El mercado del juego desembarca en la salud: ya se puede apostar sobre el resultado de los ensayos clínicos
Después de haber interferido en procesos electorales, operaciones militares y hasta las proyecciones del cambio climático, el mercado de apuestas acaba de adentrarse en el terreno de la salud pública con consecuencias potencialmente catastróficas, según los especialistas. El pasado mes de julio, la polémica plataforma Kalshi puso en marcha el primer programa piloto de mercados de predicción sobre los resultados de ensayos clínicos y decisiones regulatorias de la FDA. O lo que es lo mismo, permitirá arriesgar dinero eligiendo “sí” o “no” sobre el éxito de un medicamento mientras aún se está probando su eficacia en los pacientes.
En su anuncio, Kalshi argumenta que la apertura de este mercado resuelve el grave problema de opacidad informativa de la industria farmacéutica y permite evaluar la evidencia científica de un medicamento de forma independiente y frente a la volatilidad bursátil de la compañía. Y adelanta que las dos primeras apuestas de este programa piloto ya están en marcha: una sobre el resultado del ensayo POLARIS-AD en Fase 3 para un tratamiento del alzhéimer en etapa temprana y otra sobre la decisión de aprobación de la FDA del fármaco anito-cel de Gilead/Arcellx para el mieloma múltiple recidivante o refractario.
Con el argumento de que las farmacéuticas presentan a menudo los resultados antes de la revisión científica a través de notas de prensa dirigidas a los accionistas, Kalshi propone un sistema supuestamente más independiente auditado por la firma de inteligencia de datos AppliedXL que hace de verificador neutral. Esta empresa establece de antemano los criterios e identifica los documentos oficiales de referencia —como los objetivos primarios registrados en ClinicalTrials.gov o las resoluciones de aprobación de la FDA— que determinarán si el ensayo es un éxito.
La empresa de apuestas defiende que este mecanismo incorpora como salvaguardas que las apuestas solo se abren una vez concluido el reclutamiento de pacientes en Fase 3 y requiere la verificación de dónde trabaja cada persona que apuesta para evitar que empleados de farmacéuticas, hospitales y agencias reguladoras utilicen información confidencial y privilegiada para lucrarse en las apuestas. Pero ninguno de estos argumentos convence a los especialistas.
Filtraciones e interferencias
Una de las primeras voces de alarma la dieron dos investigadores estadounidenses en un artículo editorial en la revista Science hace unas semanas. En él, Tony Yang, de la de la Universidad George Washington, y Aaron S. Kesselheim, de Harvard, advierten de dos grandes peligros de esta nueva estrategia: la posibilidad de que se filtre información confidencial al mercado y de que los participantes pierdan la confianza en el propio ensayo al ver que pierde valor en las apuestas.
Sobre la primera cuestión hay antecedentes; en 2008, recuerdan, el presidente del comité de monitoreo de un ensayo sobre alzhéimer transmitió resultados a un fondo de cobertura que obtuvo ganancias o evitó pérdidas por 276 millones de dólares. Por otro lado, las expectativas negativas pueden empeorar los síntomas y la adherencia. “Imagínese a un paciente viendo cómo se desploman las probabilidades y pensando: ¿por qué seguir tomando este medicamento?”, explica Yang a elDiario.es. “Las dosis omitidas, las visitas faltantes o los cambios en la notificación de síntomas podrían afectar el estudio”.
Imagínese a un paciente viendo cómo se desploman las probabilidades y pensando: ¿por qué seguir tomando este medicamento?
Los investigadores creen que ningún contrato de predicción sobre el resultado de eficacia o seguridad de un ensayo debería negociarse mientras el ensayo esté en curso y antes de que el resultado sea público. “Con el programa piloto de Kalshi, la inscripción ha terminado, pero el experimento continúa”, señala Yang. Los pacientes aún podrían estar recibiendo tratamiento y los investigadores recopilando resultados. “Los iniciados podrían beneficiarse de información confidencial, mientras que las probabilidades públicas podrían influir en pacientes y personal”, insiste. “Kalshi tiene restricciones de negociación, pero estas no pueden impedir que todos vean el precio”.
Los pacientes necesitan tener la certeza de que quienes dirigen su ensayo no tienen ningún interés financiero en influir en su resultado
¿Qué sucederá si la participación de las empresas de apuestas sigue creciendo en los ensayos? “Mi preocupación es que se produzca una predicción autocumplida”, dice Yang. “Las bajas probabilidades ahuyentan a los pacientes o la financiación, la investigación se resiente y el mercado parece haber acertado”. En cualquier casi, más allá de los datos, está la confianza. “Los pacientes necesitan tener la certeza de que quienes dirigen su ensayo no tienen ningún interés financiero en influir en su resultado”, avisa.
