueron, los que llegaron. No muchos tienen las agallas de ver el Universo delante suyo, y al mismo tiempo mostrarlo a los demás. Ese es el artista”.
Otro pintor y también arquitecto, José Manuel Mariscal, agrega que “Nemesio es un artista de los que pintan para sí mismos, de forma intimista, en total armonía entre mente y pincelada. He ido constatando la serena introspección de sus lienzos, lo he visto sumergirse en uno de esos cuadros de etéreas atmósferas, infinitudes cromáticas y horizontes monocromos”.
“Al final, diría que he querido ser fiel a mis vivencias, a como yo recibí los estímulos del exterior”, concluye el propio Nemesio en el catálogo que se ha publicado con motivo de la exposición, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 31 de octubre. “En definitiva, he interpretado mi vida a través de los recuerdos, las ilusiones y desilusiones”.