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Quiero colaborar con la huelga educativa: ¿llevo a mi hijo a clase? ¿Las ausencias pueden tener consecuencias académicas?

Foco

Pasan los días de huelga educativa en Madrid y mientras las organizaciones convocantes pelean para mantener la protesta lo más viva posible las familias que están a favor del paro se llenan de dudas. ¿Tienen sus hijos derecho a hacer huelga? ¿Todos? ¿Tendrá pese a ello consecuencias académicas? ¿Qué debo hacer para apoyar las reivindicaciones, llevo a mi hijo al centro o lo dejo en casa (si puedo)?

Lo primero, explican los convocantes, es que las familias están llamadas a colaborar con el paro, con carácter general, y el estudiantado a partir de 3º de la ESO a secundarlo (a partir de los 14 años, con el anterior sistema era cuando se pasaba de Primaria a Secundaria). Pero con ciertas condiciones, no es un derecho subjetivo como el de los adultos en una huelga.

Derecho desde 3º de la ESO

El punto 5 de la disposición adicional primera de la Lomloe, la ley educativa vigente, establece el derecho del alumnado a la huelga sin consecuencias: “Las decisiones colectivas que adopte el alumnado, a partir del tercer curso de educación secundaria obligatoria, con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción, cuando estas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro”, se lee.

Esto es, si la clase toma colectivamente la decisión de secundar la huelga las ausencias son aceptables, aunque igualmente deberán ser justificadas por los responsables legales: el centro educativo notificará que el estudiante en cuestión no ha acudido y sus progenitores deberán emitir una dispensa dándose por enterados de la situación. De esa manera no contará como falta injustificada, según concedió también una sentencia reciente del Tribunal Supremo que abordó el tema a raíz de una orden en la Comunitat Valenciana.

Estas asambleas de estudiantes por clase son las que provocaron la semana pasada que la consejera de Educación de Madrid, Mercedes Zarzalejo, soltara un bulo en relación a la huelga que acabó colocando a dos centros públicos de Villarejo de Salvanés en la diana de una campaña de odio. La consejera utilizó el email que un director envió a las familias de un centro de la localidad para informarles de que sus hijos de 3º y 4º de la ESO habían votado ir a la huelga para cargar contra el director por alentar las protestas. El problema es que ni había sido el director que Zarzalejos insinuó ni el mensaje afirmaba lo que Zarzalejo puso en boca de su autor.

¿Y los menores de 14?

Pero, ¿y si una familia quiere que su hijo menor de 14 secunde la huelga, pero no sabe cómo hacerlo? Aquí hay dos alternativas. Los convocantes de la huelga están pidiendo a madres y padres que lleven a sus hijos a los centros para que hagan bulto lo que, unido a la (esperada) falta de docentes, hará que el paro tenga consecuencias porque el colegio o instituto no pueda atender a su alumnado.

Pero también hay familias que entienden la huelga como no pisar el centro, aunque el hijo tenga menos de 14, explica Óscar Centeno, presidente del Consejo de Directores de la Comunidad de Madrid. No hay tanta diferencia, más allá de que los estudiantes no pueden autodecidir si paran o no. En ese caso, con el beneplácito de la familia, el menor faltará, el centro notificará la ausencia y el padre o la madre emitirá un justificante, como sucede por ejemplo cuando hay algún viaje familiar o similares, una circunstancia relativamente habitual en Primaria.

Pero para esta situación, como en la anterior, hay un matiz importante: las familias pueden emitir esos justificantes, pero quien decide si una ausencia está realmente justificada o no, más allá de que el padre y/o la madre se dé por enterado y ofrezca una explicación para esa ausencia, es el tutor en clase.

El derecho académico

Y aquí, a falta de una normativa clara, que no existe, cada centro se organiza, apelando habitualmente al sentido común, cuentan los directores. Porque la acumulación de faltas injustificadas sí puede tener consecuencias para el alumnado. Las ausencias reiteradas, dice una orden de la Comunidad de Madrid, pueden conllevar la pérdida del derecho a la evaluación continua, por ejemplo.

En el IES Lope de Vega (por ejemplo), tres ausencias injustificadas en alguna asignatura o a primera o última hora del día se consideran falta leve, según figura en el Plan de Convivencia que el centro tiene colgado en internet. Si son seis, la falta es grave. Y no acudir al 15% de las clases implica la pérdida de la evaluación continua en ESO y Bachillerato, llegado el caso extremo. En el IES Guadarrama también tienen establecidas un número máximo de ausencias, en función de las horas de clase por semana.

Pero en todos los casos solo si son injustificadas, y la huelga ampara a partir de 3º de la ESO.

Hay otro enfoque, no estrictamente legal, tercia Centeno. Si un estudiante falta el suficiente tiempo, explica Centeno, su profesor puede considerar que no tiene suficientes elementos para realizar una evaluación continua y tendrá que recurrir a otros métodos.

El asunto, además, puede exceder las consecuencias académicas. El Plan de Convivencia del Centro, un documento obligatorio para colegios e institutos, establece que, ante ausencias reiteradas y “en el caso de que el alumno tenga menos de 16 años el tutor, junto con la Jefatura de Estudios y el Departamento de Orientación, elaborará el informe de absentismo escolar que se enviará a la Comisión de Absentismo y a los Servicios Sociales de la Junta Municipal correspondiente”.

Pero nadie está ahí en este momento. La huelga acaba de empezar, recuerdan los directores, y de hecho va perdiendo empuje según pasan los días.

¿Perderán clase si hacen huelga?

Depende del docente, de las posibilidades del centro e incluso del azar. Si el profesor o maestro acude, impartirá la clase con normalidad independientemente del número que estudiantes que haya, explica Centeno. A no ser que sean muy pocos, matiza, y el propio docente prefiera no impartir una lección que tendrá que repetir más adelante.

Si hace huelga, lo habitual es que alguien que esté ese día en labor de servicios mínimos simplemente se ocupe de la clase sin avanzar en la materia. El ajedrez o las películas son entretenimientos habituales en Secundaria, preparar el centro para el inminente Halloween o realizar algún tipo de proyecto no curricular son elecciones normales en Primaria.