En España, el Ministerio de Consumo expedientó y bloqueó las plataformas de apuestas Polymarket y Kalshi en el pasado mes de mayo por operar sin permiso, pero su influencia en EEUU puede tener efectos colaterales. Allí no existe ninguna prohibición específica sobre las apuestas en ensayos no terminados, por lo que Yang defiende que la CFTC (Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos) regule este mercado cuanto antes. “Existe una restricción de las apuestas sobre lesiones de atletas porque podrían incitar al daño o al mal uso de información médica privada”, argumenta. “Creo que los pacientes en ensayos de medicamentos merecen la misma atención. Mi postura es simple: que no haya apuestas públicas sobre los resultados de los ensayos hasta que se haya recopilado y hecho pública la evidencia pertinente”.
“Una verdadera locura”
Gerard Urrutia, epidemiólogo y experto en salud pública del Hospital de Sant Pau, cree que esta situación no es extraña dentro de la cultura de capitalismo salvaje de EEUU. “Ellos lo mercantilizan y, en esa lógica, todo es vendible”, asegura. Además, coincide con que la difusión de información cuya fiabilidad es cuestionable va a condicionar el seguimiento y puede llevar al fracaso de estudios necesarios. “Aquí veo un enorme potencial de conflictos graves por intereses comerciales entre grandes multinacionales que va a repercutir negativamente en el propio sistema de la ciencia. Si la integridad del sistema se pone en entredicho y destruimos la confianza pública, damos pie a la pseudociencia y cualquier cosa puede ser verdad, lo cual es un verdadero drama”.
Hay cosas sobre las que está prohibido apostar, como la probabilidad de que alguien se muera, y esto es lo mismo: es apostar sobre la enfermedad de otros. Es una cosa horrible
De la misma opinión es el genetista y experto en bioética Lluis Montoliu, del CNB-CSIC. “Esto es una verdadera locura”, afirma. “Lo que debe determinar la aprobación de un fármaco tiene que ser la seguridad y la eficacia. Esto me parece algo absolutamente kafkiano”. Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME), también considera que esta propuesta es totalmente contraria al interés general, además de implicar enormes riesgos. A su juicio, es indiferente que estas empresas de apuestas estén prohibidas en España, porque estos ensayos se hacen a escala global y el ensayo que se está haciendo en EEUU, también se está haciendo en Europa.
“Prohibirlo me parece imprescindible”, sostiene Avendaño. “Hay cosas sobre las que está prohibido apostar, como la probabilidad de que alguien se muera, y esto es lo mismo: es apostar sobre la enfermedad de otros. Es una cosa horrible”. Y que la empresa de apuestas se proponga como garante del proceso le parece un chiste. “Esta es la forma de cargarnos una herramienta valiosísima para la progresión del conocimiento, que es el ensayo clínico”, denuncia. “Al abrir las apuestas tras la fase de reclutamiento, las pujas se producen sin información y, en cambio, tienen un efecto supernegativo, porque si va mal, abandonas y te cargas el ensayo”.
Esta dinámica desvincula el valor de un fármaco del valor del uso real que tiene para la sociedad. Si ha ocurrido con la vivienda, puede ocurrir con los medicamentos
Para Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, la apertura del mercado de apuestas a los ensayos clínicos puede tener un efecto totalmente negativo al desvincular el valor de una compañía del valor en salud. Esto se enmarca dentro de un contexto en el que la industria farmacéutica cada vez se apoya más en los mercados bursátiles y de predicción. “Y ya sabemos que todos aquellos bienes que entran en esta dinámica han perdido valor o se ha desvinculado su valor del uso real que tienen para la sociedad”, apunta. “Si ha ocurrido con la vivienda, puede ocurrir con los medicamentos, por lo que es una medida ante la cual habría que intentar actuar a nivel global en términos regulatorios”.
Otro efecto, recuerda Urrutia, es que estas empresas generan expectativas y estados de opinión favorables o no a los tratamientos para influir en la opinión pública. “Esto puede generar una presión irresistible a las autoridades sanitarias para la financiación pública de medicamentos demandados que quizás no han demostrado un efecto claramente favorable”, advierte. “Creo que hay una gran responsabilidad del sistema y de los profesionales que trabajamos en investigación pública de tomar posición respecto a esto”, concluye. “Debemos aferrarnos a principios del Código Europeo de Integridad (ALLEA) —como la fiabilidad, honestidad y responsabilidad— para defender en todos los foros que esta actividad sea percibida por el público como ilícita y perversa”.